No es amor, es trabajo

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En Argentina 9 de cada 10 mujeres hacen labores domésticas, mientras que 4 de cada 10 hombres no hacen nada en la casa. El cuidado de chicos, ancianos y mascotas recae casi siempre sobre las mujeres, aunque ahora trabajen. Adelanto del libro “Economía feminista. Cómo construir una sociedad igualitaria (sin perder el glamour)”.

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 ¿Cuánto nos deberían pagar por dejar la comida preparada? ¿Cuánto vale la lista con instrucciones para cuidar el gato? ¿Y acompañar a la suegra al médico tiene precio? ¿U ocuparse de los deberes del nene? ¿Cuánto deberíamos cobrar por cuidar a nuestra madre enferma? Aún cuando las mujeres trabajamos fuera de nuestras casas, volver al hogar significa seguir trabajando. Las tareas de cuidado recaen, la mayoría de las veces, en nosotras. Una actividad que tiene un valor invisible: requiere tiempo y esfuerzo, pero no se ve ni se habla. “Eso que llaman amor es trabajo no pago”, dice la italiana Silvia Federici, autora del ya clásico ¨Caliban y la bruja¨. En un tono pop y académico al mismo tiempo, la economista argentina Mercedes D’Alessandro despliega este concepto, entre otros, en “Economía feminista. Cómo construir una sociedad igualitaria (sin perder el glamour)”. El libro estará en todas las librerías a partir de diciembre. En esta nota, adelantamos algunos de los temas clave que desarrolla.

Igualdad, ¿cuál igualdad?

“¿Podemos aspirar a un mundo igualitario cuando ni siquiera reconocemos el trabajo cotidiano de millones de mujeres?”, dispara D’Alessandro para abrir el debate. En Argentina, 9 de cada 10 mujeres hacen labores domésticas, trabajen fuera del hogar o no. Mientras que 4 de cada 10 varones no hace nada en la casa, aunque estén desempleados. “Esto es algo que se reproduce en todo el mundo. Las mujeres, para dar su salto hacia la ‘independencia’, se cargaron dos trabajos encima”, explica. Y describe a las mujeres con “superpoderes del multitasking”: hacen todo y lo hacen a costa de su propia sobreexplotación o de distintas formas de empobrecimiento de su vida cotidiana. Es decir, la división sexual del trabajo y las tareas no remuneradas le significan menos tiempo para ocio, pero también peor calidad del cuidado familiar y una salud más precaria.

Lavar la ropa, planchar, cocinar, limpiar los muebles, hacer las compras: las mujeres argentinas que trabajan full time fuera de sus casas dedican 5,5 horas más al trabajo doméstico. Un hombre desempleado le dedica 4,1 horas a estas tareas.

Lavar la ropa, planchar, cocinar, limpiar los muebles, hacer las compras: las mujeres argentinas que trabajan full time fuera de sus casas dedican 5,5 horas más al trabajo doméstico. Un hombre desempleado le dedica 4,1 horas a estas tareas. Los datos, que aparecen en el libro, se desprenden de la Encuesta sobre Trabajo No Remunerado y Uso del Tiempo, del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) realizada en 2013.

La brecha salarial

La brecha salarial es otro de los pilares centrales de la publicación de Editorial Sudamericana. Si en los `80 Cyndi Lauper cantaba “las chicas solo quieren divertirse”, ahora corea “las chicas solo quieren ganar igual”.

Y no es metáfora. D’Alessandro cuenta que la cantante visitó un programa televisivo estadounidense y reversionó el hit para hablar de una de las tantas demandas actuales del movimiento de mujeres. Se trata de un tema universal: a nivel mundial las mujeres ganan en promedio 25 por ciento menos que los varones, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

“¿Por qué hay tan pocas mujeres en puestos altos en las empresas”, se pregunta la economista en uno de los capítulos en los que habla del techo de cristal. Y cuenta que en Silicon Valley, la capital mundial de las compañías informáticas, solo el 9 por ciento de lxs CEO son mujeres.

Si se consideran las principales empresas tecnológicas (Google, Facebook, Twitter, Yahoo, Amazon, Apple, Microsoft, Intel), solo el 30 por ciento de sus trabajadores son mujeres y en las áreas técnicas (programación, diseño, desarrollo) apenas llegan al 15 por ciento.

A lo largo de once capítulos D’Alessandro profundiza sobre la brecha salarial, el trabajo no remunerado, el rol de la maternidad en las posibilidades laborales de las mujeres, la feminización de la pobreza y el techo de cristal al que nos enfrentamos las mujeres en la política y el mundo laboral. Los temas son brotes que hacen emerger otros como el acceso al aborto legal, seguro y gratuito y la importancia de una educación sexual integral en las escuelas. La mirada es amplia porque está puesta en las formas de construcción de una sociedad más igualitaria.

Hacia el final, D’Alessandro aporta una mirada novedosa sobre la invisibilización de los colectivos de lesbianas, gays, travestis, transexuales, queer e intersex en las estadísticas estatales. Y así propone la inclusión de las variables LGBTIQ en los modelos económicos. Este es uno de los temas que queda presentado pero, desde la lectura, dan ganas de más.

De Virginia Woolf a Lisa Simpson

Estará disponible en todas las librerías del país a partir de diciembre. Y será en este último mes del año en el que la autora estará presentando el libro en Argentina. La primera presentación será en la Universidad Nacional de General Sarmiento el 5 de diciembre, donde la escritora fue titular de la carrera de la Licenciatura de Economía Política. En la Legislatura porteña la presentación será el 6 de diciembre, luego continuará en el Congreso de la Nación, el 12; en la Facultad de Ciencias Económicas-UBA el 14 del mismo mes y, por último, en su ciudad natal lo presentará en el Consejo Profesional de Ciencias Económicas de Posadas Misiones el 21.

Con un hilo común que une demandas históricas del movimiento de mujeres con evidencia científica y teoría feminista con hipervínculos pop, D’Alessandro recorre las distintas aristas de las desigualdades de género. Con citas a Virginia Woolf, Betty Friedan, Silvia Federici, Thomas Piketty pero también a South Park, la pequeña feminista amarilla Lisa Simpson y Mad Men, la economista logra una lectura entretenida y fluida del universo económico. A puro dato, dato y más dato, el libro aborda distintas temáticas y cruza información y cifras de Estados Unidos -donde reside la autora- Argentina, Latinoamérica y el mundo. Evidencia la importancia de una economía en bombacha, una economía feminista.

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María Florencia Alcaraz

María Florencia Alcaraz

Es integrante del colectivo Ni Una Menos. Aborda temas como violencia institucional y violencia de género. Además de escribir en este portal, publica en Anfibia, El Destape y es cofundadora de Latfem, un medio de comunicación feminista.

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