Medios sin mujeres

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En el país que se plantó contra la violencia machista todavía no hay paridad en los medios de comunicación. Las noticias son construidas mayoritariamente por varones, y las mujeres, cuando aparecen, ocupan un lugar decorativo. En la prensa gráfica, las periodistas sólo representan el 15 por ciento de las notas firmadas y en la televisión las mujeres presentadoras de noticias apenas llegan al 35 por ciento. Esta sea quizá una de las razones por las que todos los días vemos inundadas las pantallas de televisión y las portadas de los diarios con noticias machistas, misóginas o discriminatorias.

La dosis de indignación diaria en las redes sociales incluye, casi todos los días, un titular machista en el diario, un comentario misógino en la televisión, una opinión que discrimina en la radio. No hacen falta grandes estadísticas y trabajos de investigación para imaginar cualquiera de estos ejemplos. La representación estereotipada de las mujeres y los cuerpos feminizados en los medios es un tema recurrente. Cada vez que el sexismo sazona las coberturas mediáticas se ensancha el abismo entre lo que ocurre en los medios y lo que pasa en las calles con el feminismo popular. En el país que se plantó contra la violencia machista e instaló el grito común de Ni Una Menos todavía no hay paridad en los medios de comunicación. Esa puede ser una de las primeras hipótesis de por qué el machismo persiste: quienes construyen las noticias son mayoritariamente varones.

El camino hacia un periodismo feminista tiene como primer obstáculo la desigualdad en términos de participación laboral. En la prensa gráfica, las reporteras argentinas alcanzan un 15 por ciento de las notas firmadas contra el 85 por ciento restante de varones. Los datos se desprenden de las últimas cifras del Proyecto de Monitoreo Mundial de Medios (GMMP, por sus siglas en inglés). Según este informe de 2015, que se hace cada cinco años, la Argentina tiene el promedio de firmas más bajas de América Latina. Solo en Bolivia y México la investigación encontró paridad. En el resto de los países latinoamericanos la estampa presenta distintos niveles de inequidad. En Chile, el porcentaje de mujeres reporteras que firman duplica a la Argentina. En Paraguay, el estudio encontró un 25 por ciento de mujeres por sobre un 75 por ciento.

Según cifras de 2015 el Proyecto de Monitoreo Mundial de Medios (GMMP, por sus siglas en inglés) encontró que Argentina tiene el promedio de firmas de mujeres en medios gráficos más bajas de América Latina. Solo en Bolivia y México la investigación encontró paridad.

El Monitoreo de GMMP es una foto que permite proyectar un panorama más amplio. Se hace desde 1995 y el último informe abarcó 114 países, más de 20 mil notas y 26.010 periodistas. En Argentina el trabajo estuvo coordinado por Claudia Florentin y Marcela Gabioud de la de la Asociación Mundial para la Comunicación Cristiana (WACC),en asociación con Comunicación para la Igualdad y Red PAR-Periodistas de Argentina en Red para una Comunicación No Sexista- con la colaboración de Defensoría del Público.

Cinco años antes, GMMP había encontrado paridad en la prensa gráfica Argentina. En 2015 todos los medios estuvieron lejos de alcanzar el equilibrio. En medios audiovisuales lo que persiste es la desigualdad: las mujeres presentadoras de noticias en canales nacionales representan un 35 por ciento contra un 65 por ciento de varones.

La brecha de género en los medios no es solo un síntoma regional ni se cierra a pesar de que las mujeres están cada vez más organizadas y visibles en las manifestaciones sociales. A nivel mundial sólo el 37 por ciento de los y las periodistas que se leen, ven o escuchan en la prensa son mujeres.

El número invisibilizado

Otro estudio mundial difundido por ONU Mujeres y Fundación Internacional de Mujeres Periodistas (IWF) indica que los hombres todavía ocupan el 73 por ciento de los altos cargos directivos en el sector de los medios de comunicación. Pero, ¿Cuántas somos las periodistas en Argentina? Más allá del informe de GMMP y otros estudios internacionales no hay cifras exactas. Pero basta con hacer un recorrido por las principales programaciones de las radios AM y FM, los programas de televisión que ocupan el prime-time o las estructuras de los medios gráficos y encontrarse con el déficit de voces, rostros y firmas feminizados.

Basta con hacer un recorrido por las principales programaciones de las radios AM y FM, los programas de televisión que ocupan el prime-time o las estructuras de los medios gráficos y encontrarse con el déficit de voces, rostros y firmas feminizados.

