Palabras de aliento

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Tras la conferencia, el vice boliviano Álvaro García Linera habló con unos pocos medios y Nuestras Voces estuvo allí. La situación en Brasil; la avanzada de gobiernos de «derecha» y la posibilidad de una «segunda camada» de gobiernos progresistas; la importancia de la movilización popular y de la cultura; y cómo combatir la fuerza del dinero: «Estando juntos».

Álvaro García Linera estuvo en Buenos Aires en el lanzamiento de la Fundación Germán Abdala, en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, donde disertó sobre el actual panorama político y económico de la región latinoamericana.

Acompañado de Emir Sader y Eduardo Rinesi, el vice boliviano centró su disertación en el balance de los últimos 10 años de gobiernos progresistas en Latinoamérica, a los que definió como los de «mayor autonomía y construcción de soberanía” en la región.

Luego, en privado con unos pocos medios, Linera profundizó algunos de sus conceptos y respondió preguntas que lo pasearon por distintos temas.

¿Por qué hay un renovado protagonismo de los partidos políticos de derecha?

Álvaro García Linera: Por dos motivos. En primer lugar porque siempre la derecha va a buscar retomar el control de los Estados. Especialmente en momentos en que las sociedades latinoamericanas han tenido un repunte económico y por lo tanto el conjunto de recursos que se está escapando de las manos de los partidos de derecha son gigantescos. Pero también, en segundo lugar, y es importante que un revolucionario lo sepa asumir, porque también hay acciones que uno también ha hecho que han permitido, o que han habilitado, a que temporalmente la derecha retome. Por eso es importante una revisión crítica y autocrítica de las cosas que no hicimos bien, de las cosas que estamos haciendo a medias, de las debilidades que tenemos en nuestros procesos para, inmediatamente retomar la iniciativa.

A la derecha no se la va a combatir escondiendo los errores que uno ha cometido. A la derecha se la va a combatir sabiendo entender qué errores hemos cometido, qué debilidades tenemos y, rápidamente, subsanarlas para retomar la iniciativa.

La conferencia ha sido una lectura autocrítica, de qué cosas no estamos haciendo bien, pero mi objetivo no es pegarme con piedra al pecho y decirme “¡qué mal hicimos!”, sino pensar para corregir inmediatamente para retomar la iniciativa e impedir que la derecha retome el poder. Y allí donde ha retomado el poder, tengamos las vías y los mecanismos democráticos para volverlas a derrotar como hicimos en los años 2000, 2001, 2002, 2003, 2005.

En ambos casos estamos asistiendo a un asedio de fuerzas conservadoras que están dispuestas a usar mecanismos no necesariamente democráticos para retomar el poder y frente a eso lo que corresponde a las fuerzas revolucionarias es mantener siempre las banderas de la democracia. Hemos llegado al poder por vías democráticas, reivindicando la participación, reivindicando la democracia. Hemos de enfrentar a la derecha manteniendo la bandera de la democracia como «nuestra» bandera. Quienes se oponen a la participación son ellos. Ellos simulan la participación pero en el fondo son autoritarios, déspotas, rosqueros, oligarcas. Quien reivindica la participación es el pueblo, entonces…hemos de enfrentar a la derecha y sus intentos de retomar por vías democráticas o no democráticas el poder con la bandera de la participación, con la bandera de la democracia y con la bandera del cambio.

¿Cuál es su posición sobre lo sucedido en Brasil?

AGL: Nosotros, de manera pública, hemos hablado de “golpe blando”, de un abuso de las instituciones jurídicas y parlamentarias para crear una situación de inestabilidad.

Comentaban, y esa es la información que dan los periodistas, que a la presidenta Dilma no se la está enjuiciando por corrupción. En los medios se quiere dar la imagen de que es un tema de corrupción pero se la está enjuiciando por el uso de unas cifras que todos los gobiernos del Brasil, de ahora y antes, han hecho un tipo de manejo particular. Pero claro, ahora es Dilma, del PT, mujer ella, ex guerrillera… Se está haciendo una suerte de escarnio institucional para sancionarla y para apartarla del poder y eso nos ha llamado la atención. Por eso lo hemos calificado de “golpe blando”.

¿Qué herramientas políticas hacen falta crear para generar una segunda oleada de gobiernos populares?

AGL: Lo fundamental es una sociedad civil muy vigorosa. Las oleadas democráticas de este siglo están marcadas por la presencia de una sociedad civil activas. Es la derecha la que busca desmovilizar a la sociedad civil y hablo de sociedad civil a los sindicatos, gremios, opinión pública, medios de comunicación alternativos, profesores, comentaristas, líderes sociales, líderes populares, asociaciones gremiales, asociaciones barriales, etc. que arman el tejido de la sociedad civil. En ella radica el poderío, la fuerza en su unidad, en su movilización y en su proyecto para reconstituir una segunda oleada de gobiernos progresistas.

Ello tendrá que venir acompañado de estructuras políticas, eso también es cierto, pero lo interesante que se ha dado es que lo social se ha vuelto político.

La vieja separación de los años 60´s o 70´s de “por un lado la política, por otro lo social” es falsa, es una falsa escisión. Lo político viene acompañado de lo social y lo social de lo político.

Entonces, si tenemos una sociedad civil reconstituida, fuerte, capaz de incorporar a las nuevas clases medias (que han sido favorecidas por las políticas sociales de los gobiernos progresistas y revolucionarios), que sepan entender la nueva sensibilidad, los nuevos discursos, las nuevas rutas de construcción de sentido común que tienen esas nuevas clases medias, la cosa está garantizada.

