Leonardo Grosso | «Queremos hacer realidad lo que piden los jóvenes»

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El diputado Leonardo Grosso es un referente ambiental. En las próximas elecciones compite en su tierra, San Martín. En esta entrevista habla de la oportunidad que presenta la pandemia, hace suyos los reclamos de la economía popular y asegura que «la crisis nos da la oportunidad de cambiar». La agenda ambiental pendiente: ordenamiento territorial, ley de humedales y ley de residuos electrónicos.

Leonardo Grosso recibe a Nuestras Voces un jueves a media mañana en su casa ubicada en la localidad bonaerense de San Martín, un hogar sencillo, de muebles de madera curtidos en los bordes, de jarrones y flores, donde la luz entra a raudales, de patio de tierra, con cuadros que recuerdan a Evita en todas las habitaciones. Sus dos perros negros, dos canes callejeros de porte mediano y pelaje suave, estallan en un pogo de saltos y ladridos cuando el anfitrión abre la puerta. El diputado nacional elegido a la edad más joven desde el retorno de la democracia lleva en sus brazos a su pequeña hija, una niña de ojos achinados y mofletes esponjosos, de sonrisa encantadora.

Fotos Facundo Ovejero Ferré

Es un día frío, aunque el sol cubre la estancia de la cocina con una temperatura agradable. En las próximas elecciones, Leonardo Grosso será candidato a concejal en su terruño, donde pesa la voz del ministro más “albertista”, Gabriel Katopodis. Durante más de treinta minutos, el también promotor del emergente Frente Legislativo Ambiental -donde convergen una docena de diputados comprometidos con la agenda verde- hablará con este portal sobre el proceso electoral en marcha, dará su respuesta sobre el enojo de la juventud con el estado de las cosas, criticara al modelo agroindustrial, se mostrará preocupado por el cambio climático, también escéptico pero igualmente esperanzado con el humor social  que habrá postpandemia, y se mostrará siempre atento a demostrar que no solo reside en San Martín, sino que ambiciona a jugar políticamente en la ciudad donde vive.

– ¿Qué prevalecerá en la ciudadanía al momento del voto, lo hecho por el gobierno en la economía o en las vacunas?

-Son las dos cosas. Recorro todos los barrios de San Martín desde que empezó a amainar la cuarentena, precisamente para saber eso, detectar cómo viene el clima social, y dar una mano en todo lo que se puede. Los dos temas son la misma cosa. Nadie puede evaluar el desempeño económico de nuestro gobierno sin entender la pandemia, no tomamos la decisión que la economía mundial se caiga 10 puntos en ocho meses, no inventamos la estrategia del aislamiento social, preventivo y obligatorio para frenar el virus.

La gente eso lo sabe, y me parece que se discuten las dos cosas. Tuvimos cuatro años de pérdidas de derechos con el gobierno macrista, y dos años de pérdidas de familiares. Entonces, son seis años tremendos para la vida de los argentinos y las argentinas, todo el mundo es consciente de eso, pero también es consciente de que nuestro planteo en la primera campaña del Frente de Todos fue sincero. Por eso, si seguimos haciendo bien las cosas, y la pandemia nos da una oportunidad, nosotros vamos a poder cumplir con nuestra palabra y vamos a poner a la Argentina de pie.

-¿El Congreso debería sancionar a Fernando Iglesias por sus declaraciones misóginas?

-Me da vergüenza que sea colega mío. Acompaño el pedido de suspensión, y acompaño el apercibimiento a un diputado que en sus fueros comete un hecho de discriminación de género tan grande, un acto de misoginia, de odio. Debería ser un punto de inflexión en la Cámara para poder reflexionar acerca de las prácticas cotidianas, porque si Fernando Iglesias dice eso por Twitter, no me quiero imaginar cómo trata a su secretaria.

Cuando opino en Twitter lo hago como diputado nacional, lo mismo cuando voy a una reunión, sé que lo hago en mi carácter de legislador. Entonces, no puede disfrazar su declaración como una humorada, no se les ocurrió hacer un chiste cuando los cientos de varones que tuvieron reuniones con el Presidente a lo largo de estos dos años.

No se trata de un hecho aislado, hay una estructura patriarcal que sostiene esa declaración en Twitter, y esa lógica de comunicarse. El bloque del Frente de Todos en Diputados tiene una composición mayoritariamente femenina; sin embargo, todas las autoridades de la Cámara son varones. Deberíamos construir un reglamento, o un acuerdo político, en el Congreso para marcar que este tipo de declaraciones no pueden volver a ocurrir.

-Los sondeos marcan que al gobierno le cuesta interpelar a la juventud.

– La no interpelación de la juventud lo veo como algo real, pero no con la dimensión con la que lo pintan los medios. Una parte de la juventud sí sigue siendo interpelada por nuestro proyecto político. El kirchnerismo fue un proyecto político que nos atravesó como juventud, a mí me interpelaron Néstor y Cristina para sumarme a la política, y por supuesto eso pasó con una generación entera.

Quizás, para la juventud más reciente, los últimos seis años fueron de duros padecimientos, sea por el gobierno macrista y sus políticas neoliberales, o sea por la pandemia, y nuestra imposibilidad de generar más empleo. No creo que el enojo de la juventud sea contra el gobierno, es con todos los sectores, con la política en general. Nosotros tenemos que ver cómo podemos reconstruir ese vínculo a partir de darle protagonismo a los jóvenes. Los jóvenes no piden ni permiso, ni consejos. Entonces, tenemos que darle protagonismo y lugar a la juventud, necesitamos escuchar a la juventud, conocer mejor sus reclamos y hacerlos realidad a nivel institucional.

