Parir sin violencia

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La agrupación Las Casildas presentó el Observatorio de Violencia Obstétrica -en el que participaron casi 3 mil mujeres- y los resultados demuestran la naturalización de parir mal en Argentina. Para crear conciencia e información parieron una obra de teatro, una revista, un programa de radio y, ahora, una guía para hacer denuncias por casos de maltrato.

“Parir es poder” dicen los carteles de la Semana Mundial del Parto Respetado que dura del 16 al 22 de mayo y cuenta con diferentes actividades de concientización y  sensibilización a nivel nacional e internacional. Julieta Saulo y Violeta Osorio (fundadoras e integrantes de la agrupación Las Casildas) contestan que “poder es tener información” y presentan los nuevos datos del Observatorio de la Violencia Obstétrica que revelan que las mujeres aún no tienen el poder sobre sus partos.

Las Casildas es un colectivo que comenzó en 2011 a investigar cómo parimos y cómo nacen los niños y niñas en el sistema médico argentino actual. Ellas gestaron diferentes dispositivos de difusión: una obra de teatro rodante, una revista, spots y un programa de radio.

A todo eso en octubre del 2015, se sumó el Observatorio de Violencia Obstétrica, un organismo interdisciplinario, autogestivo y sin ánimos de lucro creado con el fin de recolectar y comunicar datos concretos sobre lo que pasa en las salas de partos.

“Violencia obstétrica son las prácticas que vulneran y atentan contra la autonomía y la dignidad de la persona gestante y su familia”, define Julieta frente a un micrófono casi sin respirar, y agrega: “Nos parece muy importante que quede claro que este tipo de violencia no es sólo una anécdota, una sensación o una vivencia aislada. Es una violencia sistemática”.

Se enciende el proyector y la primer aclaración en letra grande y colorida es que existen leyes (la ley 26485 y la ley 25929, reglamentada en octubre del 2015) que amparan a las mujeres frente al maltrato médico. “No es hippismo ni un capricho, son nuestros derechos”,  dice Violeta con voz fuerte mientras la nena que tiene upa la abraza del cuello y juega con su pelo.

Julieta y Violeta presentan el dolor en números porque aseguran que es lo único que los médicos escuchan sin ningunear su pedido. Por eso, lanzaron el año pasado la primer Encuesta de Atención al Parto y la Cesárea que permite medir tanto el trato emocional como los procedimientos médicos que se hacen  sobre las futuras madres y sus bebés. La encuesta es un cuestionario sencillo que se puede autoadministrar de forma presencial o virtual porque está en la red para fomentar su libre circulación.

A los números nos remitimos

Son 2.920 las mujeres que contestaron la encuesta entre el 1 de octubre 2015 y el 1 de mayo de 2016. La edad media de las encuestadas es de 28 años y la semana de parto fue la 38. “Notamos que la semana de cesáreas y partos inducidos es muy temprana”, aclara Ester a quien Julieta presentó como “la mujer número” de Las Casildas y agrega otro dato: más del 50 por ciento de las mujeres que contestaron la encuesta tuvo su parto en un lugar privado, el resto en hospital público y una pequeña minoría, en su casa.

Ester mira los gráficos de torta coloridos y comenta como primer punto que a un cuarto de las mujeres encuestadas no se les otorgó el derecho a ser acompañada por una persona de su elección y agrega: “Esto de dejar solas a las mujeres en su parto se dio en mayor medida, lamentablemente, en las instituciones públicas”.

¿Se puede medir algo tan sensible como el maltrato? Las Casildas aseguran que sí y que las respuestas en las encuestas fueron muy concretas.  El 30% de las mujeres describió que recibió comentarios irónicos o descalificatorios durante su proceso de parto. El 27% se sintió criticada pos sus actitudes (como gritar) al momento de parir.  El 50% de las gestantes describió que no se sintió contenida. El 51% señaló que se refirieron a ellas con sobrenombres o diminutivos (como gorda, mamita o nena). Y el 36% aseguró que sintió que corría peligro su vida  o la de su bebé.

Julieta Saulo señala que un punto que le parece fundamental es la falta de libertad de movimiento durante el trabajo de parto. El 44% de las mujeres  afirmó que no fue libre de moverse como quisiera mientras paría. “El cuerpo necesita moverse en un momento tan intenso y el dolor mismo nos hace mover para resistirlo”, señala Ester con voz suave pero con cara de preocupación y agrega que el 60% de las mujeres parieron acostadas que es una posición que ya está científicamente demostrado que es antifisiológica y sirve sólo para comodidad de los doctores.

Qué nos hacen

Además del trato, Las Casildas con el Observatorio cuestionan las prácticas que los médicos realizan a las mujeres supuestamente amparados en la verdad científica. Julieta y Violeta remarcan una y otra vez sin cansarse que la mayoría de esas rutinas exceden por mucho los rangos y parámetros permitidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Más de la mitad de las mujeres contestó que  no se les explicó con claridad los riesgos y beneficios de las intervenciones que les hicieron. “Nosotras lo llamamos portación de ambo”, dice Julieta, se ríe y agrega: “Los médicos les hacen cosas a las mujeres que son solamente para poder atender más pacientes en el menor tiempo posible. Son decisiones que no se toman por el bien de la paciente pero como son médicos nadie cuestiona su accionar”.

