La ley del ajuste machista

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La ley de presupuesto presentada por el ministro Dujovne tiene los componentes de una película de terror. La ciencia ficción está presente en la proyección a la baja de la inflación y un dólar estable. A su vez, el gobierno estima una caída del consumo, el retroceso de la inversión pública y privada, y la reducción del gasto público, que tendrá dos impactos visibles: aumento del transporte público (37% estimado) y menos auxilio a las provincias en educación, ayuda social e infraestructura. Además, el perfil patriarcal del modelo se acentúa: en la redacción del presupuesto no aparecen nunca las palabras “mujer”, “violencia”, ni “género”.

Fotos: Joaquín Salguero

Habrá que caminar mucho el año próximo, o arreglar la bicicleta, o resignarse a no salir de la casa. Así como el ajuste de Cambiemos se visibilizó durante la temporada 2018 en el incremento de las tarifas públicas, un alza inevitable tras la fuerte reducción de subsidios estatales, el mayor impacto en el bolsillo de los argentinos y argentinas se corporizará el año próximo en el segmento del transporte público. Ernesto Mattos, economista del Centro Cultural de la Cooperación (CCC) y columnista de la revista Kamchatka, advierte a Nuestras Voces que la suba del boleto en colectivo, tren o subte en el área metropolitana para el 2019 será en torno al 37%. Fuerte.

Mattos detalla que la quita de subsidios al transporte público será del 18%. En contraposición, el retiro de partidas públicas para morigerar el valor de las boletas de luz, gas y agua será mucho menor: cercano al 1%. El gobierno de Mauricio Macri parecería diagramar un año electoral con subas menos estrepitosas para los ciudadanos en su acarreo energético hogareño. Sin embargo, como se ha dicho, la suba del trasporte será considerable. ¿El PRO anhela una sociedad fitness, dispuesta a caminar kilómetros diarios?

Otro recorte drástico en el horizonte 2019 estará centrado en el menor apoyo de Nación hacia las provincias en partidas educativas, sociales y de infraestructura. Así lo explica Ernesto Mattos: “el presupuesto muestra que durante el ejercicio 2019 las transferencias corrientes a las provincias, en el segmento de Educación, se reducen un 13%. A su vez, el presupuesto marca una reducción de transferencias corrientes a las provincias en Desarrollo Social. Lo que muestra la intención del PRO de trasladar la responsabilidad presupuestaria de esos rubros tan sensibles, Educación y Desarrollo Social, a las provincias. Eso podría describirse como una tercerización de la cobertura educativa y social por parte de Nación. En números generales, tanto en Educación y Desarrollo Social, el gobierno estaría produciendo un tijeretazo de 5 mil millones de pesos”.

Presupuesto 2019: preparando el default

Por último, el investigador del CCC pronostica que: “la economía del año próximo también tendrá como hecho dramático el retiro casi completo por parte del Estado del segmento gasto de capital, que sería la inversión efectuada por la Nación a través de instituciones federales para construir viviendas o realizar obras de infraestructura. En lo que respecta a energía, en el rubro gasto de capital, Cambiemos plantea una reducción del 60%, eso implica un volumen de 18 mil millones de pesos. En paralelo, el PRO plantea una reducción del 8.9% en la construcción de viviendas. En definitiva, Cambiemos plantea un drástico retiro del Estado en el orden público y faculta un fuerte aumento de precios, al retirar subsidios, sobre todo en el segmento del transporte público”.

Neoliberal y patriarcal

La periodista económica Estefanía Pozzo fue la primera en notarlo. Tras el asombro, la columnista de Futurock y redactora de El Cronista lo advirtió a inicios de la semana en su cuenta de la red social Twitter. En las 218 páginas del Presupuesto 2019 redactadas por el equipo del ministro Nicolás Dujovne no aparece, enfatiza Pozzo, nunca “la palabra mujer, ni violencia, ni género. Las partidas sociales están orientadas a niños y adultos mayores (así, en masculino)”.

Nuestras Voces consultó a Julia Strada, integrante del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), columnista de la señal televisiva C5N e investigadora de lo que se conoce como economía feminista -un campo de estudio donde el seguimiento de las variables duras de la macroeconomía se cotejan con su impacto en la brecha social de género-, sobre sí el acentuamiento del perfil patriarcal del modelo macrista es solamente narrativo, o más bien se traduce en hechos concretos. En pocas palabras, Strada contestó que más bien lo segundo: Cambiemos podrá ajustar y desjerarquizar a la mujer en su relato burocrático pero, donde más se nota, argumenta Strada, la adhesión del macrismo al modelo económico patriarcal es, básicamente, en el diseño grueso de la economía.

“El fin de las moratorias jubilatorias es la política central del gobierno en detrimento de los derechos económicos de las mujeres. Entre 2003 y 2016 se jubilaron un millón 700 mil mujeres a través de esa política. Ese horizonte previsional desapareció. Estamos hablando de una política que beneficiaba en general a amas de casa, que han trabajado toda su vida, aunque con un empleo no renumerado porque el modelo patriarcal establece que el trabajo reproductivo, a diferencia del productivo, no vale nada. Y, por otro lado, hablamos de un universo femenino al que le es muy difícil mantener regularidad laboral y así llegar a los treinta años de aportes previsionales”, comienza argumentando Julia Strada.

Por otro lado, la integrante de CEPA enfatiza que en las variables centrales del mercado laboral argentino -nivel de ingresos, porcentaje de informalidad, tasa de desocupación- siempre salen perdiendo las mujeres, las que, según el presidente Mauricio Macri, siempre reciben de buen agrado un elogio sobre su silueta física. “En general, en Argentina, las mujeres padecen con mucho más fuerza el desempleo, la informalidad laboral y la brecha salarial con respecto a los hombre tanto en empleo registrado como no registrado. Por ejemplo, los últimos datos de informalidad laboral argentina arrojaban que un 31% de los varones tenían empleo no registrado, frente a un 36% de las mujeres. En cuanto al desempleo, los hombres están en un 8% y las mujeres en un 10%; es decir, dos puntos más en la tasa de desocupación. Si vamos a la brecha salarial, la masa salarial total de los hombres es un 27% superior con respecto a la masa salarial total de las mujeres. Todo esto se da en el marco de un Estado ausente en la pérdida de puestos de trabajo y en el incremento de la informalidad laboral”, concluye Strada.

La lógica de un ajuste interminable

En resumen, el guión de la economía del año próximo da escalofríos, punza como el alma como un film noir, y lo peor, de tanta contracción, no hay plata ni para calmar la angustia con un tanque de pochoclos. La diputada nacional del FPV por la provincia de Chaco Lucila Masin, que se describe como feminista en sus redes sociales, tuvo las palabras más certeras para describir el nuevo hit terrorífico del ministro Dujovne: “Del Presupuesto 2018 de ciencia ficción con inflación de 15% y dólar a $19, a este 2019 de terror que en plena emergencia recorta en términos reales las partidas de Salud y Seguridad Social. Cambia el género pero sigue siendo una película que ya vimos. No al #PresupuestoDelAjuste”.

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Emiliano Guido

Periodista especializado en política internacional. Ganador del Premio José Martí (2006) otorgado por la agencia Prensa Latina.

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