Juan Manuel Valdés | “Es mentira que no seamos competitivos en CABA”

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El legislador Juan Manuel Valdés, precandidato para renovar su banca, propone que el Frente de Todos capitalino salga de su zona de confort narrativa para ampliar la base electoral opositora. Seguridad, agenda empresaria, Ciencia y tecnología, transporte y el crecimiento de la derecha son algunos de los temas que aborda en esta entrevista.

Licenciado en Letras, 33 años, recibe a Nuestras Voces en su despacho un jueves de sol primaveral. Es hincha de River, y al parecer, de Diego Armando Maradona. Una foto del ídolo argentino, de joven y junto a sus padres, decora la antesala de su oficina. Valdés, de cejas tupidas y barba color negro, en este reportaje busca salir del lugar común donde suele situarse el kirchnerismo porteño cuando brinda definiciones políticas.

En principio, considera erróneo pensar que la oposición al PRO cuenta con una base de representación congelada en CABA, aconseja proponer temas de debate, en principio hostiles para el progresismo, como la cuestión de la seguridad o la inversión privada. Además, ve con agrado realizar una gran interna opositora en el 2023 para potenciar el espacio del Frente de Todos en la Ciudad. Fuera de lo político, en el campo literario, otra de sus pasiones, se declara admirador del autor del “Aleph”,. Tal es su correspondencia con Jorge Luis Borges, que se declara “un peronista borgeano”.

—¿Por qué el kirchnerismo no puede elevar el piso de representación electoral en CABA?

—No estoy de acuerdo con esa apreciación, yo creo que estamos en crecimiento en el distrito. Si vemos las últimas tres elecciones, estamos arriba del tercio, en el 2019 sacamos el 35% de los votos. Esa elección nos trajo la posibilidad, primero, de tener un bloque de 17 legisladores y legisladoras cuando antes teníamos 12 representantes. Antes estábamos divididos, pero ahora estamos unidos.

—¿A qué unidad política hacés referencia?

—Primero, ahora somos un solo bloque. Hasta diciembre de 2019, había un bloque justicialista y otro que era Unidad Ciudadana, eso no permitía coordinar la estrategia para plantear un modelo de ciudad alternativo. Las consecuencias de esa dispersión fueron muy negativas, el PRO gobernó con mucha impunidad durante los cuatro años que coincidieron las gestiones de Macri a nivel nacional, y de Larreta a nivel local. En esa época se vendieron 270 hectáreas de tierras públicas, esa superficie es mayor a la extensión de barrios icónicos como Almagro, Boedo o Recoleta. Y esas ventas las logró concretar Larreta porque contaba con una mayoría propia de legisladores.

Recordemos también que Larreta vendió Costa Salguero, un hecho que motivó la presentación de una cautelar por las irregularidades del proyecto oficialista, y esa venta también la logró concretar porque ostentaba una mayoría automática en la Legislatura, esa hegemonía le permitía al PRO aprobar proyectos sin necesidad de un debate previo en comisiones.

Queremos tener más fuerza en la Legislatura para revertir el déficit habitacional de una Ciudad donde solo la mitad de la población cuenta con una casa propia. La Ciudad posee solo un tercio del espacio verde total que recomiendan las organizaciones internacionales. A ver, el 75% de los habitantes de la Ciudad deben caminar más de 10 minutos para encontrar una plaza.

 

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—¿Te preocupa el crecimiento político de Javier Milei?

—Creo que es parte de un fenómeno global, el crecimiento de una nueva derecha en el mundo. Parte de esa nueva derecha se materializa en Juntos por el Cambio, vemos expresiones xenófobas de parte de personajes como Fernando Iglesias, o Waldo Wolff. Otra parte se vuelca a posiciones más antisistema y promueve soluciones rápidas para problemas políticos complejos. Y eso pasa, creo, porque venimos con muchos años de pérdida de poder adquisitivo.

Pero eso sucede en el mundo, producto de la pandemia y de las consecuencias no deseadas de la globalización. En la Argentina durante los cuatro años de Macri se perdió un 20% del valor salarial, eso hace que mucha gente esté enojada y frustrada. Igualmente, lo veo más como un fenómeno de una elección intermedia, los gritos en la televisión pueden seducir en este tipo de comicios, pero pierden encanto cuando la gente debe elegir un cargo ejecutivo.

—¿Larreta es Macri? ¿Tiene rigor la supuesta interna opositora entre halcones y palomas?

—Larreta es la opción más potable del macrismo electoralmente porque gobierna el distrito con más presupuesto de la Argentina, y de América Latina. Y, a pesar de eso, la Ciudad de Buenos Aires paga malos salarios docentes, desde que gobierna el PRO el salario docente retrocedió un 20% en su poder adquisitivo.