-Integrás el Frente Legislativo Ambiental, ¿Cuál es la agenda próxima del FLT?

-Venimos de impulsar los foros de participación legislativa en materia ambiental, que tuvieron una participación impresionante. Casi mil personas participaron en cada uno de los bloques temáticos. Recibimos varias propuestas en los foros, y las sintetizamos. Hay una serie de proyectos de ley que vamos a trabajar: fomento a la agroecología, ordenamiento territorial, una ley de residuos electrónicos. En la Comisión de Ambiente seguimos trabajando para que avance la Ley de Humedales, que es un reclamo importante del ambientalismo, y que está frenada por el rechazo de la oposición, sobre todo del PRO, y también de sectores provinciales.

Venimos trabajando con los cartoneros y las cartoneras una ley de presupuestos mínimos de reutilización de envases, que implicaría lograr un sistema de reciclaje a nivel nacional. También venimos trabajando una ley de fomento a la agroecología, es un tema nodal en la economía argentina porque la actividad agropecuaria es nuestra principal actividad económica. Pero el modo de producción de hoy está vinculado al agronegocio, a los grandes pooles de siembra, a los grandes exportadores de carne, y es un modelo muy destructivo del ambiente. Los agroquímicos que se utilizan, los desmontes que se llevan a cabo para avanzar en tierras no cultivables, el monocultivo, la depredación de bosques y montes nativos, el traslado de la cría de ganado a los humedales que genera focos de incendio para que haya pastura, en fin, hay un montón de conflictos alrededor de la producción agropecuaria.

¿Qué queremos hacer nosotros? Empezar a consolidar lentamente una serie de baterías y herramientas crediticias, legales, de certificación, de acompañamiento científico y tecnológico para fomentar la producción agroecológica en Argentina. Estamos trabajando que haya presupuestos mínimos de impacto ambiental, y fuera de la comisión, también estamos acompañando la ley de etiquetado frontal de alimentos. Queremos que los productores de alimentos digan la verdad en el envase, la idea es que haya una sanción definitiva en el corto plazo.

-¿Te preocupa el ascenso de la ultraderecha?

-Me parece que lo de Milei es un fenómeno mucho más mediático y porteño, que profundo y real. Creo que puede captar un poco del descontento juvenil de estos últimos seis años, donde nosotros también pasamos a ser parte del staff político. Para los sectores juveniles que la vienen pasando mal hace años, y que no fueron parte de la resistencia a los años 90, los sectores progresistas que se articularon políticamente con el primer kirchnerismo, y que venían de la marginalidad política, quizás representemos hoy al staff político. Igualmente, creo que Milei está sobredimensionado mediáticamente, pero también creo que viendo la experiencia de Bolsonaro, o de los neofascismos que aparecen cuando hay crisis globales, debemos ser cuidadosos y estar atentos.

-¿Por qué fue tan masiva la marcha de San Cayetano? ¿El sector de la economía popular tiene representación en las actuales listas legislativas?

-Nosotros no marchamos por listas, eso creo que está claro. Marchamos por techo, tierra y trabajo, y eso falta, y mucho en la Argentina. Vivimos una de las crisis sociales más grandes, y más extendidas en el tiempo, eso también hay que decirlo. Si nosotros no marchamos, muchas veces es como que se naturaliza que la mitad de la población esté por debajo de la línea de la pobreza, o que siete de cada diez niños o niñas en Argentina sean pobres.

Marchamos con propuestas, pedimos concretamente la universalización del salario social complementario, creemos que debe haber un salario universal para la economía popular, para nosotros un trabajador de la economía popular tiene que contar con el derecho de acceder a la mitad del salario mínimo, vital y móvil, porque creemos que cuenta con la posibilidad de conseguir la otra mitad con sus propios recursos, de esa manera garantizaríamos que ese universo se encuentre por arriba de la línea de indigencia.

También creemos que los recursos destinados a las políticas de empleabilidad o empalme laboral deben ser unificados para construir créditos no bancarios, insumos y maquinarias para la economía popular. Esto generaría empleabilidad para por lo menos un millón de personas en el corto plazo. Básicamente, lo que buscamos transmitir en la marcha es que los movimientos sociales son parte de la solución, y no del problema.

-¿Qué tipo de sociedad expondrá la pospandemia? ¿Traumatizada, temerosa, el Estado debería hacer algo al respecto?

-Pensaba que íbamos a ser una sociedad mejor, y hoy creo que eso hay que laburarlo. Somos una sociedad peor en términos reales porque hay más pobreza y exclusión, donde el mundo se vino a pique. Y también creo que somos una sociedad peor porque no reflexionamos en torno a las cosas que nos trajeron hasta acá. Estamos discutiendo el cambio climático, y en Argentina mientras tanto se desmonta tierra nativa, desaparece el Río Paraná y siguen prendiendo fuego los humedales para que las vacas puedan pastar en esas zonas quemadas. Es como que no entendemos el nivel de crisis que tenemos. Además, a nivel global, el 70% de las vacunas se aplicaron en los países ricos, hay países que todavía no recibieron dosis de vacunas. Igualmente, creo que es una gran oportunidad política para cambiar las cosas, como sucede en toda crisis.

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Emiliano Guido

Periodista especializado en política internacional. Ganador del Premio José Martí (2006) otorgado por la agencia Prensa Latina.

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