Carolina Balderrama es periodista de Télam y profesora de la materia Géneros comunicación y cultura en la Universidad Nacional de Avellaneda. También es integrante de la Red PAR. Para ella los números del Monitoreo de GMMP ayudan a trazar el panorama general de todos los equipos de trabajo en los distintos medios. “Hay una situación de inequidad más que manifiesta en la posibilidad de desarrollo profesional de las periodistas. Este escenario plantea que, por más que que hay cronistas, conductoras, productoras, la cantidad es ínfima a la hora de tener roles de protagonismo. El machismo se expresa en los lugares de toma de decisiones como así también en la conformación de los equipos de conducción, sobre todo en los programas políticos”, analizó.

Uno de los temas que planteó Balderrama con preocupación es que la participación de las mujeres en medios no las encierre en un corralito temático de temas que el periodismo feminista logró instalar en los últimos años: aborto, abuso sexual infantil, violencia, acoso, parto humanizado, salud sexual y reproductiva, lesbianismo, cupo laboral trans, trata, violencia simbólica. “Mi deseo y la tarea constante es ampliar las posibilidades de las miradas sobre todos los temas desde una perspectiva feminista. Quisiera muchas periodistas mujeres, trans, que firmen notas, sean conductoras y que la mirada sea transversal a todos los géneros y temáticas periodísticas”, señaló.

“Nosotras estamos en los medios pero casi ninguna en lugares de decisión o en horarios centrales. No tenemos un número de cuántas somos porque develarlo parece no convenir a las patronales. Nos estamos dando la tarea de reunir esa información porque es un aporte que necesitamos”, dijo a Nuestras Voces, Silvina Molina, fundadora y coordinadora junto a Liliana Hendel de la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género de Argentina (RIPVG).

Molina también hizo hincapié en que muchas periodistas sostienen espacios sin cobrar salario a cambio, como el programa de radio La Calaca que se emite hace diez años en Radio Provincia de Misiones. “En 2013 tuvimos la oportunidad de hablar con referentes de la Fundación Internacional de Mujeres Periodistas (IWF) y nos contaron que hubo resistencia en casi todos los países para dar datos sobre la cantidad de mujeres en medios. En Argentina hicieron una encuesta anónima que sólo 8 medios contestaron y sólo uno era de alcance nacional. Esa reticencia a decir cómo está conformada una redacción y sus características ya es un dato a considerar”, contó la periodista especializada en gráfica.

El último Monitoreo de GMMP llegó a otro rasgo singular: la diferencia de edades de periodistas que trabajan frente al micrófono en la televisión. En el país, la mayor presencia de mujeres en el estudio se encuentra entre el rango de edad que va de los 19 a los 49 años, mientras que en exteriores el mayor porcentaje, 61 por ciento, se da entre los 35 a 49. En el caso de los varones el mayor rango etario se da a partir de los 35 años, estirándose a los 64, algo similar a lo que ocurre con quienes realizan exteriores.

La psicóloga y periodista Liliana Hendel tiene una reconocida trayectoria en la televisión. Desde su punto de vista, en los medios hegemónicos hay un corte discriminador por edad que no existe para los varones. “Si bien hay algunas periodistas en los medios audiovisuales que no entran en la expectativa idealizada de flaca y rubia, no encontramos periodistas `mayores` ni en la conducción, ni como panelistas, ni como columnistas”, explicó.

“En el área de producciones, las invisibles, la base de la pirámide tiene desde hace muchos años una amplia mayoría femenina en tareas de baja remuneración aunque de enorme compromiso. Tampoco los periódicos muestra entre sus firmas mujeres que editorialicen”, aportó Hendel.

Pocas y precarizadas

Ana Torna es secretaria de Mujeres y Género del Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBA). Para ella el principal obstáculo para alcanzar la paridad son las tareas domésticas que mayoritariamente son llevadas adelante por mujeres. Torna también observa que estas actividades no remuneradas impiden que muchas participen también sindicalmente. De 95 delegados gremiales de SiPreBA, sólo 23 son mujeres. El sindicato tiene un total de 1515 personas afiliadas, 535 son mujeres.

“En todas las redacciones la mayoría de las plantas están compuestas por varones. Las mujeres, sobre todo cuando tienen hijos o hijas, se dedican más al free-lance o a trabajar desde sus casas. Y eso es una forma de trabajo precarizado a la cual estamos más expuestas nosotras”, dijo la secretaria de SiPreBA. Para ella son necesarias políticas públicas específicas y reivindicaciones puntuales para que el deseo de paridad en los medios se convierta en una realidad. Dentro de los reclamos del sindicato están las licencias por violencia machista y por motivos particulares, la demanda por lactarios y jardines paterno-maternales, la urgencia de licencia materno-parentales de 24 semanas, entre otras necesidades.

No hay dudas: la transformación hacia una sociedad más igualitaria tiene que incluir paridad en los medios de comunicación como antídoto para romper las redacciones machistas. Si no se avanza hacia una representación femenina más equitativa, los medios se vuelven anacrónicos y quedan encapsulados de una realidad social que deviene cada día más feminista.

@florencialcaraz

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