Los intereses por LEBAC son una bola de nieve que no para

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El Banco Central fomentó como pilar de la política monetaria la emisión de deuda a corto plazo mediante LEBAC. El Centro de Economía Política Argentina (CEPA) analizó los intereses generados por la emisión en lo que va de 2017: ya van 272.856 millones de pesos, superando en un 69% el total de intereses de todo 2016. El costo de la política monetaria desde enero de 2016 ya asciende a 430.321 millones de pesos, sumando los intereses por LEBAC y pases pasivos . Sin embargo, estos millonarios desembolsos a favor de los bonistas no sirvieron para controlar la inflación.

Las LEBAC son un instrumento de política monetaria que utiliza el Banco Central para intervenir sobre la base monetaria. La perspectiva monetarista de la actual dirección, sostiene que el control de la inflación se obtiene a partir del achicamiento de la base monetaria. Las altas tasas de interés, reducirían la cantidad de circulante que se orienta a obtener las letras que garantizan una renta fácil, de corto plazo, segura y positiva en términos reales. Sin embargo, estos millonarios desembolsos a favor de los bonistas no sirvieron para controlar la inflación.

En otros medios: Siguen el “gran endeudamiento externo”, la “timba financiera”, los “aumentos” y llegan las “reformas”.

El propio Federico Sturzenegger, presidente del BCRA, reconoció dificultades dado que la meta de 17% que se había fijado para 2017, se agotó en nueve meses. La serie de aumentos por venir en lo que resta del año (trasporte, naftas, tarifas y su impacto en las cadena de precios), no parecen indicar que la tendencia se revierta. Para 2018, el objetivo es de 10%, con una tolerancia de dos puntos hacia arriba y hacia abajo, pero el mercado parece anticipar un rumbo distinto: el relevamiento de expectativas hecho por el propio BCRA estima al 15,8%. Además, lejos de reducir la cantidad de circulante, la base monetaria creció en el último año un 24,4%, producto de que en cada licitación una parte de los títulos no se renueva.

El de Centro de Economía Política Argentina (CEPA) en su informe “El costo de una bicicleta que no para de crecer”, calcula los costos que ha tenido hasta el momento el esquema de tasas altas para el BCRA. En lo que va de 2017, incluyendo la licitación del pasado martes 17 de octubre, se generaron intereses por $152.011,17 millones. Lo paradójico es que, todas las licitaciones del año (con excepción de las dos primeras) resultaron expansivas sobre la base monetaria. Es decir, que las altas tasas no resultaron suficientes para que en las licitaciones la autoridad monetaria pueda absorber más pesos de la economía que los que libera producto del propio vencimiento de LEBAC.

Pero no sólo a través de las licitaciones es que la autoridad monetaria coloca LEBAC, también lo hace a partir de la intervención en el mercado secundario con una clara posición vendedora neta. En lo que va del año, el BCRA ha vendido LEBAC en el mercado secundario por VN 932.136 millones, generando intereses por $101.435,29.

Así, los intereses generados por LEBAC, sumando colocaciones primarias y mercado secundario, sólo en lo que va del año 2017 ascienden a $ 253.446,46 millones, superando en un 69% el total generado en todo el año 2016. Si se incorpora al análisis el otro instrumento de absorción monetaria de que dispone el BCRA, los pases pasivos por los que paga intereses a las entidades financieras que los colocan, aquel número se ve incrementado en, al menos, $ 19.409,86 millones. En síntesis, la política monetaria implementada por Federico Sturzenegger le ha costado al BCRA en lo que va de 2017, no menos de $ 272.856,32 millones.

Además, en todo 2016 el costo ascendió a más de $ 157.465,40 millones: $ 139.360 millones de colocaciones primarias, $ 10.293,93 millones por ventas en el mercado secundario y, como mínimo $ 7.811,48 millones de pases pasivos. Entonces, en el acumulado desde enero de 2016 el costo de la política monetaria llevada adelante asciende a no menos de $ 430.321,72 millones.

El escenario de cara a 2018 no parece muy auspicioso si se consideran las expectativas relevadas por el propio BCRA, en cuanto a la meta de inflación. Sin embargo, y a pesar de no tener efectos concretos en la merma de la inflación, la política de tasas altas sigue perjudicando el nivel de actividad económica. Ningún inversionista destinará sus fondos a actividades productivas, pudiendo obtener rentabilidades altísimas y seguras en el corto plazo mediante las LEBAC. La única garantía de esta política monetaria, aún a pesar de los altos costos, es la consolidación de la bicicleta financiera.

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Débora Ascencio

Periodista especializada en economía. Integrante del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), becaria doctoral de CONICET y docente de la Universidad de Buenos Aires. Es licenciada en Sociología y maestranda en Sociología Económica.

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