Revolución de mujeres en las calles

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Más de 50 ciudades de los cinco continentes fueron escenario del primer Paro Internacional de Mujeres. En Buenos Aires, la Plaza de Mayo albergó a 200 mil mujeres que se unieron para denunciar la violencia de género, los femicidios, el machismo y las desigualdades pero también el ajuste económico, los despidos y el aumento de la pobreza. Malena Pichot, Mercedes D’Alessandro, Verónica Villarín y Mónica Macha, unidas en una misma lucha, explican por qué pararon.

Fotos: Joaquín Salguero

Sangra, pero el dolor no nos vence. Paramos, sin pedir permiso. Sin el miedo de enfrentarnos a aquella violencia machista que nos mata y que a la vez nos une. Lo hicimos por nuestras muertas, por nuestro tiempo, por nuestra autonomía. Paramos y arrastramos nuestras almas desnudas hacia el encuentro colectivo para luchar contra la culpa y contra la vergüenza, contra las cicatrices, contra la violencia y contra la doble moral. Nuestro paro fue político, fue económico, fue social y cultural. Paramos todas y lo hicimos para luchar contra la desigualdad, para decidir sobre nuestros cuerpos y para evitar morir en manos de un Estado que brilla por su ausencia.

Paramos, incluso intuyendo que cuando las cámaras se apagaran, la policía iba a cazarnos. Paramos a pesar de su represión, a pesar de sus golpes, a pesar de la ilegalidad de los procedimientos que anoche dejaron a 20 personas en prisión.

Paramos con nuestros cuerpos repletos de consignas: “Frente a la crueldad, más feminismo”, “todas las mujeres, todos los derechos, todos los días”, “si nuestras vidas no valen, produzcan sin nosotras.”

Disculpen las molestias, nos están matando

La frase se replicó en más de sesenta ciudades del país. En Argentina, sólo durante el 2016, 332 mujeres fueron víctimas de femicidios: una cada 30 horas. En lo que va de 2017, mataron a 1 cada 18 horas. A aquellas que sobreviven, la justicia las condena –como el caso de Higui, presa desde octubre por defenderse del ataque de diez hombres que la intentaron violar por ser lesbiana. Otras tantas, aquellas que están en libertad, son víctimas diariamente del acoso callejero, de la violencia doméstica y del prejuicio social.

También nos secuestran con fines de explotación sexual. Desde 2008, año en el que se sancionó la Ley de Prevención y Sanción de la Trata de Personas, y hasta 2015, más de 10 mil mujeres fueron recuperadas pero otras miles continúan atrapadas en estas redes criminales. Alika Kinan, sobreviviente del delito de trata y primera querellante no sólo contra sus proxenetas sino también contra el Estado, dijo en conferencia de prensa: “En este paro internacional de las mujeres también paramos porque todas las víctimas de trata tengan garantizados juicios dignos, abogados querellantes de oficio y las condiciones para su seguridad y la de su entorno”.

Cambiemos: modelos obsoletos

“No es amor, es trabajo doméstico no remunerado”, grita el cartel de una señora sobre diagonal norte. En nuestro país, el 76% del trabajo doméstico recae sobre el género femenino. La misma encuesta, realizada por el INDEC sobre el uso del tiempo, demuestra también que 9 de cada 10 mujeres realizan estas tareas y que, a su vez, son 4 de cada 10 los hombres que no realizan ninguna de estas actividades.

“Culturalmente esto es una cuestión sumamente anacrónica. En los ‘60, más allá de que una no está de acuerdo con que tenemos que limpiar por el simple hecho de ser mujeres, tenía otro sustento porque la organización familiar tenía otras características: en latinoamérica sólo dos de cada diez mujeres trabajaban fuera del hogar, el resto eran amas de casa. Eso cambió por completo. Hoy en Argentina trabaja el 67 por ciento de las mujeres, es decir que siete de cada diez se encuentran fuera del hogar”, afirmó a Nuestras Voces Mercedes D’Alessandro, autora de Economía feminista. Cómo construir una sociedad igualitaria (sin perder el glamour) y agregó: “Mientras que las mujeres triplicamos nuestra participación en el mercado, los hombres lejos están de triplicar su participación en las tareas domésticas”.

Mercedes D’Alessandro: “Mientras que las mujeres triplicamos nuestra participación en el mercado, los hombres lejos están de triplicar su participación en las tareas domésticas”.

