Magdalena Sierra | “En Avellaneda los jóvenes no saben quién es Milei”

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Milita en Avellaneda hace 30 años, cuando se conoció con Jorge Ferraresi y hacían trabajo solidario para mejorar la infraestructura de las barriadas. Hoy es candidata a concejal del Frente de Todos. Habla de la vacunación, del desánimo por la Pandemia y dice que es «re contra optimista con la elección». «Diego Santilli y Facundo Manes son lo mismo: un proyecto saqueador al que no le importa que el pueblo sufra».

Magdalena Sierra es la frontwoman de la lista de concejales del Frente de Todos en Avellaneda. Jefa de Gabinete de una gestión municipal que lleva la marca política del ministro de Vivienda y Hábitat Jorge Ferraresi, arquitecta, ex diputada nacional, parte activa de la rama femenina kirchnerista que pinta de verde el proyecto nacional y popular. “A Jorge se lo prestamos un ratito al gobierno”, bromea en el inicio de un extenso diálogo con Nuestras Voces.

Magdalena Sierra conoció a Ferraresi, con quién está casada, cuando ambos comenzaron a trabajar y a militar en el municipio, hace casi tres décadas atrás. Ella es arquitecta, y él ingeniero. “Por nuestra formación profesional, a los dos nos gusta planificar. Yo creo que comenzamos a planificar e idear el municipio en esos años, los noventa, una época bastante difícil, pero hacíamos una militancia muy concreta”, recuerda la dirigente que representa en las venideras primarias a uno de los proyectos políticos municipales más afianzados territorialmente en el conurbano.

-En Avellaneda la gente es de Independiente o de Racing, pero es peronista. ¿Mito o realidad?

-A ver, en Avellaneda hace muchos años que venimos trabajando para la transformación de la ciudad. Una gestión municipal tiene la particularidad que convive a diario con las y los vecinos, el pueblo está cerca de la conducción estatal, por así decirlo. Nosotros podemos caminar la ciudad sin ningún tipo de problemas, eso nos indica que vamos por un buen camino. Jorge (Ferraresi) pudo ser intendente en el 2009, pero ya veníamos con el municipio planificado desde hace años. Él es ingeniero, y yo soy arquitecta, así que tenemos una cabeza planificadora (risas). Los dos venimos trabajando en el municipio desde el año 93. Yo entre como dibujante al municipio, éramos un grupo en Obras Públicas muy militantes, sí, donde en los noventa, que era una época bastante difícil, hacíamos una militancia muy concreta. Los fines de semana íbamos a ayudarles a los vecinos a hacer sus obras de agua, todo nuestro saber lo volcábamos a los vecinos, y así fuimos transcurriendo esos años difíciles para la militancia, pero también en esos años planificamos la ciudad.

Entonces cuando Jorge llegó a ser Intendente, teníamos muy claro lo que queríamos hacer porque cuando uno habla de derechos, los derechos deben palparse, y deben poder gozarse, eso en un poco lo que nos pasó en el 2003 con Néstor (Kirchner), porque él era un gran gestionador, porque además de un gran conductor político, era un gran gestionador, como después lo fue Cristina.

El presupuesto de la Provincia es irrisoriamente bajo si se lo compara con el presupuesto de CABA, eso produce demasiada desigualdad. Pero, pese a eso, hoy en Avellaneda el 90% de las y los vecinos cuentan con cloacas, es una ciudad con luces led en su alumbrado público, y para todos igual. Ese es nuestro lema, nosotros gestionamos para los 360 mil habitantes. Nuestras plazas céntricas son iguales a cualquiera de nuestras plazas de las barriadas. Somos una ciudad con puerto, con 1.653 industrias, pero nos manejamos de esta forma, gestionamos igual para todos.

– ¿Cómo viene la campaña de vacunación contra la Covid en el distrito?

