Una feria virtual independiente desafía la concentración editorial

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La FED ya es un hito cultural. Abre las puertas a literatura y autores que las grandes editoriales dejan de lado. En tiempos de pandemia vuelve a desafiar la concentración con stands virtuales de más de 260 editoriales argentinas y latinoamericanas. Desde hoy hasta el domingo habrá lecturas, charlas, presentaciones y asesoramiento on line de librerías boutique que pondrán al alcance del visitante aquellos libros difíciles de encontrar. Una puerta a la imaginación en tiempos de pandemia.

Este viernes, sábado y domingo se lleva a cabo la novena Feria de Editores (FED) obviamente de manera virtual. Un espacio que surgió como parte de encuentros, reuniones y eventos de las “editoriales independientes” y fue creciendo hasta desafiar la concentración editorial. Con multiplicidad de charlas, stands virtuales (más de 260 editoriales argentinas y latinoamericanas) y lecturas, la propuesta cultural es seguir manteniendo este espacio que cosechó números récord de visitantes en su edición anterior, en 2019, en el Centro Cultural Konex. Sin dudas se trata de uno de los eventos centrales de la agenda cultural de la ciudad de Buenos Aires. Este año funcionara virtualmente de 18 a 20 online y se podrá charlar con los editores, al tiempo que el canal de YouTube será su salón principal.

“La FED es el resultado del interés, la voluntad y la pasión de gente que viene del mundo de las letras, del periodismo, la comunicación, traductores que no encuentran en la oferta editorial argentina la clase de libros que quieren leer. De ese modo fueron creando una serie de sellos, en realidad como una suerte de aventura intelectual”, explica Alejandro Dujovne, investigador del Conicet y director de la maestría de Sociología de la Cultura y Análisis Cultural de la Universidad Nacional de San Martín. “Ahora, con el correr del tiempo, el mundo editorial exige un nivel de profesionalización. Quiero decir, no solamente la vocación de poder poner a circular determinados autores u obras sino todo lo que implica administrar un sello, hacerse cargo de una dimensión comercial, económica, material, y eso crece a medida que crece el catálogo y crece a medida que crece la distribución en más librerías y eso también hizo que las ferias se fueran profesionalizando. La Feria de editores fue decantando como la experiencia más organizada, de mayor alcance y de mayor impacto cultural en la agenda de Buenos Aires, y de ese modo pasa del pequeño espacio que tenía en la radio La Tribu, a un espacio mucho más amplio en Chacarita y  finalmente termina aterrizando en el Konex”.  

Para Cecilia Fanti, escritora y dueña de la librería Céspedes en el barrio de Colegiales, “la FED es producto de una profesionalización y una manera también de empezar a ocupar muy bien los espacios que las editoriales grandes y los grandes grupos editoriales dejaron vacante por tener el ojo puesto en otras prioridades del negocio, como cantidad versus calidad, como puede ser descuido de los fondos editoriales versus novedades que tienen mucho más que ver con productos que con libros que con literatura propiamente dicha. Y en ese sentido, me parece que las editoriales pequeñas y medianas supieron capitalizar muy bien esos esos baches que son cada vez más grandes también de parte de los grandes grupos”.

Reset: no debemos volver nunca más a la normalidad

Este año, las librerías tendrán un rol fundamental, porque será a través de ellas en donde se podrán adquirir los libros, a diferencia de los años anteriores en los que las propias editoriales vendían. “Yo creo que va a funcionar muy bien en este manera virtual, tengo mucha expectativa puesta. Creo que este es un año excepcional, espero que este sea el único año en el cual las librerías estamos detrás de los mostradores—aclara Fanti—. Ojalá el año que viene las editoriales vuelvan a atender sus puestos y aprovechar este momento del año para el último empujón que siempre les permite imprimir y tener el catálogo completo y nutrido y distribuido en las librerías”.

Independientes vs. concentración

Para Dujovne, las editoriales independientes tuvieron una enorme “productividad política” durante varios años en al menos dos sentidos.  “Por un lado permitió identificar y reconocer los efectos culturales y económicos negativos de la concentración editorial, es decir, una pérdida de diversidad de la oferta de libros, una absorción de sellos emblemáticos de los distintos países, en este caso de Argentina, por parte de los grandes grupos, y la dificultad de pequeños sellos de poder distribuirse mejor, visibilizarse mejor por la fuerza de estos de estos grandes grupos. Pero por el otro lado, también le permitió a un universo muy heterogéneo de experiencias editoriales identificarse bajo una misma categoría. Si se reconocen como editoriales independientes, esta heterogeneidad está dada por trayectoria, por intereses, por repertorios estéticos, políticos, temáticos, etcétera, que hacen que convivan bajo esa categoría. Creo que más interesante es pensarla desde esta heterogeneidad y que se opone a los grandes grupos editoriales. Si bien la rentabilidad es importante y nadie la puede dejar de lado, lo cierto es que el interés está puesto fundamentalmente en sostener catálogos de calidad, es decir, hacer una construcción sostenida en el tiempo que pueda ser reconocida por lectores, una suerte de pacto con un grupo de lectores”. 

La poesía se tiñó de verde

Gabriela Luzzi es editora de “Paisanita”, una de las más de 200 editoriales que tendrán su espacio en la FED. “Me gusta decir que las editoriales independientes son llevadas adelante de manera amateur, que se mueven por el placer de compartir literatura. Sus catálogos se basan en la amistad, en la intervención del campo cultural con una pluralidad de escrituras menos visibles. La comunidad de editoriales independientes es tan grande que, aunque la cantidad de ejemplares que se impriman sea menor, representan el mayor aporte que podemos hacer entre todes a la bibliodiversidad. Y este aporte también hay que ver que viene desde la sensibilidad y las condiciones materiales de personas que somos trabajadores”. 

En Argentina los dos grandes grupos: Penguin Random House y Planeta y concentran el 50 por ciento de la facturación de la venta de libros. Para Dujovne existen varios problemas que enfrenta el sector editorial argentino: “El más inmediato, el de corto plazo, y diría que lo urgente tiene que ver con la profunda crisis en que entró a partir de la pandemia y de las restricciones propias de la cuarentena. Si bien editores y libreros reconocen y aceptan la importancia de las restricciones políticas que se establecieron, lo cierto es que eso no dejó de impactar. Por el contrario, sufrieron muchísimo en los últimos días o incluso en la última semana empezamos a ver un repunte de algunas editoriales que empiezan a notar un crecimiento en las ventas y eso es una buena noticia.  En un segundo nivel tenemos una crisis de mediano plazo  que es la que se generó en el último gobierno en los cuatro años anteriores. El sector fue muy golpeado. Frente a eso es necesario también pensar políticas a largo plazo, empezar a pensar cómo restituir, por ejemplo, mercados externos o cómo acompañar un proceso de profesionalización de algunas editoriales o algunas iniciativas asociativas. Desde la política pública se puede hacer un trabajo para remontar esos cuatro años muy malos que dejaron muy golpeada a la industria editorial”. 

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Tali Goldman

Tali Goldman

Es licenciada en Ciencia Política de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y periodista. Escribe crónicas en medios digitales como Anfibia, Nuestras Voces, Latfem, entre otros. Es columnista en el programa de radio Cheque en Blanco, que se emite en Futurock. Su primer libro La Marea Sindical, mujeres y gremios en la nueva era feminista de Editorial Octubre ya va por la segunda edición.

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