Massot, el orgulloso

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El diputado Nicolás Massot fue de los principales defensores de la reforma previsional, aprobada este martes luego de trece horas de debate, movilización, represión y cacerolazos. Ahora cambiemos busca avanzar con la reforma tributaria que anoche obtuvo media sanción. Massot, jefe de la bancada PRO en la Cámara Baja, inició el debate cuestionando a los diputados del FpV por haber mencionado la complicidad de su familia con la dictadura cívico-militar: “estoy orgulloso y agradecido de la familia a la que pertenezco”, dijo. Su tío Vicente Massot está acusado de crímenes de lesa humanidad en su rol de dueño y director del diario bahiense La nueva provincia.

Foto: Joaquín Salguero

Cambiemos logró obtener esta madrugada media sanción en la Cámara baja para avanzar con la reforma tributaria, luego de aprobar la reforma previsional el día anterior. Tras una jornada maratónica en Diputados, millones de personas movilizadas en las calles, represión y finalmente, cacerolazos, el gobierno avanza con su reforma laboral. Este martes el debate siguió en el Congreso y se inició con la misma vehemencia del día anterior: Nicolás Massot, jefe del bloque de Cambiemos, decidió retomar la sesión con un discurso dirigido a Juan Cabandié y Horacio Pietragalla, ambos diputados del Frente para la Victoria e hijos de desaparecidos, que el lunes señalaron la complicidad de su tío, Vicente Massot, ex propietario del diario La Nueva Provincia, con la dictadura cívico-militar:

“A mí no me tocó vivir esa época pero de todas maneras quiero que quede algo muy claro: estoy orgulloso y agradecido de la familia a la que pertenezco y del apellido que cargo. Espero realmente que muchos de ustedes sientan lo mismo”, dijo Massot.

 

Antes se refirió a una reunión en la casa de Cabandié y afirmó que le sorprendió el nivel de prejuicios  expresado por el diputado el día anterior: “No quedan más que dos opciones: o ha habido mala fe en su comentario, y lo entiendo producto de las circunstancias o lo que es mucho peor ha habido una utilización política de su historia, eso es más indigno”. Luego del descargo de Massot, Cabandié ratificó su posición: “Hago responsable a la familia Massot de la desaparición de mis papás”, aunque aclaró que “eso no significa que yo traslade al diputado Massot la responsabilidad de su familia”. Pietragalla, por su parte, le recordó que su tío fue entregador de dos sindicalistas que trabajaban en su diario y sostuvo: “Lo que más les duele es que desenmascaramos a la responsabilidad civil, hoy la sociedad sabe quién es el tío de este señor, quién es Magneto, quien es Blaquier”.

Macri, el negacionista

Primer acto

“Quiero informar también –dice el flamante presidente de la comisión de Previsión Social de la Cámara de Diputados, Eduardo Amadeo, en el plenario que daría dictamen favorable a la reforma previsional­– que está a la firma de los señores diputados los dictámenes que ellos quieran presentar. Diputado Massot, tiene la palabra”.

Desde el público llegan abucheos.

Alguien grita: “Alcahuete de genocidas”.

Luego, el presidente del bloque PRO en la Cámara baja, Nicolás Massot, hijo de Alejandro Massot y sobrino de Vicente Massot, ambos dueños y accionistas del diario La nueva provincia en Bahía Blanca –uno de los pilares ideológicos del terrorismo de Estado en Argentina–, dice: “Quiero hacer el suficiente énfasis porque como muchos de mis colegas saben me toca la grata tarea de tratar de generar consensos entre todos nosotros para todas las leyes. Las fáciles y las difíciles también. Tengo un enorme respeto por todos ustedes y en especial el respeto del que carece algunos de los presentes. Los hemos escuchado y lo haremos todo el tiempo que haga falta. Pedimos el mínimo respeto de ustedes también. Yo no soy para nada amigo de la grieta. La desprecio. Pero la verdad, es que la grieta arranca con la irresponsabilidad de los que gobernaron y hoy con mucha liviandad se dedican a criticar lo que ustedes mismos formaron. Prende fuego la casa y se quejan del olor a humo. Sean un poco responsable y un poco coherentes”.

A lo largo de la mesa, el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, y el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, aplauden eufóricos al lado de Amadeo.

“¿Dónde estaban los carteles, Baradel? –siguió. ¿Dónde estaban los carteles, Palazzo? Cuando se quedaron esperando la muerte de 300 mil jubilados, esperando por cobrar lo justo. Y ustedes esperaron que murieran. Irresponsables. Incoherentes. Sean corajudos para escuchar con madurez y luego para debatir cómo salimos de este quilombo en el cual ustedes nos metieron. Ahora bánquensela, ahora nos van a escuchar a nosotros. ¿Quieren pedir por la guita? Vamos juntos a Ezeiza y a Marcos Paz a pedir por la guita. Estamos arreglando lo que otros no tienen los huevos para arreglar.

Una fórmula en la que todos pierden

El encendido discurso de Massot en el plenario que firmó por lo bajo el dictamen de mayoría de la reforma previsional fue la antesala de lo que se discutió en la calle durante los días posteriores. El miércoles, en la represión que evitó que la movilización de más de 200 mil personas de movimientos sociales hiciera una vigilia alrededor del Congreso, en la que resultaron heridos el diputado Leonardo Grosso y la diputada Victoria Donda. El jueves, en la cacería que desplegaron las fuerzas federales luego que la sociedad levantara la sesión que debía discutir la reforma que, según los cálculos, implicaría un violento ajuste de hasta 100 mil millones de pesos a jubilados. El lunes con las nuevas movilizaciones, la represión de siempre y los inesperados cacerolazos de última hora, que terminaron con más represión y la reforma previsional aprobada.