-Ahora estamos buscando a los vecinos que no se han vacunado. Avellaneda está al cien por ciento en su campaña de vacunación en cuánto a las personas inscriptas. Ahora estamos vacunando a los más chiquitos, y estamos trabajando fuertemente también en las segundas dosis. Y nos fue bien en la campaña, porque logramos batallar contra esa campaña perversa de la oposición que decía que la vacuna era un veneno. También nos apoyamos mucho en los clubes de barrio, centros de jubilados, sociedades de fomento, para poder tener una llegada muy rápida con la sociedad. Además, pusimos diez centros de vacunación y centros móviles de hisopado, y eso nos permitió también que los vecinos no tengan que movilizarse, y que la vacunación fluya. Y el orgullo de la campaña de vacunación exitosa lo compartimos con el gobierno provincial y nacional, esa unidad es la que permite sostener la continuidad de un proceso político.

-Mucho se habla del desapego político de la juventud con el gobierno nacional, ¿cuál es tu mirada al respecto desde Avellaneda?

-Con las juventudes de Avellaneda tenemos una relación excelente. Hay que construir una relación de cariño y presencia, con todo lo que son las niñeces y juventudes tenemos varios programas de apoyo, como el de Viaje de Egresados Solidario, donde a través de los centros de estudiantes, el municipio financia ese viaje de egresados a Mar del Plata. La realidad de las personas es distinta a lo que pasa en la tele, digo esto por el supuesto fenómeno Milei. En la provincia tenemos un programa que se llama Envión, que se ocupa de trabajar muy coordinadamente con chicos y chicas desde los 16 años hasta los 21, una cosa así. Pero, en épocas de crisis el alcance se prolonga en edad, porque en época de crisis uno abraza más. Y, la verdad, en Avellaneda a Milei ni lo conocen.

Ellos tienen sus problemas, y el Estado debe estar cerca para ayudarlos. A ver, si los jóvenes hoy están vacunados es porque el Estado de Alberto, de Axel y del municipio de Avellaneda los quiere. Los que no quieren a los jóvenes son los otros, los que, como Vidal, decían que los pobres no iban a ir nunca a la universidad. Esa frase la tienen grabada como una herida en el corazón, se piensan que los jóvenes no escuchan, pero sí escuchan.

– ¿Cómo ves el proceso electoral? ¿Sos optimista?

-Soy re contra optimista con la elección porque lo compruebo todos los días con las y los vecinos. Hay como dos planos. Uno, es el plano por donde la gente se mueve. Y hay otro plano que es el del microclima político. Particularmente, creo que nuestro principal contrincante es el desánimo de la gente. La gente la ha pasado muy mal, tuvimos una pandemia económica de cuatro años, y cuando pensábamos que nos íbamos a poner de pie, nos llega el Covid.

Y la gente no está bien, mucha gente no sabe qué vamos a votar dentro de poco. Porque cuando vos la pasas mal, lo que te digan de afuera, no te interesa. Mi desvelo particular es hablar con la mayoría de las vecinas y vecinos para decirles ahora sí se viene, porque nos paró la pandemia, no nos pararon decisiones políticas. Igualmente, pudimos poner en valor el sistema sanitario público después de un gobierno que ni siquiera contaba con un ministerio de Salud, poniendo de relevancia como un Estado presente actúa. Acá no se murió nadie porque le faltara un respirador.

-La oposición en Provincia llega dividida, ¿cuál es tu lectura de la interna en Juntos?

– Y en cuanto a la oposición, (Diego) Santilli, (Facundo) Manes, son lo mismo. ¿Paloma es Vidal diciendo las barbaridades qué dice? Entonces, cuáles son los halcones, ¿no? Son parte de un mismo proyecto político de derecha saqueador y que no le importa que el pueblo sufra. Yo no los veo distintos.

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Emiliano Guido

Periodista especializado en política internacional. Ganador del Premio José Martí (2006) otorgado por la agencia Prensa Latina.

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