Equidad de género trans: todavía falta mucho

Compartir

Casi 9 mil personas optaron por rectificar sus partidas de nacimiento y cambiar de nombre. En el Día de la Visibilidad Trans, la periodista feminista trans Alejandra Malem asegura que todavía impera el esquema biologicista y que la nueva lucha es por una Ley Integral Trans, que garantice la equidad en todos los ámbitos. Siguen existiendo establecimientos escolares con directivos y docentes que expulsan simbólicamente a les estudiantes trans, el cupo laboral no se cumple del todo y tiene requisitos excluyentes. Los efectos devastadores de la pandemia sobre el colectivo.

La identidad de género no es un concepto estático, cerrado y unilateral. Se encuentra afectado por continuos cambios y disputas que atraviesan a todos los actores sociales, organizaciones de la sociedad civil, instituciones gubernamentales y la academia. La producción de saberes trans implica la adopción de prácticas e inmersión en lógicas propias de la construcción de ese tipo de conocimientos, donde los cuerpos mediatizan esos procesos que surgen desde abajo hacia arriba de las estructuras cognoscitivas. (Berkins, 2007; Berkins y Fernández, 2013)

Datos preliminares de un estudio que lleva adelante la Defensoría del Pueblo de la Nación acerca de la población travesti trans en Argentina indican que, desde que se sancionó la Ley 26.743 en el 2012, son casi nueve mil las personas  que realizaron el cambio de género en su DNI, la rectificación de su partida de nacimiento para así conseguir el cambio de nombre y género.

La cantidad de personas que realizaron el cambio registral representa el 0,02 % de la población, de acuerdo al último censo de 2010 que contó 40.117.096 habitantes en  Argentina. Nos preguntamos: ¿las políticas públicas orientadas a cubrir las necesidades para el colectivo son eficientes y están sustentadas con información real? 

Antecedentes

Entre 2010 y 2012 se realizaron algunas pruebas piloto sobre un censo de la comunidad LGBTTTIQ+. Utilizamos la palabra “algunos” porque los datos recopilados se perdieron en el camino, no existen registros estadísticos oficiales de esta variable.

En 2014 la Fundación Huésped junto a la Asociación de Travestis, Transexuales y Transgénero Argentina (ATTTA) realizaron un relevamiento sobre 498 personas travesti-trans (452 mujeres trans y 46 hombres trans) en Ciudad de Buenos Aires, Conurbano Bonaerense, Región Pampeana, NEA, NOA y Patagonia. La encuesta estaba orientada a conocer los cambios en el nivel de vida de la comunidad desde la sanción de la Ley de Identidad de Género. Además, arrojó datos cuantitativos las condiciones de vida de las personas trans y su acceso a la salud, la vivienda, la educación y el trabajo. El dato más interesante, y que dispara todas las alarmas,  fue el referido a la educación.

“Si bien casi todas las personas trans asisten o asistieron al sistema de educación formal, la deserción es alta. Entre los mayores de 18 años, 6 de cada 10 mujeres y 7 de cada 10 hombres trans abandonaron en el nivel secundario. La mitad de los encuestados refieren que el motivo fue la discriminación sufrida por su identidad trans». (Fundación Huésped y ATTTA, Argentina 2014).

Es claramente cierto que nueve años desde la sanción de la Ley las cosas han cambiado en el sistema educativo, sin embargo, aún siguen existiendo establecimientos escolares cuyos directivos y cuerpo docente expulsan simbólicamente a les estudiantes trans desconociendo totalmente la tutela de la Ley, y por lado deja a la luz. La necesidad de una legislación superior, que contemple todos los aspectos de la vida en sociedad de una persona trans-disidente es impulsada, por ejemplo, por la Ley Integral Trans que impulsa la Federación Argentina de lesbianas, gays, bisexuales y trans (FALGBT) .

La marginación del colectivo en el sistema educativo viene sucediendo desde siempre, y es una de las principales causas que empujan a la prostitución como único y posible lugar de pertenencia y sociabilización posible con el mundo exterior. A esta deficiencia histórica y estructural se le suma que la mayoría de sus integrantes son echades de sus hogares a muy temprana edad. 

Nata: La policía trans que logró un cambio de paradigma en la PSA

Un censo inclusivo

Para el censo nacional que debería haberse llevado a cabo en el 2020 -y se suspendió debido a la pandemia- se comenzó a pensar en la posibilidad de recolectar los datos de esta variable, teniendo en cuenta que no existe un marco internacional de referencia que oriente la metodología y operacionalización de estos datos, para censos de población y vivienda y encuestas a hogares. En este contexto, desde el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) se llevaron adelante tres pruebas pilotos con preguntas orientadas a la auto-percepción de la identidad.

2021 nos encuentra sin datos censales de nuestra población y con una situación que agudiza la condición de vulnerabilidad de la comunidad en su conjunto. La crisis que generó a nivel mundial la pandemia del covid agravó las cosas. Quedaron a plena luz  las carencias históricas y el abandono político de la que es sobreviviente cada una de las personas del colectivo.

El aislamiento preventivo y obligatorio terminó por derrumbar el sustento de les compañeres. En este sentido fue de vital importancia la labor de las organizaciones LGBTTTIQ+ para detectar y socorrer a les compañeres en situación de vulnerabilidad extrema.

