De los dos lados del mostrador

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Mientras, nos hablaban de las fotocopias de los cuadernos y metían presos a políticos kirchneristas, Luis Caputo y Mario Quintana, empleados de bancos internacionales, y al mismo tiempo funcionarios del gobierno de Cambiemos hicieron emisión de bonos que fueron comprados por ellos mismos. y compraron deuda para después litigar contra el Estado Argentino transformándose en acreedores. Durante cuatro años estuvieron de los dos lados del mostrador mientras nos distraían con causas judiciales inventadas.

 “SI MALO ES EL GRINGO QUE NOS COMPRA,

PEOR ES EL CRIOLLO QUE NOS VENDE”

Alejandro Olmos, periodista e historiador, hizo denuncias de funcionarios de Cambiemos que hicieron negocios con la deuda. Al tomar conocimiento que unos auditores del Banco Central, habían determinado, que el ex ministro de hacienda Luis Caputo, el ex secretario de finanzas Santiago Bausili y el vicejefe de gabinete Mario Quintana, cuando se largó la operatoria para los buitres, hicieron emisión de bonos que fueron comprados por ellos mismos, en pesos, en dólares, es decir que fueron parte de operaciones a las que por sus cargos no tendrían que haber participado.

A poco de asumir, porque esto fue en abril del 2016, a los cuatro meses se emitieron títulos y ellos compraron esos títulos. A esto se le suma que Caputo tenía LEBACS declaradas por $8.500.000 y las vendió justo que el dólar estaba a $19 generando que de golpe esa tenencia, en LEBAC, pasó a ser en dólares. Ahora, ¿podemos suponer que un funcionario del gobierno no sabía lo que iba a pasar con el dólar?

Existe un conglomerado de factores, ya que cuando se manda la ley al Congreso para pagarle a los buitres entre los coordinadores de la operación había dos bancos: “el JP Morgan y el Deutsche Bank”. Casulamente que en ese momento Alfonso Prat Gay era ministro de economía y había sido funcionario del JP Morgan, mientras que Luis Caputo, había sido funcionario del Deutsche Bank y presidente de la filial Argentina. Quiere decir que estas personas han trabajado en estos bancos importantes y cuando los designan funcionarios públicos eligen a los bancos donde trabajaron, porque a Caputo le pago el Deutsche Bank honorarios hasta el 2017 cuando ya era funcionario público.

De más está decir que estos funcionarios podrían haber elegido otro banco, pero sin embargo, fueron elegidos a dedo. Por otra parte, vale remarca la discreción y formalidad con la que se manejó esto y es que en el proyecto de ley, sobre los buitres, se comprobó que había un reconocimiento de deuda de US$ 842 millones en un papelito hecho a mano firmado y sellado por Caputo donde confirmaba la suma descripta.

La denuncia que se ejecuta de oficio no alcanzó la trascendencia esperada ya que el denunciante, Olmos, relata los hechos de acuerdo al ritmo judicial que se le dio a la causa. En ella cuenta que el fiscal Delgado pidió la indagatoria de Caputo y Quintana esperando que el juez Casanello los llamara, pero todo lo contrario, la denuncia quedó archivada.

Estas personalidades, ex funcionarios, más allá de que hicieron lo que quisieron mientras fueron gobierno no tienen la potestad de ciertas gestiones sin la venia del ejecutivo, por tal caso Mauricio Macri no es ajeno a estos desfalcos. A un mes de haber asumido ya estaban saqueando y generando los problemas de deuda que hoy padecemos. Funcionarios macristas tienen bonos en su poder y el Estado Argentino les tiene que pagar. Pongámosle nombre: “Caputo y Quintana, funcionarios en ejercicio, compraron bonos de la deuda y hoy en el 2020 Caputo y Quintana tienen que cobrar esa deuda, están reclamando al Estado Argentino que le paguen el total de esos bonos”. Claro que todo esto solo puede suceder con la autorización del presidente de ese momento.

Fuimos testigos en los últimos cuatro años de una gestión que se caracterizó por tener una brillante estrategia “marketinera” para instalar temas de debate en la opinión pública, en complicidad con los medios de comunicación hegemónicos, y de esa forma desviar la atención mientras “los Messi” de las finanzas fugaban todo el dinero que podían antes de que se termine el mandato macrista. Mediante esta opereta mediática se generaban contenidos para estar pendientes de esto y tapar lo realmente considerable que era la deuda que Macri estaba tomando con el FMI.

El principal mecanismo se llama “Lawfare” traducido al castellano podría denominarse “Guerra judicial” o “Guerra jurídica”. Mientras, nos hablaban de las fotocopias de los cuadernos y metian presos a políticos kirchneristas sucedían cosas como las maniobras entre los empleados de los bancos internacionales, que a su vez, eran funcionarios del gobierno de Cambiemos y que bajo la misma condición compraban deuda para después litigar contra el Estado Argentino transformándose en acreedores. Durante cuatro años estuvieron de los dos lados del mostrador mientras nos distraen con causas judiciales inventadas las cuales nunca trascendieron.

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