Fútbol S.A.

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De la mano de Fernando Marín, antiguo empleado de Macri y responsable de la gerencia de Blanquiceleste S.A., vuelve el fantasma privatizador en el fútbol. Transmisiones sin Estado y clubes sin gente.

Foto: Joaquín Salguero

En noviembre pasado, cuando aún el gobierno de Cambiemos no había asumido y todavía era un interrogante cómo movería sus fichas para cubrir todos los casilleros del tablero nacional, bonaerense y porteño, Mauricio Macri ya había elegido el nombre que se haría cargo del Fútbol Para Todos: Fernando Marín. Gerenciador de Racing entre 2001 y 2006, Marín es un hombre conocido para el mundo de la pelota pero sobre todo es un hombre de confianza para la familia Macri hace ya veinticinco años. Esa designación ya anticipaba lo obvio: el cambio también llegaría al fútbol.

Una sociedad con historia

En 1991, Marín  tuvo a su cargo la organización de la Expo América 92, una exposición colosal con sede en Puerto Madero que buscaba conmemorar los cinco siglos del arribo de Cristóbal Colón a América. Marín integraba el grupo Socma –Sociedad Macri- y tenía vínculos amistosos con el entonces intendente porteño, Carlos Grosso. La Expo América 92 se calculó como un evento multitudinario y un negocio perfecto. Pero resultó un fracaso. Según los informes del Concejo Deliberante, la Municipalidad porteña fue una de los principales inversores.

La pérdida para el Estado fue de 4 millones de pesos. No fue lo más grave del informe del Concejo Deliberante: según la auditoría las empresas presentaron una sobrefacturación promedio del 490 por ciento.

La empresa Sevel, del grupo Macri, presentó un sobreprecio del 592 por ciento en su stand. Más allá de los pedidos de los legisladores, no hubo denuncia municipal ante la Justicia gracias al paraguas protector de Grosso.

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Nada de esto figuraba en el currículum que presentó Marín ante el Juez Enrique Gorostiegui, quien estaba a cargo de la quiebra de Racing y optó por “la menos mala” de las tres propuestas de gerenciamiento que se presentaron para manejar el fútbol de la Academia. A mediados de los 90, Fernando Miele –ex presidente de San Lorenzo, luego expulsado del club por administración fraudulenta- y Mauricio Macri, entonces presidente de Boca, encabezaron una avanzada para que se permitiera la participación de las S.A. en los clubes. En la AFA, la respuesta fue contundente: 34 votos en contra y sólo 1, el de Macri, a favor. Durante el gobierno menemista, se presentaron cuatro proyectos de ley en el Congreso con ese objetivo. Ninguno avanzó porque nunca tuvieron el aval del mundo del fútbol. Como la figura de las Sociedades Anónimas Deportivas nunca se pudo instalar, el gerenciamiento del departamento de fútbol de los clubes fue la alternativa de la avanzada privatista.

La experiencia de Blanquiceleste S.A en Racing es acaso la más visible de la intromisión de una empresa en los clubes de fútbol. Y en esa historia también aparece el actual presidente argentino.

Cuenta el periodista Alejandro Wall en su libro ¡Academia, carajo! que el día que Marín se acercó a Viamonte 1366 para conocer a Julio Grondona, al lado del entonces presidente de la AFA estaba Carlos Melconian, actual presidente del Banco de la Nación argentina e hincha de la Academia. En ese mismo libro, en una gran crónica del título de Racing en diciembre de 2001 mientras las cacerolas sonaban y el país ardía, se descubre a Mauricio Macri como un actor clave para Racing pudiera ser campeón en ese contexto. Cuenta Wall que una de las visitas que tuvo el presidente provisional Ramón Puerta durante los dos días que estuvo en la Casa Rosada entre el 21 y el 23 de diciembre de de aquel año fue la de Macri. Fue a visitar a un amigo con un pedido de otro amigo, Marín: que se levante el Estado de Sitio, aunque sea por unas horas, para que Racing pudiera jugar ante Vélez y largar ese grito de campeón que llevaba atragantado hace 35 años. Grondona apoyó. El ministro del Interior Miguel Ángel Toma también. Si había fútbol, había un campeón y al menos durante unas horas la noticia no sería el caos en Argentina.

