Vos podés

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Antes, para arreglar un ventilador, tejer un gorro de lana o cocinar una bondiola rellena había que recurrir a la nona o a una revista. Ahora, el boom del “hacelo vos mismo” se propone compartir conocimientos en Internet para motivar al otro y hacerle frente al consumo. De dónde viene este movimiento, a dónde va y cómo convertir un hobby en una clase para miles.

Hace menos de 20 años, para arreglar un ventilador, limpiar el carburador del auto, tejer un gorro de lana, bordar un mantel, cocinar un pulpo a la gallega o armar un centro de mesa para Navidad había que recurrir a las revistas Mecánica Popular, Burda, Manualidades, Cocina Fácil y otras que hoy se venden en ferias y en Mercado Libre para los coleccionistas.

Más atrás en el tiempo, el aprendizaje era por correo postal, captando gente a través de publicidades que salían en las revistas Patoruzú, Rico Tipo, Nippur, El Tony, TV Guía y varias publicaciones más que ofrecían cursos a distancia para reparar radios, televisores, heladeras, lavarropas y un etcétera de posibilidades.

En esta era digital estas actividades se llaman “Do it yourself”, traducido al español como “Hágalo usted mismo”, y que para el argentino básico no es otro que: “Hacelo vos”. Un fenómeno que por el alcance de internet ha lanzado a millones de personas en todo el mundo a crear, construir, reciclar, programar y hacer.

Sobre todo: hacer.

Pero lo más importante -a diferencia de lo que sucedía décadas atrás- es que ahora toda la información y el conocimiento se comparten y no quedan sólo para el que compró la revista. En la mayoría de los casos los conocimientos se transmiten a través de videos en YouTube -los famosos tutoriales-, en blogs, sitios web y en grupos de Facebook.

El movimiento DIY (Do It Yourself) surgió en los ’70 como una filosofía de vida contraria al consumismo. Según el sitio de la comunidad DIY Show “se trata de una idea que rechaza tener que comprarlo todo y sustituirlo por el trabajo que podemos hacer por nuestros propios medios”.

La historia le atribuye a la cultura Punk como la responsable de rescatar esta ancestral idea. Los muchachos de la cresta comenzaron, en aquellos años, a fabricar sus propios instrumentos musicales e incluso su propia ropa como un modo de protesta hacia el capitalismo.

Lo que surgió como una idea contracultural se fue extendiendo entre la población y se convirtió en una filosofía que ha cambiado la forma de pensar y hacer de muchas personas en el mundo.

Los “hacedores”

Ezequiel Morones vive en Guadalajara, México, y es el fundador de Hecho X Nosotros Mismos, una plataforma de casi 215.000 seguidores en Facebook donde se comparten ideas relacionadas al movimiento “Hágalo Usted Mismo” y en el que se publican tutoriales que van desde cómo hacer un perchero hasta cómo delinear los ojos de manera correcta.

El mentor de este proyecto -que hoy cuenta con una página web, un canal de YouTube y fuerte presencia en las distintas redes sociales- le explica a Nuestras Voces desde su celular que “

el ‘Do it yourself’ en América Latina se da principalmente por nuestras economías, a diferencia de lo que sucede en Estados Unidos, que lo hacen por pasión. Se dice que la necesidad es la madre de la inventiva, me consta y lo confirmo totalmente que así es”.

Morones es un fontanero que comenzó 5 atrás a mostrar sus trabajos en Facebook con el fin de conseguir más clientes. “El gran crecimiento que hubo se detonó a mediados de 2010, debido a la gran cantidad de trabajos compartidos y de información que fuimos recopilando al paso del tiempo”.

La comunidad HxNM está integrada por personas de todo tipo: aficionados, profesionales y profesionistas. A diario los motores de búsqueda envían al foro miles de personas que necesitan materiales, insumos, herramientas y accesorios así como apoyo y asesoría para conocerlos mejor y aprender a utilizarlos.