Así, D’Alessandro, una de las creadoras del blog Economía Femini(s)ta, explicó cómo los modelos institucionales, familiares y estatales responden a una familia de los ‘60 que hoy se vuelve insostenible. “No sólo porque ahora las mujeres trabajan, sino porque muchas deben lidiar solas con aquella realidad. En los ‘60 en la Argentina no existía el divorcio, no existían parejas del mismo sexo, ni niños que vivían únicamente con la madre. Tenemos un modelo laboral que responde a una estructura familiar del pasado y que penaliza fuertemente a las mujeres”.

Incluso las mujeres profesionales de clase media se encuentran enroladas en esta cuestión ya que, en general, sostienen su poder de trabajo en base al sometimiento de otras mujeres. D’Alessandro lo explica así: “Las mujeres que tienen medianos y altos ingresos pueden tercerizar: contratar a una niñera, a una empleada doméstica, pedir comida por delivery. Son mujeres que pueden pagar ciertas cosas para estar más tranquilas. Sin embargo, esto por un lado, se lleva gran parte de su salario y por el otro, en general, lleva a que contraten a otra mujer -el 85 por ciento de los trabajadores domésticos en la Argentina son mujeres- y, aunque está la ley que regula el trabajo doméstico, aún el 80 por ciento se encuentra en negro”.

La cosa queda entre mujeres y aquí radica la lucha: “Si no contratan empleadas no pueden trabajar, le deberían pagar mejor, pero no les alcanza”. Es por eso que el grupo de Economía Femini(s)ta responsabiliza al Estado, a quien exige que colabore con espacios de cuidado: “Es fundamental que el Estado obligue a las empresas a la creación de guarderías y jardines para bajar esa carga al bolsillo de las trabajadoras y para que las trabajadoras domésticas accedan a una mejor calidad de empleo”.

Mercedes D’Alessandro: “Es fundamental que el Estado obligue a las empresas a la creación de guarderías y jardines para bajar la carga al bolsillo de las trabajadoras de tener que contratar a una empleada para poder trabajar y para que las trabajadoras domésticas accedan a una mejor calidad de empleo”.

Para D’Alessandro, cuando se trata de mujeres madres la penalización es aún mayor. “De mujeres madres, sólo el 29 por ciento trabaja fuera del hogar. Y se trata de trabajos de medio tiempo o con jornadas flexibles para irse antes o ir más tarde porque saben, ya saben que van a tener que faltar”. Encontrarse en edad reproductiva es uno de los factores que más penaliza no sólo para conseguir empleo sino también para el ascenso laboral.

“Una pareja: El varón gana más que la mujer, entonces si uno debe quedarse a cuidar a los chicos ya sabemos quien va a ser”, afirma la economista y aclara: “Los modelos neoliberales perjudican a las mujeres con los ajustes que realizan: El 76 por ciento de las tareas domésticas son realizadas por mujeres. Las trabajadoras se desarrollan principalmente en el trabajo doméstico, en la educación -ocho de cada diez trabajadores del sector educativo son mujeres- y como enfermeras. Cuando tenés ajustes en los sistemas de salud y educativo las mujeres son las más perjudicadas, no sólo por el tiempo dedicado a las tareas domésticas sino también por los puestos de trabajo que se pierden”.

Credicoop: un ejemplo de mujeres organizadas

Como parte de la lucha por los derechos laborales, y la necesidad de tener participación real en espacios sindicales, durante el primer paro de mujeres en octubre del año pasado, un grupo de no más de diez trabajadoras del Banco Credicoop se reunieron para charlar sobre los micromachismos que viven diariamente en el sector laboral. Ese fue el comienzo de los ya cuatro encuentros realizados con las más de 300 mujeres que forman parte del colectivo. “Nos dimos cuenta después de crearlo que era un espacio completamente necesario. Un lugar para reflexionar como conjunto sobre las actitudes machistas y patriarcales que padecemos día a día”, relató a Nuestras Voces Verónica Villarín, una de las fundadoras del grupo.

La agrupación funciona como ejemplo de organización laboral: actualmente están redactando una propuesta formal para exigir a su empleador asistencia económica, legal y psicológica para las empleadas mujeres que padecen violencia de género. La organización logró que ya seis abogadas se acerquen a colaborar con la causa, aunque la batalla real que intentan impulsar es la licencia por violencia de género: “Es importantísimo. No podemos caer en la licencia psiquiátrica porque eso va directo al juzgado y se utiliza en contra de las propias empleadas”.