Foto: archivo Gobierno de la Ciudad

Ese fue uno de los favores de Macri a Marín durante esos años. Entre Boca y Racing hubo ayudas que son detalles. Uno: cuando el clásico se jugaba en La Bombonera, le daban permiso a las porristas racinguistas para viajar hasta La Boca y hacer su show junto a las boquitas. Diego Crosa, Gustavo Barros Schelotto, Julio Marchant, Carlos Marinelli y Facundo Bonvín son algunos de los nombres que cruzaron el Riachuelo y pasaron del Xeneize a la Academia a préstamo sin cargo. Las entradas, en esa época, se compraban en Pago Fácil, otra empresa del grupo Macri, que debutó con Racing como piloto en la venta de tickets para partidos de fútbol.

Pero también había favores de peso. Durante los años que duró el gerenciamiento, la gran duda fue quién financiaba las inversiones en Racing. Marín asegura que la mayoría de los 16 millones de dólares que invirtió en el club salieron del bolsillo de un ex suegro. Muchos, en cambio, veían a la familia Macri detrás de ese dinero. En 2005, Página 12 descubrió que la plata llegaba por dos sociedades offshore: Emeltree, registrada en Islas Vírgenes a nombre de un etíope, y Bergo Anstalt, inscripta en Liechtenstein con Fernando Marín como presidente.

Los vínculos de Marín con las offshore no terminan ahí: la semana pasada ingresó en los Panamá Papers, cuando saltó como secretario, presidente y tesorero de Sekhon Holding, una firma que se creó en el paraíso fiscal diez meses antes de que Marín debiera renunciar a Blanquiceleste S.A.

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Hasta diciembre pasado, el último vínculo de Marín con el fútbol había sido cuando huyó de palco en una derrota en un clásico ante Independiente porque cientos de personas lo rodearon al grito de que “Racing es mi vida y no la empresa de Marín”.

Ahora, designado por Mauricio Macri como director del Fútbol Para Todos, vuelve con el mismo objetivo: que los dientes privados vuelvan a morder las ganancias de la pelota.

En las pocas entrevistas que dio desde su asunción, el publicista aseguró que habría grandes modificaciones en el FPT pero que su continuidad estaba asegurada hasta 2019. “Hay una obligación de un contrato a cumplir. El gran cambio –dijo Marín a La Nación en enero- es que nadie va a escuchar una proclama política ni de ningún candidato. El deporte profesional, creo yo, no tiene que ser subvencionado por el Estado”. El presidente opinó parecido: “Va a seguir, pero sin política. No vamos a tener que estar en el entretiempo escuchando ‘no te vayas que ya viene 6,7,8 con Aníbal Fernández’. ¿Por qué me tengo que intoxicar, si estoy en un lindo momento viendo a Boca? El fútbol nunca fue un lugar de encuentro con la política”.

Foto: Joaquín Salguero

El primer gran cambio fue que los partidos más importantes de la fecha pasaron a ser televisados por América, Canal 13 y Telefé, que pusieron 180$ millones para llevarse los derechos de los equipos grandes. La orden a los productores fue dejar de lado la típica estética futbolera de mostrar chicas lindas y hombres en cuero comiendo choripanes para imponer la idea de que a la cancha también van las familias. La política, eso sí, sigue estando: en el entretiempo de un partido que transmite Canal 13 pasan el anuncio publicitario de que al otro día estará Jorge Lanata almorzando con Mirtha Legrand.

En la AFA ya dan casi como un hecho que estos cambios se terminarán el 30 de mayo, cuando finalice el torneo. No sólo las modificaciones: lo que se dará de baja es el programa del Fútbol Para Todos, que se firmó en agosto de 2009, con Julio Grondona, Diego Maradona y Cristina Fernández de Kirchner como presentadores del anuncio oficial, que asociaba al Estado y a la AFA por 10 años.

La intención del gobierno nacional es romper el contrato, correr al Estado y llamar a una licitación, siempre con la garantía de cumplir con la promesa de campaña de que el fútbol sea gratuito hasta 2019.

¿Cómo puede pedírsele a una empresa que mantenga la gratuidad por tres años? Desde Viamonte contaron que la idea es firmar un contrato largo, para poder hacerle entender a la empresa que se quede con los derechos que si mantiene la exclusividad por 15 años, tendrá 12 temporadas con ganancias millonarias para recuperar esa pérdida inicial de las primeras tres.

Al gobierno le tocó tratar con una AFA en crisis, dividida. Con un presidente provisional que quedó en su cargo luego del bochornoso empate en la elección de diciembre pasado, a la espera de una nueva designación el 29 de junio próximo. La mayoría de los dirigentes de fútbol aseguran que no tendría sentido hacer la licitación antes de que asuman las nuevas autoridades. Las empresas, por las dudas, ya apuraron sus presentaciones y agilizaron a sus gestores.

