Compra de armas, ¿para qué?

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Aviones de caza, tanques de guerra, misiles de mediano y largo alcance, helicópteros parecidos a los utilizados durante la guerra de Malvinas: una compra de armas millonaria para supuestamente, «combatir el terrorismo, el narcotráfico y el crimen organizado”. De llevarse adelante esta compra, sería la mayor adquisición de armamento de los últimos 40 años.

El listado desproporcionado, inspirado en los norteamericanos, demuestra que no hay una directiva de política de Defensa donde se expliciten objetivos y peligros.

De acuerdo a la investigación periodística divulgada a través del programa televisivo Economía Política que se emite por C5N, el embajador argentino en Estados Unidos, Martín Lousteau, envió una nota al congresista Peter Visclosky, del Partido Demócrata, en la que adjunta este listado de armamento militar: helicópteros Chinook; otros más modernos que formaron parte de las guerras de Vietnam; 182 tanquetas de tipo StryKer, usadas por los ejércitos de Estados Unidos e Israel; 80 lanzamisiles Javelin antitanques para derribar aviones; 12 aviones de caza supersónicos F-16 FightingFalcon, que fue usado en la guerra de Irak; entre otros. La lista tiene nombres rimbombantes que llaman la atención pero es pertinente dejar en claro que se trata de material reciclado o que Estados Unidos ya no usa. Después de la Guerra de Malvinas las compras de este tipo de materiales se vieron obturadas por restricciones, aún en el caso de los repuestos. La nota enviada por correo parece intentar adelantarse a esos obstáculos. Lo cierto es que, al momento, solo estaría en marcha la compra de 12 aviones Texan para entrenamiento avanzado.

La lista tiene nombres rimbombantes que llaman la atención pero es pertinente dejar en claro que se trata de material reciclado o que Estados Unidos ya no usa. Después de la Guerra de Malvinas las compras de este tipo de materiales se vieron obturadas por restricciones, aún en el caso de los repuestos.

El pedido a Estados Unidos para una eventual compra se puso en marcha a mediados del año pasado. El correo electrónico que salió a la luz tuvo como antesala una reunión que el congresista norteamericano mantuvo con los diputados nacionales del interbloque Cambiemos, Eduardo Amadeo y Luciano Laspina, quienes viajaron al país del norte invitados a unas jornadas organizadas por el FMI.

El Ministerio de Defensa sería el destinatario de esta operación. Esto desborda, en primer lugar y como punto de partida del análisis, los límites de la Ley de Seguridad Interior. Este marco regulatorio prohíbe taxativamente la participación de las Fuerzas Armadas en actividades que tengan que ver con la seguridad interior, y el “terrorismo, el narcotráfico y el crimen organizado” –que se supone combatir– entran en este marco.

A su vez, la noticia se contradice con un documento del gobierno que circula “Aporte de la Defensa al Esfuerzo Fiscal”: donde se plantea la reducción del presupuesto de defensa y la eliminación de planes que potencian la industria de la defensa. Hace pocos días, el presidente Mauricio Macri asistió a una reunión en el área de Defensa donde el Jefe del Estado Mayor Conjunto explicó con un Power Point estos recortes. Macri, con el tono sencillo que lo caracteriza, fue terminante: “No hay plata”.

Lo cierto es que la Argentina hoy no tiene hipótesis de conflicto con algún país vecino que sirva de escudo y explicación ante semejante compra de armamento. Unasur se declaró en zona de paz. Hay un compromiso en relación al conflicto con Malvinas que debe ser solucionado por la vía diplomática. Preocupa, en ese sentido, que el Jefe de Gabinete, Marcos Peña, en sus respuestas al Congreso habló de un plan esquemático de equipamiento militar de carácter secreto elaborado en 2016. ¿En base a qué amenazas está hecho este plan? La Comisión de Defensa del Congreso de la Nación desconoce esa amenaza y el pueblo argentino también. La única amenaza que se siente por estos días en nuestro país es la del ajuste, el hambre, los despidos, los tarifazos y la violencia institucional.

Lo cierto es que la Argentina hoy no tiene hipótesis de conflicto con algún país vecino que sirva de escudo y explicación ante semejante compra de armamento. Unasur se declaró en zona de paz.

Como ha pedido el bloque de Diputados del Frente para la Victoria, la canciller Susana Malcorra y el ministro de Defensa, Julio César Martínez, deben explicar los motivos por los que el gobierno nacional busca comprar armamento de uso militar por más de 2.000 millones de dólares a los Estados Unidos hasta 2019. Deben ratificar o rectificar para qué se pidió que se incluyera ese listado desmedido en el presupuesto de Estados Unidos para que una eventual venta por el sistema FMS quedara autorizada.

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