Verónica Villarín: “Nosotras estamos en las bases, pero nunca llegamos al lugar donde se toman las decisiones. Esto se ve en las asambleas: nos dejan marchar, nos permiten reclamar, pero no sueltan el mando. Si las mujeres estuviéramos en lugares de poder, el paro ya estaría convocado”.

El grupo de Mujeres Trabajadoras del Banco Credicoop, pertenece al gremio La Bancaria, y aseguran: “Más allá de que entre nosotras nos organicemos, necesitábamos que el sindicato convoque al paro. Durante los últimos días escuchamos a través de los medios la adhesión de La Bancaria, pero no tuvimos nunca comunicación fehaciente. Participar del ruidazo y volver a trabajar nos desorganizaba, pero así lo hicimos. Luego de trabajar nos pusimos la ropa de marcha y salimos a luchar”, afirmó Verónica.

Los gremios son espacios históricamente machistas, con puestos de jerarquía relegados al género masculino. Verónica nos dice al respecto: “Nosotras estamos en las bases, pero nunca llegamos al lugar donde se toman las decisiones. Esto se ve en las asambleas: nos dejan marchar, nos permiten reclamar, pero no sueltan el mando. Si las mujeres estuviéramos en lugares de poder, el paro ya estaría convocado. Tenemos que empezar a prepararnos gremialmente para ocupar esos lugares porque estamos acostumbradas a que nos releguen al lugar de ama de casa o a los cargos medios, pero nunca a los espacios de tomas de decisiones”.

El Estado es Responsable

“Son días de mucha protesta, de mucha participación. Son distintos espacios, pero en el fondo estamos todos saliendo a la calle peleando por recuperar un país con más derechos”, dijo a Nuestras Voces la senadora provincial Mónica Macha.

Es que luego del multitudinario paro docente y la consecutiva marcha de la CGT, ayer le tocó a las mujeres reclamarle al Estado: “Existe una lógica -tanto para Macri como para Vidal- de recorte en las inversiones sociales y políticas públicas, y eso se ve fuertemente reflejado en las cuestiones de género. Hay una cosa muy fuerte en lo discursivo, pero no está acompañado con presupuesto ni con recursos. Queda sólo en palabras”.

Mónica Macha: “Existe una lógica -tanto para Macri como para Vidal- de recorte en las inversiones sociales y políticas públicas, y eso se ve fuertemente reflejado en las cuestiones de género. Hay una cosa muy fuerte en lo discursivo, pero no está acompañado con presupuesto ni con recursos. Queda sólo en palabras”.

Además, Macha afirma: “En la política, las mujeres vamos afianzando nuestros lugares de representación y de conducción. En ese sentido, la ley de paridad de género fue un logro importante como continuidad de la lucha de las compañeras que lo vienen exigiendo históricamente”. La senadora se refiere a la ley sancionada el año pasado que exige la reserva de la mitad de los cargos públicos electivos para mujeres. La norma, incluye a las diversidades de género, y los cargos son determinados por la información del documento nacional de identidad y no por el sexo biológico. Este tipo de medidas, demuestran que es a través de políticas públicas que puede hacer real el empoderamiento femenino.

Sin embargo, el macrismo cerró centros de atención y desmanteló la línea 137 de ayuda a víctimas de violencia familiar, vació el programa de educación sexual integral, redujo el presupuesto en salud, desintegró el programa de salud sexual y reproductiva y permitió la falta de medicamentos de HIV en los hospitales públicos. Además, este año se encargó de recortar 67 millones de pesos del presupuesto del Consejo Nacional de las Mujeres y del Plan Nacional de Acción para la Prevención, Asistencia y Erradicación de la Violencia contra las mujeres -aunque luego lo transformaron en “un error dentro del boletín oficial”- .

“Esto va en la clásica línea de un gobierno neoliberal: un Estado mínimo y un vaciamiento de todas las políticas públicas en general. Por eso, en esta construcción de un feminismo nacional y popular, debemos incluir a las mujeres de los sectores más humildes donde todo cuesta mucho más. Si hemos logrado movilidad ascendente en momentos históricos es para que las mujeres, todas, puedan hacer ese camino”.

Aborto legal, una deuda de la democracia.

“En este paro se suman todos los pedidos porque cuando se hacen por separado son marchas muy pequeñas que no logran tener relevancia. En general todas las cuestiones de las mujeres quedan muy diluidas: por eso se unen muchos reclamos. Por la necesidad básica de reclamar”, afirmó a Nuestras Voces la humorista Malena Pichot.

La despenalización del aborto fue una de las grandes luchas de la marcha de ayer. La consigna fue clara: educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar y aborto legal para no morir.