Desde estas organizaciones, junto a los municipios y el Estado Nacional, se han encargado de repartir bolsones de mercadería, así como la inscripción en programas sociales y subsidios para intentar sobrellevar la situación. Sabemos que nos es suficiente, sabemos que los bolsones de mercadería no cumplen en lo más mínimo con las necesidades nutricionales de las personas, y que los programas sociales apenas solventan los gastos mínimos mensuales. También sabemos que muchas organizaciones siguen con las malas prácticas de los antiguos referentes políticos: mantienen como rehenes a les compañeres en sus organizaciones a cambio de acceder al único sustento que en este contexto es posible actuando como proxenetas ideológicos, replicando la violencia y revictimizándolos una y otra vez, casi como moneda de cambio corriente. 

Effy Beth, la activista trans que volvió de la muerte con un libro inédito

Al parecer desde la perdida de Lohana Berkins y el travesticidio de Diana Sacayan,  quedan pocos  casi contados con los dedos de una mano, referentes que crean en la conquista del bien colectivo, por la lucha emancipadora, sino el beneficio personal sobre los cuerpos destrozados de las travestis a la vera de la ruta. Seguimos siendo “identidades cloacalizadas, que recibe la mierda de la sociedad”.

¿Qué pasa con el Cupo Laboral Trans?

Larga ha sido la lucha para que se sancione la Ley 14.783 del Cupo Laboral Travesti-Trans y parece ser perpetua la espera para que finalmente se aplique. En la actualidad no todos los organismos del Estado abrieron el cupo, y los que lo hicieron realizan un filtro que si tenemos en cuenta la problemática del acceso a la educación nos daremos cuenta de que es imposible y hasta ridículo aplicarlo: exigen que les aspirantes al cupo laboral tengan el nivel secundario completo.

Este tamiz que proponen nos hace dar cuenta que, siendo bien intencionados, no tienen acceso a la información vital sobre el curso de vida de las personas trans y que sin ella la toma de decisiones se desconecta de la realidad. Nuestro principal problema es que hay demasiadas voces que hablan de nosotres, y no nosotras hablando de nuestro derrotero. 

En este proceso de implementación de la Ley son las organizaciones de la comunidad  y los sindicatos quienes deben mantener el estado de alerta para evitar que no se continúe vulnerando de este derecho adquirido y tutelado, a la comunidad travesti-trans desde el Estado. Deberían exigir la eliminación del filtro por nivel académico y proponer una instancia de capacitación, al acceder al cupo con la obligatoriedad para les trabajadores de finalizar sus estudios mientras se trabaja, tal como lo dice explícitamente la Ley y que en la práctica no se cumple. 

Las organizaciones LGBTTTIQ+ y el feminismo

El movimiento feminista, especialmente el más biologicista y radicalizado o mejor dicho las TERF (acrónimo para Trans-Exclusionary Radical Feminist que en su traducción literal al español significa «Feminista Radical Trans-Excluyente»,  no es del todo empático ni sororo con la lucha trans.  Al menos no en la misma medida y con la misma reciprocidad,   que la comunidad trans atiende las suyas. No se ha visto una manifestación masiva en repudio a los travesticidios o exigiendo la sanción de la Ley de cupo laboral, pero si se ha visto el apoyo de la comunidad para la sanción de la Ley IVE.

La Ley de Identidad de Género es ejemplo en el mundo, pero aún sigue siendo una Ley binaria que no reconoce las disidencias. Fue un excelente comienzo, pero el verdadero cambio es mucho más profundo y revolucionario, e involucra a todos los sectores de la sociedad y el Estado.  Es necesario y urgente, reconocer a las identidades no binarias, que no encuentran en la normativa hetero-biologuisista un lugar de identificación. Asimismo, es necesario que se eliminen de todos los documentos públicos (DNI, licencia de conducir, etc), toda categorización referida al sexo o género. 

Nadie debería imponernos como construimos nuestra identidad de género llenando un casillero en la partida de nacimiento ¿Cuál es el sentido? ¿Encajar en una sociedad heteronormativa? ¿En un sistema binario en el cual siempre habrá una parte en desventaja?

No caben dudas de que el nuevo gobierno marcó una dirección con todas las buenas intenciones hacia un futuro más inclusivo y confiamos que esas intenciones sean sinceras pero los cambios necesarios son más profundos y deben ser abordados de una forma integral para que no sea solo una pantalla donde se “cuelgue” un cartel de Estado diverso, cuando aún siguen sin resolverse la problemática histórica y siempre dejada de lado.

El actual sistema socio político binario, ya lo ha construido todo. Le pertenecen las Leyes, los símbolos, hasta las propias instituciones, y no le bastó con eso; sino que sigue reproduciendo la heterosexualidad en casi todos los ámbitos que cruzan y atraviesan el andamiaje social. Han fracasado. Nunca advirtieron, o mejor dicho, nunca quisieron advertir que algún día dejaríamos de ser solo “banderas”, slongans y marchas con consignas llena de deseos.

Basta que la historia de nosotras las cuenten otres. Basta de seguir marginando con políticas de escritorio o plenamente declamativas nuestras cuestiones.

Tenemos la necesidad imperiosa de una Ley Integral Trans. El tiempo, los años, nuestra historia, nuestras muertas, nos apremian a una respuesta distinta  a la invisibilización, porque al closet y “a las cárceles no volvemos NUNCA MÁS”.

Comentarios

Comentarios

Alejandra Malem

Periodista feminista trans Jefa de Géneros y Diversidad de la Defensoría del Pueblo Nacional. Periodista de C5N y Radio10.

Apoyan Nuestras Voces

NuestrasVoces.com.ar - 19/09/2021 - Todos los derechos reservados
Contacto