Foro Ambiental | El desafío de defender el planeta desde la política

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Un grupo de diputados y diputadas nacionales acaban de lanzar el Foro Legislativo Ambiental (FLA). Junto a organizaciones sociales y usinas académicas van a presentar proyectos de ley que resguarden bienes comunes naturales. De composición mayormente femenina, el FLA se apoya en la participación ciudadana para diseñar normas que, probablemente entren en tensión política con proyectos económicos de gran envergadura.

Toma la palabra el referente de una organización ecologista del partido bonaerense de San Miguel, recalca el trabajo que hace su colectivo con las vecinas y vecinos para reclamar al intendente, de Juntos por el Cambio, que no desatienda el saneamiento del cercano río Reconquista. Lo precede en la intervención un ingeniero y consultor privado referenciado en el Instituto Patria, advierte que muchos estudios de impacto ambiental son financiados por las mismas corporaciones que avanzan sobre zonas de biodiversidad a proteger, y que esa contradicción debe ser tenida en cuenta al momento de diseñar la norma.

La lista de oradores es numerosa, también los participantes. Casi doscientas personas, entre dirigentes políticos o referentes comunitarios, se han dado cita por videoconferencia un martes por la mañana para integrar la denominada Mesa de Participación sobre Áreas Protegidas. Las legisladoras nacionales Marisa Uceda, abogada laborista mendocina; Daniela Vilar, de militancia en Lomas de Zamora; y la dirigente cordobesa Gabriela Estévez, se turnan para coordinar el foro ciudadano, solicitan con afabilidad a los participantes que respeten los cinco minutos de tiempo al momento de hablar.

Fotos Facebook @manejodelfuegochubut

Uceda, Vilar y Estévez toman nota de lo escuchado en el zoom. junto a sus pares del recién lanzado Foro Legislativo Ambiental Florencia Lampreabe, Federico Fagioli, Leonardo Grosso y Gabriela Cerruti. Son parte de su agenda una reunión colectiva para debatir políticas públicas que, por ejemplo, puedan resguardar humedales y bosques, y así evitar incendios forestales como los registrados últimamente en la provincia de Córdoba o en la zona patagónica. El Frente Legislativo Ambiental ha impulsado otras dos “Mesas de Participación” ciudadana, cuyos ejes temáticos pasan por el tratamiento de “Residuos de aparatos eléctricos y electrónicos” y por el “Fomento a la agroecología”. En total, más de 1.200 personas se han inscripto para ser parte de los foros ciudadanos ambientales.

El FLA nació a fines de abril. Las y los diputados junto al ministro de Ambiente y Desarrollo Sustentable, Juan Cabandie, lo presentaron en la conmemoración del Día mundial de la Tierra y formalizaron una plataforma de acción legislativa que promete abrir la escucha ciudadana en los citados mecanismos de participación, y también de forma “asincrónica” para que las organizaciones sociales y ambientales comprometidas con la agenda verde puedan dejar sugerencias y aportes en un “portal de leyes abiertas” que las y los legisladores prometen tener en cuenta como insumo normativo. De esa manera, ya sea debatiendo por zoom o acumulando data que proviene de la investigación académica o de la militancia territorial, las y los diputados del naciente bloque verde intentarán empoderar la agenda ambiental en el Congreso.

Las voces que se escuchan en las mesas de participación poseen múltiples colores sociales. Una asesora legislativa de la diputada Daniela Vilar enumera a Nuestras Voces algunos de los colectivos que participan en las mesas del Frente Legislativo Ambiental: “Jóvenes por el Clima, EcoHouse, Fundación Vida Silvestre, Fundación Ambiente y Recursos Naturales, Fundación Humedales, también referentes de comunidades de pueblos originarios como los Kolla Tinkunaku de Salta, Huarpes de Mendoza, Qom de Chaco, o Diaguita de Tucumán”.

Foto HCDN

Nuestras Voces habló con las legisladoras Florencia Lampreabe, Daniela Vilar y Gabriela Estévez para conocer cuáles son los desafíos políticos del FLA, saber si piensan ampliar la convocatoria a otras fuerzas partidarias, y conocer de qué hablan cuando reivindican la bandera del “ambientalismo popular”.