Las opciones, por ahora, son muchas: Turner, Fox, Clarín, Al Jazeera asociada con la uruguaya Tenfield, IMG y otro grupo árabe acercado por el representante Marcelo Simonian.

Horacio Gennari, Director de FPT nombrado por AFA, sugiere que la mejor opción sería una gran cadena internacional asociada con una empresa nacional. Turner, el gigante televisivo norteamericano, parece picar en punta: enviados ya estuvieron en la Casa Rosada reunidos con el Jefe de Gabiente Marcos Peña, con Fernando Marín y con Fernando De Andreis, secretario general de la presidencia. Luego de aquella reunión, el Clarín estridente sonó: cuentan que la revelación de la estadía de Macri en la estancia del británico Joseph Lewis fue un llamado de atención del multimedio. Así, la solución mixta de asociación entre una empresa nacional y una internacional puede ser una solución.

Foto: Joaquín Salguero

Más allá del negocio millonario y de la casi segura confirmación que luego de 2019 la televisación del fútbol volverá a tener sus restricciones, los derechos televisivos son un tema trivial a comparación de lo que se discute hoy en AFA. Incluso las elecciones lo son.

El regreso de la figura de las Sociedades Anónimas Deportivas es lo que hoy mueve la aguja. El presidente Macri reconoció que aquella pulseada perdida en la década del 90 fue su peor derrota política.

Sin aval en AFA, no habrá congreso que impulse la ley. Si bien son muchos los dirigentes que ya levantaron su voz en contra de que las empresas ingresen en la vida de asociaciones civiles que van mucho más allá de lo deportivo y del espectáculo y que tienen un rol social clave hace ya más de cien años, esta vez las sociedades anónimas pueden encontrar algún resquicio para meterse. Sin la presencia unitaria de Grondona, la tarea de los operadores se puede volver más sencilla. Cuentan que en Rond Point, la elegante confitería de Figueroa Alcorta al 3000, ya funciona una AFA paralela. Allí se lo ve seguido a Daniel Angelici, que es mucho más que el presidente de Boca, con Marín, De Andreís y otros directivos.

Al igual que en el gobierno nacional, la idea de integrarse al mundo empieza a instalarse de a poco en el ambiente de la pelota. “Cuando uno ve el fútbol de otros países, ve algo organizado, dinámico, competitivo, que crece. El fútbol en Argentina acompañó el desorden imperante en el país. Ahora que estamos intentando entrar en una etapa de volver al siglo XXI, el fútbol tiene que hacer lo mismo”, dijo Macri en marzo y sentó agenda. Muchos dirigentes futboleros salieron a contestar en los medios. La semana pasada, San Lorenzo fue el primer club en votar durante una asamblea de socios votó su rechazo a la intromisión de las sociedades anónimas en el club. Marcelo Tinelli, sin embargo, tiene esa visión sólo para su propio club. El conductor televisivo, como Juan Sebastián Verón y muchos otros dirigentes que impulsan una visión modernista, piensa que un régimen mixto, en el que convivan las SA con las asociaciones civiles, podría ser una opción para ordenar las cuentas de los clubes que no pueden acortar sus pasivos.

Al igual que a nivel nacional, hay muchos dirigentes que miran hacia Chile y España como modelo. Angelici, Tinelli, Verón y los presidentes de los otros clubes grandes de Argentina, impulsan la creación de una Super Liga, una réplica de lo que es la Liga de Fútbol Profesional de España. Javier Tebas, abogado presidente de la LFP de España, es uno de los consultores y operadores favoritos de este sector que podría provocar una ruptura inédita.

La idea es crear una liga financiada por el sector privado que se separe de la AFA, que quedaría vaciada de poder político y de dinero.

En España, la LFP no depende de la Real Federación de Fútbol Española, que sólo se ocupa de la Selección y de algunas divisiones menores. En Chile, la Asociación Nacional de Fútbol Profesional es una corporación privada que se ocupa de organizar los torneos de fútbol profesional, pero que no depende de la Federación de Fútbol de Chile. De tanto correr detrás de la pelota Marcelo Bielsa fue, justamente, a parar a estos tres países: Argentina, Chile y España. Al Loco algunos lo podrán discutir como entrenador, pero nadie puede dudar de su pasión futbolera ni de su ojo entrenado para comprender al fútbol. Fue él quien mejor definió la cuestión de las sociedades anónimas aplicadas al fútbol: “Tienen la capacidad de privarnos de la pasión. Significa que alguien puede quedarse con algo que es de todos”.

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