Lucha de clases en las plazas y en los patios

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El jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta sigue buscando que vuelvan las clases presenciales. Su ministra ya se puso a las provincias en contra. Los acompañan solo los intendentes del PRO.

Publicado en Nueva Ciudad

Pongámonos de acuerdo en algo: todas y todos queremos que vuelvan las clases. No hay madre o padre que no quisiera un regreso a la normalidad. Y muchos de los estudiantes quisieran lo mismo. Hasta me lo dijo el otro día mi hija que va a ¡sala de 3! Jugar con esa fibra sensible de la sociedad es complejo. Y es, lamentablemente, lo que decidió hacer Juntos por el Cambio: embestir con el regreso de las clases presenciales como si fuera un ariete y cuestionar al Gobierno nacional por no habilitar el retorno. El problema es que la magia no existe y por más que Alberto Fernández (o quien sea que gobernara) chasquee sus dedos, no hay forma de que retornar a las aulas no implique un incremento de la circulación y, por lo tanto, de los contagios. Mientras sigue la puja, la ministra de Educación porteña cometió un error que la llevó a ponerse en contra a casi todos sus pares de las otras provincias.

El lunes de la semana pasada hubo un encuentro entre la ministra de Educación porteña, Soledad Acuña, y el ministro nacional, Nicolás Trotta. A la salida del encuentro, hubo una ensalada informativa. Algunos medios anunciaron que hubo acuerdo y volvían las clases presenciales, usando como fuente al Gobierno porteño, y otros advirtieron que no había acuerdo. Tuvo que salir Trotta a desmentir el supuesto acuerdo. Este parece haber sido el objetivo: que el ministro nacional pague una y otra vez el costo de que no vuelvan las clases.

En la versión porteña de la noticia, habían acordado que volvían a las escuelas con un protocolo y tenían clase en los patios. El ministro nacional indicó que esa fue una idea que trajo Acuña y que no fue consensuada, sino que quedó en evaluación. “Volver a las aulas no es una cuestión de deseo o voluntad, es una cuestión vinculada a la realidad de la pandemia que estamos transitando. Es una cuestión de responsabilidad», dijo. También recordó que algunas de las provincias que volvieron a clase (San Juan, Catamarca, Formosa, La Pampa y Santiago del Estero), tuvieron que dar marcha atrás. Y recordó que el Gobierno porteño seguía sin entregar los nombres y direcciones de los 6500 estudiantes que, según afirmaron, necesitaban una computadora (se las proveerá la Nación). Lo cual es llamativo: ¿hace seis meses que no hay clases presenciales y en el Ministerio de Educación porteño no pudieron compilar un simple listado?

Para completar el panorama, hubo centros de estudiantes de secundarios que se mostraron en desacuerdo con la medida que propone Acuña. También los gremios docentes, lo que deja en claro que una vez más se trata de una decisión tomada sin un mínimo intercambio con la comunidad educativa. No es la primera vez que ocurre.

Pero la ministra porteña cometió su peor error de la semana unos días más tarde. Fue cuando insinuó que sus pares de otras provincias no se preocupaban por los estudiantes. «Me preocupa que no haya pares míos que busquen maneras de volver”, indicó. Esa frase le valió no uno, sino dos comunicados firmados por la mayoría de sus pares de las provincias.

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El primero lo firmaron las autoridades educativas de Catamarca, San Juan y Santiago del Estero, que son tres distritos que volvieron a las clases y tuvieron que dar marcha atrás. «Ante las declaraciones de la ministra Acuña, poniendo en duda nuestra preocupación por el retorno a las clases presenciales, nos interesa transmitir a la opinión pública que tenemos un compromiso activo y responsable con el ejercicio del derecho a educarse de nuestras niñas, niños, adolescentes y jóvenes. No nos da igual que nuestros alumnos tengan o no clases, pero tampoco adherimos a un regreso presencial a las escuelas que no respete los protocolos que todos los ministros de Educación aceptamos como reglas de trabajo común y de cumplimiento obligatorio”, indicaron. El segundo comunicado fue firmado por ministros de Educación del Chaco, Chubut, Entre Ríos, Formosa, La Pampa, La Rioja, Neuquén, Buenos Aires, San Luis, Santa Fe, Río Negro, Santa Cruz, Tucumán y Tierra del Fuego. “La escuela es irremplazable. Deseamos fervorosamente que el regreso a ella se concrete, pero no de cualquier modo», indicaron.

Se puede decir, al igual que le ocurrió con la coparticipación porteña, en esta cuestión Larreta se quedó solo. Apenas si lo acompañaron algunos intendentes PRO del conurbano: Julio Garro (de La Plata), Jaime Méndez (de San Miguel, aliado al PRO) y Diego Valenzuela (Tres de Febrero) presentaron protocolos para ir en la misma dirección que Larreta. Habrá que ver si Axel Kicillof se los aprueba. Una pista: su directora de Escuelas, Agustina Vila, dijo que no están dadas las condiciones epidemiológicas.

Mientras tanto, sería interesante que la educación –y el difícil tránsito de esta pandemia- no se convirtieran en materia de instrumentación política. La salida de la pandemia es un terrenos inexplorado y, seguramente, habrá que probar distintas prácticas que antes hubieran sido inconcebibles (este medio año de virtualidad total ya lo ha sido). Pero hay que hacerlo de una manera que no afecte la salud de estudiantes, docentes, ni del resto de la población.

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