“Una de las ideas que se me ocurrieron a partir de 2013 y que traté de materializar en 2014/15 fue generar empleos. Primero por medio del nuevo Foro y después por una App para Android e iOS que genera espacios para que quienes así lo desean puedan poner en exhibición y ofrecer sus oficios: albañiles, carpinteros en madera o metal, electricistas, torneros, pintores, colegas míos, etcétera”, dice el fontanero que le dedica varias horas de su día a su proyecto online.

Paulina, la cocinera argentina

En el 2008 Paulina Roca estaba haciendo su doctorado de Sociología en Barcelona. Se “embolaba bastante”, así que en sus ratos libres se puso a jugar grabando un delirante programa de cocina con muchos de sus amigos como invitados pero con recetas verdaderas.

Ella filmaba “con una cámara pedorra”, editaba a los ponchazos y lo subía a YouTube. Fueron unos 20 videos más o menos que en ese momento alcanzaron buena repercusión pero tuvo que dejarlo por el trabajo, el embarazo y “esas cosas de la vida”.

En el 2013, con dos hijos, instalada en Buenos Aires decidió retomar aquellos programas de cocina pero esta vez de un modo más profesional. El ciclo se llama “Paulina Cocina” y es un éxito en su canal de YouTube con más de 340 mil visitas mensuales, 137 mil fans en Facebook , 17 mil seguidores en Instagram, 5500 seguidores en Twitter y cientos de comentarios y mensajes que le llegan a diario y la misma Paulina se encarga de responder uno por uno.

Paulina tiene gestos que la asemejan al actor Martín Bossi y a la hora de relatar sus recetas posee una gracia y una frescura que no muchos de los que aparecen en la televisión tienen. Sus recetas son de lo más variadas: desde buñuelos de espinaca, milanesas de garbanzos, locro en 6 pasos o pasta gratinada con queso y jamón.

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“Cocino como me enseñaron mi abuela y mi mamá. Pienso que si me gusta a mí y a mi familia le puede gustar a otras personas. Además me encanta cuando me comentan que lo pudieron hacer, que les quedó rico, que les fue fácil y que me cuenten otros modos de hacerlo porque no soy una profesional, soy una mujer a la que le encanta cocinar y compartir sus recetas con todo el mundo“, dice Paulina a Nuestras Voces con ese hablar tan amiguero que ha conquistado a miles de personas de habla hispana.

La sociólogía ha quedado relegada y la cocina, la cámara y la notebook se han vuelto su aliadas. “Hoy sé filmar, editar, iluminar un set de filmación (¡la cocina de mi casa!), diseñar mi web, sacar fotos, postear, y lo más lindo es que todo lo aprendí de tutoriales. Nunca pagué un peso ni para aprender ni para promocionarme. Todo es orgánico, son horas y horas sentada en la compu para conocer los secretos de este mundillo”.

La apuesta de Paulina a su hobbie se ha vuelto un emprendimiento que ya cuenta con el esponsoreo de una marca de electrodomésticos, una tienda online y un libro en camino. “El otro día estaba en medio de una filmación y me quedé sin leche, así que fui al chino corriendo y una chica en la cola de la caja me miraba y me miraba hasta que en un momento no aguantó más y me dijo: ‘¡vos sos Paulina, la de You Tube!’ ¡Qué flash!”.

Para Paulina el mundo internético de los DIY “no se basa en la competencia -como sucede en otros ámbitos laborales- para nosotros el concepto está en compartir conocimientos y hacer amigos”.

Astrónomo fatto in casa

Carlos Alberto Vidal es un apasionado del aprendizaje. Maestro de escuela Primaria en escuelas de la Ciudad de Buenos Aires, dedica su vida a mejorar la educación de sus alumnos y el resto del tiempo se divide entre su novia Nadia y su otra pasión: la astronomía.

“La astronomía y la astrofotografía -sobre todo- son hobbies como cualquier otro. Uno va entrando casi sin darse cuenta en una vorágine de lectura, acción, ensayo y error casi sin límites”, le cuenta a Nuestras Voces abriendo los brazos para darle grandilocuencia a su relato.