—Entonces, ¿no ves grandes diferencias entre ellos?

—Creo que tienen una sola forma de gobernar y distintas formas de comunicar. En definitiva, creo que Larreta es Macri con buenos modales. Gobiernan a favor de los mismos intereses, por algo vienen haciendo política juntos desde hace más de 20 años.

—Hacés una lectura optimista sobre el crecimiento del Frente de Todos en la Ciudad,  ¿hay espacio político, al centro, o a la izquierda, para seguir expandiendo la coalición?

—Creo que tenemos que hacer una gran interna opositora en el 2023. La pandemia puso más claro los modelos de Ciudad que hay en disputa. Rodríguez Larreta está logrando que los dos espacios de la ciudad que aún miran al río, Costa Salguero y Costanera Sur, pasen a manos privadas. En esos dos espacios Larreta anhela construir torres edilicias. Su imaginación política lo lleva siempre al mismo lugar: negocio inmobiliario, tierra para unos pocos, y daño ambiental irreversible para las futuras generaciones. Hoy más del 30% de los porteños no puede pagar las expensas de sus edificios, en una ciudad que cuenta con más de un millón de inquilinos.

—¿Quién debería competir en la interna a la que hacés referencia?

—Contamos con varias figuras competitivas, Mariano Recalde es un dirigente importante, Leandro Santoro va a demostrar en esta campaña que es un gran dirigente, Matías Lammens tuvo un buen desempeño en la última elección, Matías Tombolini maneja muy bien las cuestiones económicas. Tenemos potencial, también tenemos compañeras valiosas como Vicky Montenegro o Gisela Marziotta.

Ellos están en un fin de ciclo, no me queda claro que puedan ordenar de manera eficiente la sucesión de Rodríguez Larreta. Ya sufrieron un cimbronazo cuando Lousteau, otro Lousteau, uno que se preocupaba por el espacio público y que criticaba la publicidad oficial, casi les gana en el ballotage. Insisto, podemos ganar en el 2023, pero para eso debemos hablar de otros temas, tópicos que excedan nuestra zona de confort.

—¿Por ejemplo?

—La seguridad es un tema fundamental. La Ciudad cuenta con un gran número de fuerzas de seguridad en el territorio, hablo de la propia policía metropolitana, la Gendarmería o la Prefectura, y no puede resolver el problema del delito. En la Ciudad hay delito organizado, hay desarmaderos, hay zonas donde se venden repuestos de autos robados, hay zonas donde se venden joyas robadas, y eso nunca se puso en discusión durante los 15 años que viene gobernando el macrismo.

 

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—¿Qué otros temas salen de la zona de confort?

—Debemos hablar de la agenda empresaria, es mentira que estemos en contra de la inversión privada, estamos a favor de que se motorice la construcción, no estamos en contra del sector inmobiliario, lo que no creemos es que los espacios públicos tengan como destino ir al segmento Premium del sector inmobiliario.

La Ciudad debe discutir un presupuesto propio para desarrollar una Agencia de Ciencia y Tecnología local. Lo único que funcionó más o menos bien es un distrito tecnológico con exenciones impositivas para sostener los proyectos que ya existen, pero no se promovieron otros. La Ciudad no sostiene la formación profesional en el campo de la programación informática, y ahí hay una fuente de inserción laboral enorme, la industria del software en Argentina está en ascenso y es sustentable en materia tecnológica.

—Por último, ¿qué agenda debería impulsarse para mejorar el transporte?

—En ese tema estamos en una transición ecológica, todas las sociedades del mundo están discutiendo qué hacer con el cambio climático, hay nuevas formas de movilidad que permiten enfrentar ese desafío. Es importante el desarrollo de las ciclovías, pero más importante me parece fomentar la ciclomovilidad, deberíamos incorporar más unidades eléctricas al parque automotor público, y en ese sentido también se deberían modificar las estaciones de servicio de la ciudad para que cuenten con esa infraestructura de carga.

El tema subte, que ya parece un tema gastado… Pensemos esto, la ley que marca la proyección de la red de subtes de la Ciudad está sin ejecutarse. La única línea que se construyó a partir de esa ley, que es del 2001, es la línea H. Hoy, por primera vez en 50 años, no se está construyendo un solo metro cuadrado nuevo para expandir la línea de subtes. Esta semana, el gobierno porteño postergó por duodécima vez consecutiva los estudios de obra para la construcción de la línea F de subtes, que beneficiaría a las comunas del sur, en especial a los vecinos de Barracas.

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Emiliano Guido

Periodista especializado en política internacional. Ganador del Premio José Martí (2006) otorgado por la agencia Prensa Latina.

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