Nora Cortiñas, madre de plaza de Mayo e integrante de la Campaña por el aborto legal, seguro y gratuito dijo en conferencia de prensa: “Hoy, la Campaña está integrada por mujeres autoconvocadas y con adhesiones de más de 350 organizaciones a lo largo y ancho de nuestro país, hemos logrado el consenso social, pero no hemos podido avanzar con la ley”. El proyecto se presentó en seis oportunidades, pero nunca logró discutirse en comisión.

Nora Cortiñas: “El aborto clandestino es violencia. Los anti derecho se han atrevido a poner presa a una compañera como Belén por aborto espontáneo. Nosotras también paramos para que no exista ni una muerta, ni una presa más”.

En este contexto, el pedido de absolución para Belén continúa haciéndose oír: “El aborto clandestino es violencia. Los anti derecho se han atrevido a poner presa a una compañera como Belén por aborto espontáneo. Nosotras también paramos para que no exista ni una muerta, ni una presa más”, afirmó la dirigente. Belén, quien estuvo presa durante más de cuatro meses, carga aún con una condena de ocho años de prisión por haber sufrido un aborto espontáneo. La Corte Suprema de Tucumán continúa sin pronunciarse.

En nuestro país se practican alrededor de 500 mil abortos clandestinos por año, que dejan a más de 80 mil mujeres internadas y más de 100 fallecidas. Las mujeres más desprotegidas son aquellas que cuentan con menos recursos para acceder a intervenciones seguras.

Mujeres y feminidades: el debate pendiente

La sociedad patriarcal, la violencia machista, el Estado ausente: nos mata a todas por igual. Todas las feminidades padecemos la misma violencia.

Es el propio feminismo el que nos enseña que somos una construcción y no una biología. Y es desde aquel activismo que podemos unirnos y luchar. “Somos travestis y por mi parte defiendo el posicionamiento de la identidad no binaria. La verdad es que no nos sentimos convocadas”, afirmó a Nuestras Voces la activista travesti Violeta Alegre y agrega: “Es una crítica que damos para poder entrar en diálogo. Necesitamos un Encuentro Nacional de Femeneidades. No pedimos que se quite el término mujer, sino que se abra a otras identidades. Es una cuestión simbólica, es una cuestión potente. Ya todos sabemos de la importancia del lenguaje: lo que no se nombra no existe”.

Violeta Alegre: “Es una crítica que damos para poder entrar en diálogo. Necesitamos un Encuentro Nacional de Femeneidades. No pedimos que se quite el término mujer, sino que se abra a otras identidades. Es una cuestión simbólica, es una cuestión potente. Ya todos sabemos de la importancia del lenguaje: lo que no se nombra no existe”.

Violeta resaltó que el colectivo travesti se encuentra mucho más invisibilizado y que a pesar de presentar problemáticas similares, no dejan de tener sus particularidades: “Estamos atropelladas por las instituciones y por estos días corre además un permiso social por este modelo de país que es mucho más violento con nosotras. Vos viste las fotos, viste lo que nos hacen. Necesitamos que exista la figura del travesticidio”, afirmó.

“Respetamos que fue el día de las mujeres y que quien se perciba mujer como identidad política haya participado. Seguimos queriendo acompañar, tenemos muchas cosas que nos unen en contra del modelo neoliberal, en contra del patriarcado. Deberíamos agarrarnos de ahí para unirnos y no permitir que la identidad y la hegemonía nos siga excluyendo y separando”.

Al final, la represión

Finalizada la marcha, con la noche y la lluvia encima, Bomberos, un camión hidrante y la Policía de la Ciudad reprimieron a un grupo de mujeres. Una de ellas estaba esperando el colectivo, otras trabajaban, otras terminaban de comer. 15 mujeres fueron detenidas: atentado, resistencia y lesiones, fueron las denuncias armadas por la policía.

“Tres amigas detenidas. Una laburaba las otras dos se movilizaban, como yo, como otras. Ninguna hizo nada. Ni resistencia a la autoridad”, cuentan a través de twitter para visibilizar el atropello. Primero, sin mediar palabra, las encerraron en un camión. Después de una hora y sin ninguna explicación, las trasladaron a la comisaría primera, en donde como podían y gracias al uso de redes sociales, denunciaron golpes y pidieron la presencia de abogadas y activistas. María Rachid, defensora del pueblo de la Ciudad se hizo presente para bregar por los derechos de las detenidas. Otras cuatro chicas fueron trasladadas de urgencia al hospital Argerich.

@malaumanfre

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