Una foto medianamente buena puede llevarle al astrofotógrafo amateur una noche entera de trabajo más varias horas de edición y enfocar un telescopio barato es una de las cosas más difíciles de hacer. “Se mueven sin parar y son muy sensibles a cualquier vibración, por eso es casi imposible mantener el objeto celeste que estás mirando centrado mientras movés el enfocador. Para lograrlo existen enfocadores motorizados que permiten que con un cablecito uno mueva el foco sin tocar el tubo. Salen fortuna”, cuenta el maestro Vidal que en el mundo de la astronomía es más conocido por su nik Iolta Worzo.

Hay quienes con motorcitos de impresora se arman uno a medida, pero Carlos no tiene idea de electrónica así que buscó en el foro de astrónomos amateur al que pertenece

y encontró que “un capo había diseñado uno que funcionaba hidráulicamene usando jeringas, cintas, alambre y un poco de agua. Era perfecto: liviano, no hace ruido y el costo hoy debe ser cercano a los 30 pesos”, dice.

Lo armó en dos horas y funcionó perfecto varios meses hasta que cambió a otro telescopio y dejó de usarlo.

Para sacar fotos astronómicas las cámaras Reflex son excelentes ya que se adaptan fácilmente al telescopio, pero no todos tienen el dinero para comprarse una esa así que muchos usan las famosas camaritas automáticas compactas.

“Unirlas al telescopio para poder usarlas es un bardo por eso busqué en el foro y encontré que un hombre llamado Bueso habia armado uno perfecto con un tubo de PVC y una abrazadera”, explica el profe que estuvo en C5N hablando sobre el asteroide que pasó cerca de la tierra en enero de 2015.

Carlos está convencido que la astronomía para aficionados como él sería imposible, por lo costoso de los elementos, de no ser por los hacedores e inventores que comparten todo en los foros y a través de tutoriales.

Cuando creó el enfocador lo subió al sitio para que otros pudieran hacer lo mismo gastando apenas lo que cuesta una cerveza.

Makers argentos, ¡uníos!

Mariana Pierantoni es artista y hacedora. En su currículum dice que el arte en su vida comenzó desde muy pequeña, con el dibujo y que en su adolescencia participó de grupos independientes y autogestionados de teatro, música y pintura.

Licenciada en Artes Electrónicas de la Universidad Nacional de Tres de Febrero con orientación en Imagen Electrónica, artista audiovisual, fashion Blogger y maquilladora profesional lo suyo es la mixtura entre lo artístico y lo textil.

“Creé un corpiño luminoso y bajé al kiosco a comprar algo. El tipo que atendía me miraba pero no se animaba a decirme nada. Fue muy divertido, esas cosas me gustan”, dice Mariana a Nuestras Voces y se ríe como una niña traviesa de su creación que a la vez fue parte de una performance.

Mariana Pierantoni Corpiño luminoso2

Por estos días Mariana es la Coordinadora General del Buenos Aires Mini Maker Faire que se realizará en CABA el 24 y 25 de junio en el Centro Cultural de la Ciencia (Godoy Cruz 2270). “Es un festival de inventores y creadores que se hace en distintas ciudades del mundo y, por el trabajo de mucha gente con José Huidobro a la cabeza, lo vamos a tener en Buenos Aires”, cuenta la maker porteña que trabajó en Tecnópolis.

El encuentro consiste en una jornada de exhibición, talleres y charlas donde se celebra el “Movimiento Maker”. “Somos una comunidad creativa que exhibimos y enseñamos nuestras creaciones y compartimos ese conocimiento para que los demás puedan aprender y así sumarlos al movimiento maker o adquirir productos de innovación”, explica.

El festival reúne innovación, tecnología, ciencia, artes, diseño, instalaciones interactivas e inventos. “Ante las necesidades el ingenio de los argentinos no tiene límites y eso muchos lo van a poder ver en el Festival”.

Los hacedores o makers, cultores de este movimiento, son incansables. La premisa: siempre hay cosas nuevas para mostrar y mucho más para hacer. Sólo es cuestión de compartirlo.

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Ulises Rodríguez

Ulises Rodríguez

Periodista y locutor. Especializado en temáticas culturales, escribió en Anfibia, Infobae y la Revista Acción. Formó parte de Infonews y realizó publicaciones en Escribiendocine.

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