Sara Mamani une música, poesía y filosofía

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La cantante y compositora salteña Sara Mamani musicaliza en su nuevo disco a los grandes poetas del siglo pasado: Federico García Lorca, Rafael Alberti, Manuel Castilla, Gloria Fuertes, Juan Gelman, entre otros. Canciones escritas hace treinta años. “Estaban escondidas y tuve que sacarlas a luz”, asegura. Este viernes 24 de noviembre a las 21 horas presenta Re-Vivir en el Centro Cultural Los Chisperos, junto a Ezequiel Parodi en guitarra.

Sara Mamani es cantante, autora y compositora. Comenzó a estudiar guitarra a los doce años en una iglesia de la provincia de Salta, donde nació y se crió: “Desde ese momento el instrumento se conviritó en mi juguete favorito”, confiesa. El folklore era furor. La década del sesenta había sido el boom de aquel género y Mamani se había acercado a artistas como Gustavo Leguizamón, Eduardo Falú, Daniel Toro y Ariel Petrocelli.

En su adolescencia, y casi por casualidad, decidió además estudiar Filosofía. La música y el folclore se convirtieron en su columna vertebral y la filosofía, en su motor. A pocos días de presentar su disco Re-vivir en el Centro Cultural Los Chisperos, habla con Nuestras Voces sobre poesía, música y actualidad.

Todo está guardado en la memoria

Treinta años atrás, Sara Mamani había hecho canción a los poetas más emblemáticos de la época: Federico García Lorca, Rafael Alberti, Manuel Castilla, Gloria Fuertes, Juan Gelman. Por aquel tiempo la cantautora era estudiante de filosofía en la Universidad Nacional de Salta “y los poemas eran moneda corriente”, recuerda. Para Sara la belleza es posible, esas son sus palabras cuando habla de la sonoridad que encontró detrás de cada uno de los textos. El año pasado, en plena búsqueda creativa, viejos poemas reaparecieron en su mente: “Empecé a buscar y, la música no estaba, pero encontré los escritos en máquina de escribir, así que eso delata la antigüedad de algunos”, bromea. La música no la recordaba, pero sabía que una reconstrucción era posible: “Esos temas no los tenía grabados, nunca los había cantado en público. Estaban escondidos y tuve que sacarlos a luz. En algunos casos me tomé dos o tres días para ir acordándome de la música, la tenía presente pero faltaba completarla. La curiosidad de la memoria, los afectos, las recordé y mirá los años que pasaron”.

Aquellos poemas tuvieron su significado en el pasado y hoy, se reviven y resignifican: “Hay un poema de Rafael Alberti en el que describe qué es un olivo, es un poema de la brevedad, la síntesis y sale una canción breve porque así tenía que ser, ese era mi gusto. Siento que al día de hoy ese poema sigue hablando de mí. Había también uno Lorca sobre la muerte que ahora me llama la atención. ¿Por qué lo elegí siendo tan joven, a una edad en la que la muerte está tan lejana? Creo que en ese momento uno la desafiaba, cantaba como un desafío no consciente. Además, en realidad, la muerte se hizo presente con toda su dimensión con la dictadura del 76, creo que lo canté con mucho desafío”.

Por aquel entonces la poesía era, para Mamani, una forma de tener presente a sus compañeros y compañeras: “Además de gustarme, circulaba mucho también durante aquella época. Lorca, Alberti, incluso Juan Gelman a quien también musicalicé pero no logré la autorización para grabar, son una generación muy especial porque, por ejemplo, uno de los poemas de Gloria Fuertes, de Madrid, estaría cumpliendo cien años. Si unimos eso a los cien años de Violeta Parra, del “Cuchi” Leguizamón, vemos que es una generación que se expresó mundialmente, una época histórica. Yo estaba influida por todos esos poemas”, relata la artista.

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Atravesada por la Filosofía

A los diecisiete años Sara se encontraba terminando el secundario como Perito Mercantil. “Todos estábamos intrigados sobre qué estudiar, si es que se podía. En ese momento llegó a mis manos Lecciones preliminares de filosofía, un libro que se pedía en los primeros años de humanidades y derecho. Había un curso introductorio, un ciclo básico común o algo así. La cuestión es que llegó ese libro, nos lo pasamos entre los compañeros, llegó a mis manos, lo leí y me encantó”, recuerda Mamani.