Del 2001 a la acción psicológica

“Somos hijos del 2001”, le dijo Massot a Alejandro Fantino en una entrevista en Animales Sueltos, y el enunciado ubica al jefe de la bancada PRO, de tan sólo 33 años, como parte de una nueva generación política que describe a los partidos políticos no como plataformas prográmaticas sino como meras “herramientas jurídicas” para presentarse a elecciones”. Nacido en Capital Federal, con familia en Bahía Blanca pero diputado por Córdoba, Nicolás Massot cuenta que la primera vez que fue a una movilización fue el 20 de diciembre de 2001. Tenía 16 años. “No tenía muy en claro lo que pasaba”, dice. “Había angustia, bronca. Fue la primera vez que sentí impotencia”.

Faltaban seis días para que miles de personas salieran a la calle a reclamar contra la reforma previsional que él defendería en Diputados y cuyo desarrollo –represión incluida– rememoraría la época de la peor crisis argentina, que empujó al adolescente Massot a movilizarse.

Democracia vallada

Estudió Economía, Historia y es fanático de Martín Güemes (“Muchas veces no hay que ser el actor principal de la historia para ser el más importante”, le dijo a Fantino). Era yerno de Germán Kammerath, el exintendente de Córdoba que en 2015 fue condenado a tres años y medio de prisión efectiva e inhabilitado a perpetuidad para ejercer cargos públicos acusado de realizar negociaciones incompatibles con la función pública. Según Perfil, Massot se casó este año con Chiara Comoretto, asistente personal del Presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó. Precisamente, Massot llegó a la Cámara hace dos años de la mano de Monzó, ganándole la pulseada a Pablo Tonelli.

El vínculo se estrechó con Massot como director general de Reforma Política mientras Monzó era ministro de Gobierno del Presidente Mauricio Macri en su gestión en la Ciudad de Buenos Aires. Luego, su traslado a Córdoba se debió a la estrategia de apuntalar una alianza electoral clave: el acuerdo entre el PRO, la UCR y el juecismo. Cuando en diciembre de 2015 su nombre surgió como cabeza de la bancada del oficialismo en Diputados, la reminiscencia directa fue su linaje familiar: Vicente Massot, su tío, dueño y director del diario La nueva provincia de Bahía Blanca, quien fue acusado como coautor de los homicidios de los obreros gráficos y sindicalistas de base Enrique Heinrich y Migue Ángel Loyola en 1976. Pero también los fiscales federales José Nebbia y Miguel Palazzani lo acusaron de efectuar “aportes esenciales” para el “ocultamiento deliberado de la verdad” en los secuestros, torturas y homicidios de 35 personas mediante tareas de “acción psicológica” desde las páginas del diario.

A su padre, Alejandro Massot, se lo puede ver por YouToube en un video de archivo junto a Héctor Magnetto y Lucio Pagliaro, en el programa Tiempo nuevo, conducido por Bernardo Neustadt: los cuatro celebraban que el flamante presidente, Carlos Menem, suprimió el artículo 45 de la entonces Ley de Radiodifusión y abrió el juego a las empresas de medios gráficos hacia la adquisición de canales de televisión abierta.

La periodista Noelia Barral Grigera, de El Cronista, le preguntó a Nicolás Massot cuál era su posición sobre los juicios de lesa humanidad teniendo en cuenta que su tío estaba siendo acusado de uno de ellos.

Tres Reformas que definen el Programa Económico de Macri

La respuesta: “Poco tiene que ver mi parentesco porque estamos hablando de una causa, por decir lo menos, manipulada, con fines de persecución mediática, como el gobierno anterior nos tenía acostumbrados. Por el momento los únicos fallos que hubo en las distintas instancias han sido de falta de mérito. Así que hasta ahora la Justicia por suerte ha encontrado falaces, igual que nosotros, todas las acusaciones. Nuestra generación ha sido cómplice tácitamente de un sinfín de violaciones a los derechos humanos con permanentes desapariciones por la trata de personas y el narcotráfico, a los que el gobierno anterior ha hecho caso omiso. Ha ocupado su atención en discutir los derechos humanos del pasado y no los del presente. Estoy en contra de eso. Y en general de hacer política con la historia. Fue una etapa traumática que no se supera con revancha, con politiquería ni con negocios. Se supera con justicia, para todos lados y de la misma manera. Y con memoria para no repetirla”.

Fuego amigo

“De ninguna manera estamos ante el acabose si la reforma previsional no sale”, dijo el economista ortodoxo José Luis Espert, en Animales Sueltos. De fondo, mientras argumentaba que, según su visión, las tres reformas que impulsa el Gobierno -previsional, laboral y tributaria- sólo se explican en la necesidad de trasladar recursos a la provincia de Buenos Aires de cara a las elecciones de 2019, las pantallas del estudio transmitían las imágenes de la brutal represión de las fuerzas federales en Congreso. “No hay ningún cambio sustancial: todo está ocurriendo al pedo”, graficó. “Esto es un delirio político”.

Espert le espetó que el oficialismo mintió durante la campaña. Massot: “Tampoco teníamos el derecho de condenar a los argentinos a una desesperanza eterna”. El economista dijo que lo que ocurrió en la Cámara Baja no pasaba en el país desde el 2001 o 2002. Precisamente, cuando el joven Massot se movilizó por primera vez.

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Lucas Pedulla

Periodista. Además de escribir para Nuestras Voces, forma parte de La Vaca y de sus publicaciones como revista Mu y Mu Trinchera Boutique, entre otros. Es docente en la Escuela de Comunicación ETER.

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