La ofensiva judicial contra Evo Morales

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La coalición golpista boliviana solicitó ayuda a Interpol para concretar el arresto de Evo Morales, al que acusa de haber instigado actos de “sedición y terrorismo” desde su exilio mexicano. Desde Argentina el mandatario derrocado advirtió que su arresto sería ilegal porque está protegido por fueros presidenciales y que solo el Congreso puede juzgarlo. El gobierno argentino salió a respaldarlo. Morales piensa retornar a su país en el corto plazo, aunque le cueste la cárcel, para unificar al MAS y evitar la estrategia divisionista que impulsa el gobierno de facto.

La presidenta autoproclamada Jeanine Áñez cubrió su cabeza con el gorro de Papá Noel dos días atrás para luego repartir caricias y juguetes a un grupo de niños sentados en cuclillas en la planta baja del Palacio presidencial. Acto seguido Áñez recalcó a la prensa que el espíritu navideño y cristiano retornaba a la casa de gobierno en una clara alusión al revanchismo de carácter cultural y religioso ejercido por el gobierno de facto contra las comunidades originarias del país.

El odio de la coalición golpista contra la estructura simbólica del evismo es furibundo. La presidencia ilegítima de Áñez a la par que busca desmontar las conquistas sociales impulsadas por el primer presidente indígena de Bolivia también intenta borrar de la memoria popular las huellas dejadas en su tierra por el dirigente exiliado hoy en Argentina. El último jueves el ministro de Deportes de Bolivia comunicó que removerá el nombre de Evo Morales de los campeonatos y estadios deportivos que honraban a un mandatario que aprovechaba su tiempo libre para promover el fútbol y otras competencias.

El intento del gobierno de facto en hacer tierra arrasada por sobre el legado de Morales se complementa con otro tipo de ofensiva, la judicial, con el evidente objetivo de impedir un regreso a la práctica política en su país del presidente derrocado. El ministro de Gobierno Arturo Murillo instrumentó dos pasos para cumplir el objetivo mayor de lo que él mismo definió como una “cacería política”: el arresto de Evo Morales. En principio, comunicó que el Ministerio Público iniciaba de oficio un proceso penal contra el líder de aymara al que acusan de cometer actos de “sedición y terrorismo” por haber instigado supuestamente el bloqueo de carreteras desde su primer exilio en México. En segundo lugar, Murillo advirtió que el fiscal General del Estado, Juan Lanchipa, pedirá “toda la colaboración de la Interpol para que puedan ayudar en la aprehensión” de Morales.

Automáticamente el gobierno argentino dejó trascender en los medios que el presidente boliviano destituido no será extraditado a su país de origen, que goza de “inmunidad y protección diplomática”, y que además se buscará reforzar el esquema de protección policial que cerca sus ajetreados días y noches.

El litio de Bolivia y la urgencia de un golpe

Precisamente, desde Buenos Aires, donde viene incrementando su exposición pública, el líder del MAS Evo Morales dejó sentado dos posturas en una conferencia de prensa, de la que Nuestras Voces formó parte, sobre sus futuros pasos políticos. Primero, ratificó que su base de operaciones seguirá estando localizada en la capital argentina, y por lo tanto descartó que vaya a radicarse en una ciudad salteña cercana a Bolivia como se venía especulando. Lo más importante dicho por Morales en la ronda con medios dispuesta en el Centro Cultural de la Cooperación (CCC) es que, según su interpretación y la de su círculo más fiel, sigue siendo Jefe de Estado ya que la Asamblea Nacional nunca aprobó o rechazó formalmente su renuncia. Un paso al costado decidido luego de que las hordas parapoliciales del actual régimen golpista amenazarán a Morales con asesinar a sus familiares directos si no hacía sus valijas en el Palacio Quemado.

Por lo tanto Evo Morales asegura que no se someterá a un juicio ordinario. Sobre el pedido de aprehensión puesto en portada por los diarios del país, todos alineados con la coalición golpista, Morales expresó en el CCC: “Es ilegal e inconstitucional, no procede. Legalmente yo sigo siendo Presidente, por tanto tienen que seguir con los procedimientos. Mi renuncia no fue considerada por la Asamblea Legislativa como dispone el Art. 161 Num. 3 de la CPE. De haber sido aceptada, tampoco se cumplieron los procedimientos para una sucesión constitucional por lo que Áñez se autoproclamó ilegalmente”.

El líder popular boliviano aclaró desde el día uno de su diario en el exilio que no lo atemorizaba una permanencia en la cárcel como preso político. “Si a mi movimiento le sirve en términos políticos que retorne a Bolivia, aunque eso implique estar tras las rejas, por supuesto lo haré. Toda mi carrera política y sindical la realice enfrentando la persecución”, expresó Morales apenas arribado a México.

Evo Morales se siente a gusto en Argentina, acá lo contiene la comunidad de compatriotas en el exterior más numerosa de su país, se trata de una diáspora enraizada hace generaciones y muy leal al MAS. La corta distancia entre Bolivia y nuestro país facilita la visita de dirigentes de primera línea con los que Morales comienza a delinear la campaña electoral de unos comicios que tendrán fecha cierta el próximo 2 de enero. El recientemente asumido Tribunal Nacional Electoral comunicó eso último días atrás. La coalición golpista denunció que la anterior conformación de dicha institución había sido cómplice del supuesto fraude electoral cometido por Morales, un desfalco que ha sido rechazado como tal por varios centros de monitoreo electoral de todo el mundo. Precisamente, las nuevas autoridades del Tribunal Nacional Electoral tienen el visto bueno de la presidenta del Senado Eva Copa, una militante del MAS originaria de la zona de El Alto. Copa y otros legisladores han mostrado su disgusto con las delegaciones del MAS que visitan a Evo Morales en Buenos Aires, acusan a esos dirigentes de ser leales a un presidente al que acusan de personalista, en un llamativo discurso en calco con el gobierno de facto. Morales desea volver. En Bolivia lo esperan muchas cuentas pendientes. Su retorno se concretará tarde o temprano. Ya ha advertido que no tiene miedo de enfrentar a sus enemigos, y tampoco de ver las caras de los compañeros que se muestran leales al régimen.

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Emiliano Guido

Emiliano Guido

Periodista especializado en política internacional. Ganador del Premio José Martí (2006) otorgado por la agencia Prensa Latina.

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