Un acompañamiento político, una estructura política –multiforme, flexible- y un fuerte liderazgo, arman la estructura necesaria para una iniciativa popular. Movimiento social, estructura política flexible y liderazgo. Si ello lo enmarcamos en un proyecto de revitalización de la democracia, de ampliación de Derechos, de reducción de desigualdades, estaríamos en la antesala de una segunda oleada de procesos progresistas y revolucionarios.

Pero es importante a la vez que en el camino, de resistencia y de propuesta, se sepa corregir las cosas que no hicimos bien en la primera oleada.

En las situaciones de Bolivia, Ecuador, se percibieron rápidas acciones desde UNASUR para sostener y dar apoyo a los gobiernos que habían sido elegidos por las urnas. Sin embargo, no se vio eso ahora con la situación de Brasil. ¿Qué sucedió?

AGL: Habla del momento crítico que vive el continente. Es más difícil generar los consensos. Es más difícil… y es más difícil retomar la iniciativa. En los momentos que usted menciona había un continente en movimiento y en ascenso. Ahora cada país está enfrentando dificultades. Es un recodo en el camino. No hay que asustarse de los recodos, todos los caminos tienen recodos. Lo importante es no detenerse en los recodos y saber avanzar, pero tiene razón cuando usted dice que en ocasiones anteriores había una mayor iniciativa continental para reencauzar los procesos democráticos.

Otras definiciones de García Linera:

– “En el fondo de lo que se trata es de ser audaz, audaz y audaz. No hay proceso revolucionario que no se consolide sino avanza. Las revoluciones no se consolidan protegiéndolas. Las revoluciones se consolidan avanzando, profundizándose. La revolución es un tipo de relación social que sólo puede vivir, si se profundiza. Hay otros seres, otras instituciones que viven, si se las preserva».

– “En la conferencia mencionaba dos pilares de la estabilidad y profundización de los procesos revolucionarios: una buena gestión económica –una BUENA gestión económica- que haga que la gente sienta satisfacción, tenga esperanza, viable, creíble, palpable, de mejores días. En segundo lugar: una fuerte acción cultural (…) es un época en la debemos leer mucho Gramsci. Cultura, cultura, cultura, cultura (…) y en el tema comunicacional, hablo en el sentido amplio: medios de comunicación oficiales, privados, alternativos, populares, comunitarios y otras formas de construcción de opinión pública: los sindicatos, las aulas universitarias, los centros de investigación, las asambleas, son lugares de construcción de opinión pública. Un gobierno revolucionario no puede dejar de participar en todas esas áreas y no puede dejar de tener una política comunicacional, una política de presencia en cada uno de estos niveles, grandes y diminutos, que forman las redes capilares en la construcción del sentido común de una sociedad. Ahí radica la posibilidad de convertir las acciones de gobierno, en hábito. Las ideas de gobierno y de Estado, en lógica cotidiana. Las acciones políticas que toma el Estado, en preceptos morales íntimos de las personas. Cuando eso lo logra un gobierno, es invencible, porque ha llegado al alma íntima del ser humano. Ese es nuestro objetivo y hay que usar todos los medios: persuasivos, discursivos, analíticos, investigativos, de debate de ideas.

Hay que llegar a esa intimidad del ser humano, y eso es a través de la cultura (…) porque en el fondo, la política es eso: la política es la lucha por el sentido común de una sociedad.

A veces uno cree que ha logrado una victoria, pero los hechos te demuestran que la derecha también aprender de sus derrotas, no se queda quieta y a veces si uno se queda complaciente con lo que hizo, va a presentar luego problemas. La mejor forma de preservar, es avanzar».

– “No arriesgar todo en las primeras batallas. Esta puede ser una batalla de largo aliento y uno cree que puede cambiar el curso de la historia en una sola batalla. Cuidado. Si no calculas bien, toda tu fuerza se pasa al adversario por un mal cálculo».

– “¿Qué tiene el pueblo? El pueblo no tiene medios de comunicación, no tiene bancos, no tiene papeles offshore en Panamá. El pueblo es pueblo. Solamente tiene su fuerza moral, su cantidad y cuando está dividido, esa, su fuerza moral, está fragmentada. Entonces va a ser siempre objeto de la dominación de los poderosos. ¿Cómo vencer la fuerza del dinero? Estando juntos. ¿La fuerza de los medios de comunicación que forma un conglomerado oligárquico de información? La unidad de los trabajadores. Unión del acuerdo, no separarnos en función de lo que diferimos, que es lo que muchas veces hace la izquierda: “Como no estamos de acuerdo en el plan de transición, no nos vemos”. Eso, lo discutiremos después. Hoy, estamos de acuerdo con  defender el trabajo, hoy estamos de acuerdo con defender el salario, con proteger Derechos…bueno, en eso, caminemos juntos. Luego tendremos tiempo de hablar del programa de transición y cómo vamos a acabar con el mercado mundial y cómo acabamos con el capitalismo planetario, lo discutiremos después. Hoy, discutiremos cómo defendemos el salario, el servicio básico. Unirnos en función de lo que nos une y no en función de los planes estratégicos para el año 3005, porque ahí nunca vamos a encontrar unidad».

@mpsosa88

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Martín Sosa

Periodista. Escribe sobre educación, política y economía. Colaboró en Página/12 y Le Monde Diplomatique. Forma parte de la Fundación Germán Abdala y del staff de comunicación de la Universidad Nacional de Hurlingham (Unahur)

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