La Argentina peritada

Compartir

El macrismo es una oscura utopía negativa que sustituye gobierno y alegatos por un mero revestimiento técnico de los actos políticos. El peritaje es un acto técnico basado en signos –una suerte de semiología que tiene mucho de intuitiva y algo del viejo cientificismo positivista-, que en este momento se presenta como un acto de gobierno. Los casos Nisman y Maldonado.

El peritaje, instancia jurídica y policial para establecer indicios, huellas o signos que conduzcan al  esclarecimiento de un crimen, está de moda. La Argentina está en situación de peritaje. Peritar es gobernar. Alberdismo invertido, gobernar es peritar. Los que pensaban que los actos de gobierno son compuestos por intrincadas decisiones donde hay un saber empírico amasado en la vida d elos políticos y un conjunto de corazonadas o pálpitos históricos implicados en común, estaban equivocados. Utilizo estos términos, corazonada, pálpito, recordando que era Alfonsín quien los reiteraba frecuentemente. “Y por eso les digo…” Ésta última, por otra parte, es una especie de frase de paso cuando Cristina habla, que quiere decir que está produciendo una espera, una pausa, pensando lo que va a decir, cómo se encadena lo anterior con lo subsiguiente. Dos ejemplos apenas de fórmulas del político que ponen en juego su conciencia atravesada por incertezas y necesidades de producir un alegato. Nunca dejó de ser así. Todo esto es lo contrario de un gobierno por peritaje.

¿Qué tipo de espécimen de la naturaleza política aludimos cuando mentamos tal “gobierno de peritaje”? Al que intenta abolir la historia, el modo en que ésta actúa como política, en tanto presente del pasado y pasado del presente. Es el tinglado del que nadie puede privarse, pues es el pasado el que no quiere quedar mudo o empaquetado, y vuelve siempre hacia nosotros para proseguir como actualidad siempre renovada. Por eso no hay repetición en la historia pero no hay ningún acto que no sea visitado permanentemente por un mensaje o advertencia que tiene un halo pretérito, imposible de anular. El macrismo, sin saberlo, es una oscura utopía negativa, que pretende esa anulación. Y la pretende sustituyendo gobierno o los alegatos –o sea, las corazonadas, o sea…”y por eso les digo”-, por un mero revestimiento técnico de los actos políticos  Y de este modo, creen también que toda actuación humana es un simple derivado de la razón técnica. El peritaje, o se la valoración de lo ocurrido desde un conjunto de protocolos y mediciones, suele ser la denominación de actos forenses, policiales, jurídicos. Peritajes en general practicados por especialistas adjuntos de las “fuerzas de seguridad”, a los juzgados, a la misma Corte Suprema.

Una nueva vieja derecha

Asistimos en los últimos días a la noticia de que los peritos de la Gendarmería han provisto un extraño veredicto, al respecto del suicidio de Nisman, sobre un trágico evento que ya ha sido no solo “peritado”  numerosas veces, sino que cuenta con elementos del sentido común que están muy visiblemente ante la vista de la reflexión pública. Ahora tienen una revisión inesperada e insostenible. Abren la inverosímil interpretación sobre el asesinato y la supuesta participación del gobierno kirchnerista en él. Si fuera un veradero peritaje, esto es, un estudio riguroso del cuadro escénico del “crimen” analizado por coordenadas de espacio, tiempo, lugar, posición de los cuerpos, objetos, huellas persistentes o encubiertas, etc., estaríamos ante un razón interpretativa positiva –heredera del positivismo y de la novela policial de “misterio”, que precisamente trabaja sobre la confusión de pistas. Pero no es el caso. Evidentemente no podría haber tantos desajustes entre un peritaje y situaciones de sentido común ya establecidas, y adicionalmente, ya peritadas por otros especialistas, que dentro de la precariedad de ese régimen de pruebas, fueron acompañados por testimonios que acentuaban  terminantemente la verosimilitud de lo que se había dictaminado.

El peritaje es un acto técnico basado en signos –una suerte de semiología que tiene mucho de intuitiva y algo del viejo cientificismo positivista-, que en este momento se presenta como un acto de gobierno. El modo en que actúan los medios de comunicación, haciendo sus propias maquetas de cómo habría sido el suceso ocurrido en el departamento de Nisman, corresponde también a una asociación entre peritaje y comunicología ficcional. Su resultado es la creación de un campo irreal en la opinión pública, pero de una solidez rocosa que no tiene fáciles explicaciones, puesto que la subjetividad individualista que sostiene al gobierno con sus frases graníticas, sin poros, emitidas en el trato cotidiano, son la verdadera fuerza gubernamental.

Cumbre entre Lorenzetti y Bonadio el mismo día que el juez quedó a cargo de la denuncia de Nisman

Un estado de excepción en el uso de la lengua, opiniones plastificadas que son hechizadas tal cual en los antiguos circos donde actuaban magos, hechiceros, hipnotizadores. Actúan por una suerte de imperativo categórico argumentalmente nulo y visualmente sostenido por una arquitectura de verdad no es más que la maqueta televisada del baño de Nisman, o los innumerables mapas con mediciones, tabulaciones, enunciados jurídicos, pistas ramificadas al infinito, a la manera de una magia de los cuentos infantiles, donde un objeto su multiplica hasta aparecer en todos lados, una kriptonyta panteísta. Esto último en el caso de Santiago Maldonado, que está en todas partes, produciendo el absurdo que invalidan con razón sus familiares y un vasto movimiento social. Los rastros falsos respecto a su secuestro por la Gendarmería pasan a ser verdaderos y las certezas del cuadro ancestral de la verdad –correspondencia de hechos, hipótesis y sentido común, el “peritaje” de la crítica de la razón práctica- se ve totalmente desplazado por el lenguaje mágico y el sofisma. Muy en especial por las técnicas de encubrimiento y retorsión de la verdad.