Había decidido estudiar Filosofía y Letras, pero cuando fue a inscribirse le dijeron que en su ciudad eran carreras que se dictaban por separado. “¡Fue un horror que me dijera eso! Imagínate con diecisiete años, una vez que había tomado la decisión… Con otra compañera a la que le pasó lo mismo nos fuimos a tomar un café y nos decidimos por Filosofía. No me arrepentí nunca, fue lo primero que deseé después de leer ese libro”.

A Sara le tocó estudiar en plena dictadura. “La carrera cambió mucho los planes de estudio, por lo menos dos veces, había mucho temor, mucho miedo, creo que obviamente la información no estaba como está ahora. Uno vivía como guardadita sabiendo poco de lo que sucedía afuera, salvo las cosas de Tucumán, de la que si nos llegaban noticias. Nos conmueve a todos y nos cambia la vida esa dictadura. En mis estudios se dejaron de dar ciertos autores, ciertas temáticas, fue una etapa dura pero yo decidí terminar la carrera a pesar de todo, fue una forma de resistencia a ese golpe tan grande para nuestra generación”.

De ahí en más todo fue encuentros entre la artista y la Filosofía. “Me interesaban las preguntas, las incógnitas: qué es el mundo, quién lo creó, por qué la guerra, por qué el bien, por qué el mal, por qué el amor. Son preguntas que siempre me intrigaron y que la filosofía se supone que da respuestas a esas cuestiones, aunque sobre todo te enseña a hacer buenas preguntas, a tener un pensamiento crítico”. Si bien nunca ejerció la filosofía, la cantante asegura que influyó drásticamente en su vida: “Siempre me pareció que era tan importante como la música y no iba a tener tiempo para las dos cosas. Lo dejé de lado, pero siempre anduvo conmigo, fue esa carrera la que me ha guiado”.

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Talleres para entender la realidad

Tal es la influencia de la filosofía en la vida de Mamani, que hace pocos días terminó un seminario sobre Rodolfo Kusch en la Universidad de Tres de Febrero. “Me interesa ver lo que piensa del arte, del teatro o mejor dicho ver a Kusch desde la estética de esas artes”. Sin embargo, Sara también continúa buscando respuestas: “Es cierto que también fui para entender el tiempo convulsionado que vivimos. Por eso cuando divisé el seminario de un autor que además ahonda en el pensamiento latinoamericano, en la América profunda, quise investigar para entender más sobre el mundo, sobre nuestro país. Es muy extraño, muy difícil, muy traumático lo que nos está pasando y nos hace hacernos muchísimas preguntas.

– ¿Por ejemplo?

– Por ejemplo por qué el pueblo puede votar de un momento al otro una cosa totalmente distinta. Cómo un pueblo puede votar en contra de sus propios intereses. Si lo veo así me resulta complicado… igualmente la política en sí me parece una cosa muy compleja. Los cambios políticos se hacen lentamente y no a la velocidad que uno querría voluntariamente. Las cosas no se analizan por mal y bien, hay una gran gama de grises y es todo muy complejo. Eso me provoca angustia, sería más fácil si simplemente uno pudiera ponerse del lado de los buenos, pero creo que no es así”.

Sobre la situación del país afirma: “Me inquieta, hay cosas muy concretas muy dolorosas. Por decirte algo: si le bajan los aportes a los jubilados -yo soy jubilada- es muy duro. Y es muy duro en general, no en lo personal. Se están mermando los derechos de un sector frágil de la población, se pierde la plenitud de los derechos, te dejan desarmado, afligido, pero bueno. Hay que tratar de reponerse y de tranquilizarse, aunque no es fácil, y actuar. Pero no hacerlo a loca. Hay que juntarse, unirse, discutir. Hasta ahora con una sola persona pude, pensando cosas contrarias, debatir. Solo una persona sin que me agreda. Esas cosas me preocupan y trato de buscarle una respuesta leyendo cosas de política y filosofía. Mientras, uno puede ampararse en el arte”.

Junto con Ezequiel Parodi en guitarra, Sara Mamani se presentará el próximo viernes en el Centro Cultural Los Chisperos para compartir aquellos poemas musicalizados y temas de su propia autoría que se encuentran en el último disco.

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Sara Mamani se presenta el viernes 24 de noviembre a las 21 horas en el Centro Cultural Los Chisperos.
Pasaje San Lorenzo 365, San Telmo – CABA, Buenos Aires, Argentina.
Teléfono: (011) 4307 9947
Reservas en: http://www.loschisperos.com

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