El terror de ser candidato en México

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El 1 de julio México elige presidente. A pocos días de los comicios ya son más de 100 los candidatos asesinados. Por miedo, partidos minoritarios retiran sus listas, las autoridades electorales convocadas rehúsan a participar y crece el abstencionismo. El posible triunfo del candidato de la izquierda Andrés Manuel López Obrador suscita una cruenta guerra sucia de sus oponentes. Los partidos tradicionales, el oficialista PRI y el conservador PAN, recurren al espionaje, la presión empresarial y las fake news para esmerilar la imagen del referente de MORENA.

El diputado tuitero Fernando Iglesias es un oso de peluche si lo comparamos con el periodista de Televisa Ricardo Alemán. El cronista mexicano utilizó un mes atrás la red social del pajarito azul para mofarse del rumor sobre un posible magnicidio contra el candidato presidencial de MORENA (Movimiento de Regeneración Nacional), Andrés Manuel López Obrador (AMLO). “Les hablan. A John Lennon lo mató un fan. A Versace lo mató un fan. A Selena la mató una fan. A ver a qué hora, chairos (mote despectivo hacia la izquierda)”, taquigrafió Alemán, que luego fue desvinculado del holding mediático por su desparpajo.

En el último número de la prestigiosa revista Proceso, el periodista de investigación Arturo Rodríguez da un detalle significativo para ilustrar el intento del oficialista PRI por embarrar el debate político en el tramo final de la campaña presidencial. “En el último spot del gobierno se ve a AMLO diciendo que nunca ha roto un vidrio y de inmediato aparecen encapuchados que provocan incendios, movilizaciones con violencia urbana, vehículos en llamas, caos. En los últimos dos meses se contabilizaron 2 millones 401 mil transmisiones (spots) dedicados a repetir que López Obrador es un peligro, que pacta con delincuentes y por eso les ofrece amnistía; que es populista o que lo comparan con el ex presidente venezolano Hugo Chávez”, apunta Rodríguez.

En paralelo, el colega Miguel Badilla, de la revista Contralínea, llevó a tapa otro tema sugestivo, también conectado con el intento oficialista de intoxicar la imagen pública de López Obrador. Badilla accedió a escuchar cien grabaciones telefónicas ilegales efectuadas por sectores de inteligencia –la cartera de Interior mexicana luego negó públicamente que el gobierno haya activado esas escuchas– contra AMLO y su entorno. “En un documento se explica que el objetivo principal del espionaje y vigilancia física es identificar y documentar hechos de corrupción, narcotráfico, lavado de dinero, tráfico de influencias, peculado o algún otro acto ilícito en que haya participado directamente AMLO [sic]. Para así demostrar a la opinión pública que este político no cuenta con la calidad moral, intelectual y experiencia para gobernar nuestro país”, detalla Miguel Badilla.

Chingo de amor, no al pinche silencio

Por último, y no menos importante a lo anterior, aunque se trate de una ofensiva violenta dirigida hacia todo el arco político, los candidatos y precandidatos asesinados en el actual período electoral ya alcanzó las tres cifras. Las víctimas fatales pertenecen a los tres partidos mayoritarios: el oficialista PRI, el centroderechista PAN y el ascendente MORENA. Las ejecuciones han ocurrido mayormente en las jurisdicciones de Guerrero, Oaxaca, Puebla, Veracruz y Estado de México y aún no es claro determinar un patrón político en las matanzas. Pero sí ya se registran datos duros que confirman el debilitamiento de un acto cívico que podría acabar con el largo ciclo neoliberal mexicano.

En la última semana, apenas a nueve días de la jornada electoral, asesinaron a los tiros a Fernando Ángeles Juárez (PRD) y Omar Gómez Lucatero, ambos candidatos a alcalde en el Estado Michoacán.

El diario El Universal pronostica que el abstencionismo podría llegar al 60 por ciento debido a la desconfianza y al miedo que genera la sangrienta coyuntura entre la población; el partido municipal Vía Radical decidió no presentar candidatos a alcaldes en ocho municipios del sur de Estado de México debido a la presencia del crimen organizado; por último, crece el rechazo de las autoridades electorales convocadas a fiscalizar los comicios del 1 de julio.

No votes pinche huevon

Nuestras Voces habló con la periodista mexicana Nancy Flores, editora en la revista Contralínea, para decodificar con más tino cuánto del fuego activado desde las sombras se dirige a López Obrador; o si, el hedor de la violencia mexicana, que ha sembrado la tierra azteca de cadáveres sin sepultura, mayormente mujeres, mayormente migrantes en viaje hacia los EE.UU., mayormente civiles caídos en las balas cruzadas de la guerra narco, ahora se posa sobre la clase política mexicana en pos de buscar su rendición definitiva.