¿Cuáles fueron esas prácticas médicas? Al 78,9% de las mujeres se le colocó vía intravenosa sin ser informadas de por qué  la necesitaba y qué contenía. Ester acota: “Esto hace que el parto sea medicalizado de entrada lo quieran o no”. Al 66,6% se le colocó oxitocina sintética cuando la Organización Mundial de la Salud recomienda entre el 5 y 10 como máximo porque es una sustancia que induce el parto de una forma muy abrupta y generalmente finaliza con una cesárea innecesaria. El 30% de las gestantes describió que tuvo un parto inducido cuando la OMS dice que la necesidad de ese tipo de nacimientos debería ser menor a 10. Y al 65% de las mujeres se le hicieron episiotomías (corte en la zona vaginal) cuando la OMS indica que debería ser inferior al 15.

La porción de torta que dice Kristeller está coloreada en un 4% y parece poco pero Violeta aclara que es enorme porque la OMS prohíbe esa práctica. El Kristeller es un empujón fuerte en el abdomen de la embarazada  para empujar el bebé de arriba hacia abajo. Violeta plantea una incógnita: “Yo quisiera saber qué se les dijo a esas mujeres antes de apoyarse en sus panzas. Es una práctica que no tiene evidencia médica que la avale. Como están apurados en que salga el bebé entonces lo empujan. Esto puede provocar hasta desgarros en la madre y ser mortal”. A todo esto se suman prácticas que no son tan peligrosas pero sí invasivas, violentas y presentes en la mayoría de los casos como: rasurado genital, numerosos tactos vaginales y rotura de bolsa.

Parir un documental

Las Casildas también proyectaron en el Cabildo Nacional un avance de lo que es su nuevo proyecto: un documental llamado Parir. En ese avance, se puede ver y  escuchar a un obstetra decir: “Las mujeres tienen dos tipos de partos o de forma vaginal o por el abdomen”. Julieta cuando termina el avance comenta: “Lo que dice ese médico demuestra que no es que las mujeres nos olvidamos de  una práctica milenaria como parir, sino que hay una gran cantidad de cesáreas porque hay un sistema que interviene constantemente nuestros cuerpos porque eso da más rédito económico”.

Los resultados del Observatorio señalan que el 46% de las mujeres encuestadas fue a cesárea cuando la OMS dice que es tolerable que el número esté dentro del 15%. Otro dato es que el 39% de ese número corresponde a cesáreas programadas, no por urgencia, y que la mayoría se hicieron en el sector privado. Ester concluye: “Me parece que el número de cesáreas es alarmante y es el reflejo de que es un negocio redondo. El 40% de los bebés que nacen en una semana temprana y por cesárea necesitan terapia intensiva y justo neonatología es una de las áreas que más factura por tener a alguien internado”.

 Quién piensa en lxs niñxs

Otro mecanismo que no suele cuestionarse en los centros de salud  es el momento del corte del cordón umbilical. Los datos del Observatorio demuestran que  sólo en el 16% de los nacimientos se esperó a que el cordón dejara de latir mientras que la OMS indica que la forma correcta es esperar porque tiene beneficios importantes para la mamá y el bebé como, por ejemplo, la prevención de la anemia.

“Las mujeres desconocen qué sucede con sus niños y niñas cuando nacen”, dice Violeta y sostiene que la angustia esa información. En la mayoría de las respuestas del cuestionario sobre los procedimientos hacia los bebés se desconoce qué les hicieron y qué no. “Las prácticas neonatológicas no se consideran violencia obstétrica porque supuestamente el médico sabe pero si yo como mujer adulta tuve que poner un freno ¿Por qué creemos que con el bebé van a tener un trato mejor?”, agrega Violeta mientras levanta la voz enérgica.

Nuevas salidas posibles

Otros trabajos del Observatorio son el asesoramiento legal y los talleres de formación. Las Casildas lanzaron el martes dos nuevos dispositivos para que más mujeres se acerquen a la información y  la lleven a la práctica en sus vidas. Son dos guías que están disponibles en formato online. Por un lado, la Guía para Elaboración de Parto y Nacimiento que cuenta con la información médica y un modelo para elaborar sus propios planes de parto. Es un documento en el cual la persona expresa e informa cuáles son sus expectativas, deseos, lo que acepta o rechaza durante la atención perinatal. Esto quiere decir que se puede hacer una lista de lo que querés y lo que no querés que te hagan a vos, tu bebé o tu familia en la sala de partos.

“En materia legislativa estamos muy avanzados pero tenemos que ver cómo hacemos carne esas leyes”, plantea Julieta y presenta el segundo dispositivo que es la Guía para realizar Denuncias sobre Violencia Obstétrica: “Necesitamos que se formalicen las denuncias para que no quede en casos aislados. La guía sirve para entender cuáles son los motivos por los cuales puedo denunciar y dónde puedo hacerlo. Con esa información podemos sugerir cambios en las instituciones de salud para que se cumpla con la ley”.

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