Entre encubrimiento y peritaje hay muchos vínculos.  El peritaje –ni Phillip Marlowe ni Sherlock Holmes, ni Freud ni Wittgenstein lo usaron-, es un modo de considerar a la realidad como una acumulación de signos mecánicos, de espacio, tiempo, de acción y reacción, de posibilidad y obstáculo- que constituye hoy un completo sistema gubernativo. La norma se torna peritaje, tal que se torna peritaje la ley, la acción política es moldeada previamente por peritajes (focus groups y otras tecnologías opresivas). Se imponen los cálculos sobre efectos y derivaciones de los actos materiales de gobierno y a la inversa, se determinan qué actos realizar luego de efectuados determinados peritajes. Todo este panorama es parte de la degradación de la política. El estado de derecho es inferior al gesto de peritaje general de las acciones públicas, y éstas se co-pertenecen con un innegable estado  de excepción. La democracia que rige es un ejercicio de pericia técnicas basadas en encubrir un hecho con otro, según las técnicas comunicacionales que establecen una “meritocracia” entre hechos. Aquel que perciben con más potencia de imantación, o más posibilidades de encantamiento, va en primer lugar que las informaciones cuya elocuencia real está envuelta en la grave seriedad de sus topografías de escritura y presentación visual. La vieja palabra sensacionalismo no cabe mal aquí. Es una dependencia del peritaje, ya no el teodolito del Perito Moreno ni la trigonometría de Scalabrini Ortiz cuando era agrimensor. Ahora es parte de una leyenda que ya fue trazada como un fingimiento sistémico, una pantalla tapadera, un intercambio de cortinados de humo.

La paz del populismo

No parece desacertado decir que el retorno al peritaje de lo ocurrido en el departamento de Nisman (un evidente suicidio, con una nueva escenificación a cargo de la Gendarmería) es un hecho que encaja en el entrelazamiento invertido que como método de ocultación practica el macrismo. El  “gobierno por peritaje”, sinónimo del estado de excepción, reemplazando democracia –que sigue existiendo con su corazón vacío- por mecanismos internos de peritaje. Estos mecanismos componen las vísceras del Estado. Las otras vísceras son aquellas en las que descubrieron la sustancia de “dosis caballares”, cuyo nombre real responde con la sustancia llamada encubrimiento.

La doctora en Peritajes Elisa Carrió es experta en invertir situaciones en el mundo de los juicios técnicos. Ella sí es la pitonisa del estado de Excepción. Llega a decir que la movilización por la desaparición forzada de Santiago >Maldonado es una forma de “encubrir” el caso Nisman, donde los asesinos eran un comando del gobierno anterior. El peritaje –el estado excepcional de peritaje en que están las instituciones públicas-, sirve para ejercer esta inversión majestuosa e infame de los hechos. Afrenta al sentido común democrático, donde la sensatez y el compromiso con la verdad llevan a pensar lo contrario que el peritaje de los gendarmes sobre Nisman y la maqueta de la gran operación del Gobierno Perital.

Los malos hábitos del fiscal Cartasegna

La gravedad de la desaparición de Maldonado pone en vilo al gobierno. Por eso, deben sentirse habilitados para el peritaje sustituto de la verdad, relativizar el caso Maldonado e inventar de nuevo el caso Nisman, para realizar la pirueta transformista ya preparada, una y mil veces. El caso Maldonado “ocurrió”, pero lo “politizan”. El gobierno-ciencia, aséptico de política, incontaminado de intereses -el gobierno peritaje, el gobierno estado de excepción– , sabrá muy bien como adecuar los hechos. Revelará que en el baño de Nisman cabían varias personas, que le inyectaron extraños adormecientes y sus asesinos utilizaron hemogramas de distribución de la sangre en los artefactos sanitarios.

A esa ciencia amenazadora la denominan ciencia pericial, que no obstante actúa por transferencia mágica. Las pruebas de la represión en el sur, cuya víctima mayor fue Maldonado, son ficcionales. Son reales las gotas de sangre que los peritos gendarmes descubrieron que fueron esparcidas a través de las “bellas artes como asesinato”.  Todo el gobierno perital depende ahora de esa truculenta transfusión de sangre. La doctora en transfusiones lo ha dicho. ¡El reclamo por Sergio Maldonado es para ocultar otro asesinato! El Estado de excepción perital invierte así la significación de los acontecimientos trágicos a la vista de todos. Total, los ciudadanos parecen reposar seguros en sus convicciones mayoritarias y fantasmales. Ya fueron peritados.

Comentarios

Comentarios

Horacio González

Horacio Luis González (Buenos Aires, 1944), sociólogo, docente, investigador ensayista argentino. Nació en Buenos Aires en 1944. Es profesor de Teoría Estética, de Pensamiento Social Latinoamericano, Pensamiento Político Argentino y dicta clases en varias universidades nacionales, entre ellas las de la ciudad de La Plata y Rosario. Entre 2005 y 2015, se desempeñó como director de la Biblioteca Nacional.

Apoyan Nuestras Voces

NuestrasVoces.com.ar - 24/05/2022 - Todos los derechos reservados
Contacto