“Hoy se habla de terrorismo electoral en México. Este nuevo tipo de terrorismo alude a que el clima de violencia inhibe inexorablemente la participación ciudadana en el proceso cívico. No sólo porque fuerza la renuncia de dirigentes a candidatearse, si no porque la propia ciudadanía tiene miedo de emitir su voto. Hay muchas regiones donde se espera que el aumento del abstencionismo no ocurra está vez por el descontento social imperante en México, si no más bien por temor a sufrir un daño físico. A su vez, aumenta el rechazo de las autoridades conminadas a participar en la fiscalización del proceso en las casillas”, comienza advirtiendo la colega mexicana.

Pero la campaña del miedo también se ejerce mediante la coerción económica de la casta empresarial en los recónditos donde tienen influencia. Ese plan sí tiene una traza unidireccional. La propia Nancy Rojas lo relató en su artículo La sombra del magnicidio: “La desesperación de los empresarios mexicanos contra el político tabasqueño (por AMLO) se trasluce en el accionar de Claudio X González –a través de sus asociaciones Mexicanos Primero y Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad– y de los integrantes del Consejo Coordinador Empresarial y la Confederación Patronal de la República Mexicana. Otra manifestación son los llamamientos de algunos magnates (como Germán Larrea, Alberto Bailleres, Andrés Conesa, José Elizondo, Héctor Hernández Pons y Eloy Vallina) a sus empleados para que no voten por López Obrador. Y se ha conocido también que algunos de ellos presionaron a Margarita Zavala para declinar a favor de Anaya (PAN), y que también estarían influyendo en el equipo de Meade (PRI) para que deje paso libre al panista”.

Panorama 2018: las urnas abiertas de América Latina

Volviendo al tema de las intimidaciones –desde amenazas a familiares directos hasta secuestros– o reducciones emplazadas contra los actores del proceso político electoral en curso, la periodista de Contralínea asegura no encontrar una hipótesis firme, aunque entiende que la responsabilidad política es tan unívoca como diáfana. “Los intereses que se mueven detrás de la violencia política son múltiples. Sin duda, que el clima de guerra sucia ayuda a restar al candidato de MORENA, aunque no es el motivo excluyente. El gobierno federal de Peña Nieto es el mayor responsable de no poder garantizar un clima de tranquilidad y armonía en el proceso electoral. Y eso viene pasando desde el 2007. Con la llamada guerra al narcotráfico, México se ha involucrado en una situación terrible de violencia alarmante que nos llevado a más de 280 mil victimas civiles en el período referido. Muchos asesinados han sido señalados por el gobierno como parte de grupos narco, como sucedió durante la matanza a los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa, aunque luego se ha comprobado la falsedad de dicha acusación”, establece Nancy Rojas.

Nancy Rojas establece el grado cero de la violencia reinante en México en el momento que Los Pinos decidió plegarse de lleno al esquema de guerra contra las drogas. Esa estrategia implicó el uso gubernamental del instrumento militar en seguridad interior. Una tesis vendida como ley sagrada, en su momento, por los teóricos del Pentágono y que, con el correr de los años, fue perdiendo vigencia por ineficaz y sangrienta. Un esquema al que gobierno de Cambiemos busca adherir modificando la Ley de Defensa, uno de los pilares democráticos más caros del país.

“La estrategia militarista adoptada por la elite gobernante no se dio en un contexto de consenso social. En realidad es otro gesto del sometimiento político que viene dando nuestro país ante los intereses geopolíticos y comerciales de Estados Unidos. Las propias Fuerzas Armadas de México están implicadas en los crímenes a la población civil. Incluso, México tiene una alta tasa de defensores de derechos humanos asesinados, también ocurre lo mismo con muchos periodistas, o activistas en la defensa de los recursos naturales. Todos los sectores referidos están en la mira del gobierno por ser críticos del rumbo económico y político elegido por las últimas administraciones”, señala Rojas.

México va a las urnas a una elección histórica. Podría haber un cambio, un giro importante. Por lo pronto, ya se escuchan tiros. La vecindad está inquieta.

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Emiliano Guido

Periodista especializado en política internacional. Ganador del Premio José Martí (2006) otorgado por la agencia Prensa Latina.

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