En principio, la legisladora cordobesa Gabriela Estévez explicita cuáles son los proyectos de ley que comenzaron a tejer de forma colectiva: “Trabajaremos en gestar una nueva regulación para las áreas protegidas, en un plan de fomento para la producción agroecológica de alimentos, y en el tratamiento de residuos electrónicos. Por supuesto, esta instancia no reemplaza el trabajo de los legisladores y legisladoras en las comisiones, pero sí busca enriquecerlo con la mirada de las más de 1200 personas provenientes de las 24 provincias argentinas que ya se inscribieron. Son profesionales, estudiantes, miembros de organizaciones sociales o políticas, de cooperativas de trabajo o comunidades originarias. Personas de distintas edades y trayectorias que se sintieron convocadas a escuchar y dar su opinión sobre estos temas”.

Daniela Vilar estima como favorable la recepción ciudadana registrada apenas abrieron la convocatoria, y también resalta el respaldo político que recibió del diputado Máximo Kirchner cuando le comentó a su jefe de bloque sobre la puesta en marcha del frente legislativo: “La verdad es que el comienzo del Foro superó con creces nuestras expectativas. Hemos tenido una muy buena recepción, y las mesas ya arrancaron a funcionar con una gran participación de todos los actores involucrados. Esperamos que las iniciativas que marquen la agenda legislativa en materia ambiental se puedan ir construyendo de forma cooperativa. Precisamente, la idea del Foro es que autoridades, legisladores, organizaciones y ciudadanos puedan desarrollar y cocrear de manera colectiva distintos proyectos de en materia de ordenamiento ambiental del territorio, soberanía alimentaria, gestión de residuos y justicia ambiental”.

Ahora bien, ¿Cómo administrar en términos políticos una agenda que presumiblemente entrará en tensión con proyectos “ricos” en generación de divisas? Florencia Lampreabe advierte que el “ambientalismo popular” no carga una visión apocalíptica contra el desarrollo económico: “Uno de los principales desafíos es el de poder integrar la discusión ambiental a las políticas económicas para avanzar en la transición hacia modelos de producción que garanticen el cuidado de nuestros bienes comunes naturales, y cierren con la gente adentro. Un camino que no va a estar exento de tensiones y contradicciones. Por eso, es que necesitamos abrir las discusiones lo más posible, porque necesitamos mucha fuerza, y mucho poder popular, para cimentar alternativas que nos permitan superar el famoso problema de la restricción externa de una manera sustentable y soberana”.

Vilar coincide con Lampreabe, la agenda ambiental, asegura, no hace negacionismo del capítulo productivo, aunque sí busca plasmar ciertos equilibrios: “Sabemos que no podemos avanzar hacia un modelo de inclusión y justicia social sin replantearnos los métodos de producción sumamente depredadores del ambiente. Queremos construir un desarrollo integral que sea sostenible en el tiempo, pero también compatible con el ambiente y la calidad de vida de las personas”.

“La Argentina se debe un profundo debate sobre el modo de explotación de sus recursos naturales que deje atrás el paradigma extractivista que solo garantiza la rentabilidad de unos pocos. Tenemos que entender que es necesario planificar y regular en el territorio las actividades productivas, a la vez que conservar el patrimonio cultural y ambiental para asegurar de esta forma la salud del ecosistema y de todos los seres que lo habitamos”, complementa la diputada Gabriela Estévez.

Por último, Florencia Lampreabe aclara que la mesa legislativa del naciente frente parlamentario no está cerrada a otras expresiones partidarias dentro del Congreso, pero también resalta que primero debe haber una comunión programática porque, asegura, el FLA no desacopla el ambientalismo de la cuestión política: “No debe despolitizarse la agenda ambiental, no se puede avanzar en esta agenda sin tocar intereses, y es ahí cuando a veces se encuentran límites para trazar ciertos acuerdos o alianzas. Por ejemplo, cuando discutimos la ley de (manejo del) fuego, hubo legisladores que dejaron las convicciones en la puerta de los poderes concentrados, ese no es el ambientalismo que nosotros defendemos. Porque se trata, en todo caso, de enfrentar la matriz neoliberal de desigualdad y de destrucción de la naturaleza, a todo eso nos referimos cuando levantamos la bandera del ambientalismo popular”.

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Emiliano Guido

Periodista especializado en política internacional. Ganador del Premio José Martí (2006) otorgado por la agencia Prensa Latina.

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