Perdió el neoliberalismo y ganó el candidato de Correa en Ecuador: hay segunda vuelta

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El correísmo ganó la elección en medio de la fuerte persecución política y judicial. Andrés Arauz, un ex ministro del ex presidente Rafael Correa, de formación académica heterodoxa, obtuvo un tercio de los votos. El segundo puesto para pasar al balotaje en Ecuador lo disputan el banquero Guillermo Lasso (que polarizaría la elección) y el dirigente indigenista ambientalista Yaku Pérez (que dividiría al electorado).

Foto Infonews

El 11 de abril habrá segunda vuelta presidencial en Ecuador. El candidato apoyado por el ex presidente Rafael Correa, el joven economista Andrés Arauz, ganó la elección mientras el neoliberalismo se derrumbó. Pero Arauz no obtuvo la cantidad de votos suficientes para ganar en primera vuelta. Al cierre de esta nota, y con el 98% de las actas escrutadas, hay un empate técnico entre dos dirigentes de perfil contrapuestos, el banquero Guillermo Lasso y el dirigente ambientalista Yaku Pérez. El ballotage podría ser dirimido por dos dirigentes del ambientalismo si Pérez prevalece sobre Lasso.

El correísmo ganó la elección en un marco de persecución política y judicial. Andrés Arauz, un ex ministro del ex presidente Rafael Correa, de formación académica heterodoxa, obtuvo un tercio de los votos en un contexto de lawfare recargado: recordemos que el líder de Alianza País se halla exiliado en Bruselas, que la Justicia Electoral prohibió la utilización del sello partidario y que además Arauz se privó de aparecer en los spots televisivos junto a Correa porque la imagen del ex mandatario también estaba prohibida.

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Con respecto a lo señalado el analista político regional Augusto Taglioni consideró que “Es de destacar la resiliencia del correismo que tuvo que afrontar la elección sin su líder, con dirigentes absurdamente perseguidos y detenidos de manera arbitraria y con demasiados obstáculos desde el punto de vista legal”.

El segundo elemento a destacar de la elección de ayer es la fragmentación del voto. A diferencia de los últimos comicios donde el correísmo y el candidato de turno de la derecha concentraban el voto esta vez cuatro partidos obtuvieron casi el 90% de los sufragios. Recapitulando, Andrés Arauz, el banquero Guillermo Lasso, Yaku Pérez por el movimiento indigenista Pachakutik y Xavier Hervas por Izquierda Democrática serán los grandes protagonistas del escenario que se abre en Ecuador, la segunda vuelta fijada para el 11 de abril.

El Tribunal Electoral deberá dirimir el gran interrogante que tensiona el sistema político ecuatoriano: quién disputará el ballotage contra Arauz. En caso de que el segundo puesto quede en manos de Lasso la instancia mencionada presentará un menú bien diferenciado.

Andrés Arauz representa la posibilidad de que Ecuador vuelva a ser un socio de mecanismos de integración como la Unasur y el Mercosur. En ese sentido, su triunfo implicaría una buena noticia para el gobierno argentino ya que tras el reciente triunfo de Luis Arce en Bolivia podría contar con un nuevo socio político en la región. Guillermo Lasso es, por el contrario, un eterno candidato de la elite local asentada en la ciudad portuaria y librecambista de Guayaquil, capital política del anticorreísmo, un nodo comercial y territorial que promueve ensanchar aún más la ruta del libre comercio promovida por los gobiernos neoliberales del Pacífico como Chile, Perú y Colombia.

Ahora bien, el tercer elemento que surge de los comicios de ayer es la gran elección del movimiento indigenista Pachakutik, que siempre ha sido un gran actor social pero que no se había constituido aún como un relevante portavoz electoral. Eso cambió ayer, a través de la candidatura de Yaku Pérez, representante del ala moderada del movimiento Pachakutik, un dirigente mediático que hacía gala en campaña de su amor por hacer yoga en la playa. En definitiva, el indigenismo ecuatoriano cosechó un gran caudal de votos con un programa político y una narrativa ecléctica, una plataforma crítica del neoliberalismo de Lasso pero también del correísmo, al que caracterizan como un movimiento autoritario y promotor de políticas lesivas del medio ambiente.

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Una fuente consultada por Nuestras Voces entre los observadores regionales que monitorearon el proceso electoral ecuatoriano estimó a este portal que lo más probable es que el electorado del indigenismo ecuatoriano divida sus apetencias si es que el ballotage finalmente es dirimido entre Arauz y Lasso. El pronóstico es entendible, la confederación ecuatoriana de pueblos originarios es una malla de identidades políticas y culturales diversa, heterogénea. Hasta el momento, el movimiento indigenista Pachakutik demostró tener músculo político para dar pelea en la calle, pero carece de experiencia para protagonizar escenarios que requieren de una gimnasia de negociación más fina.

En ese sentido, será clave la capacidad que tenga el correísmo de tender puentes con el movimiento Pachakutik para ganar apoyo de ese sector de cara al ballotage. Por el contrario, si los protagonistas de la segunda vuelta son Arauz y Yaku Pérez podría sacarse de antemano una primera conclusión, el neoliberalismo ecuatoriano consumaría su peor elección en muchos años. Las y los ecuatorianos deberían elegir, por lo tanto, a su próximo presidente entre dos candidatos que proponen alternativas al neoliberalismo con proyectos de desarrollo económico diferentes.

Por último, vale mencionar parte de un exhaustivo perfil sobre el emergente candidato ambientalista e indigenista Yaku Pérez realizado por la colega Rebeca Sánchez para el portal ecuatoriano Ruta Kritica. “El otro candidato del anticorreísmo es Carlos Pérez Guartambel, quien se autodefine como ecologista, contrario al extractivismo minero, pero que apoyó la candidatura de Guillermo Lasso en las elecciones presidenciales del 2017, al declarar públicamente que “es preferible un banquero que una dictadura. Lo más llamativo de la propuesta electoral de Yaku está en algunas de sus alocuciones públicas en las que propone eliminar el impuesto a la salida de divisas, coincidiendo en este punto con Lasso en una de sus iniciativas más controvertidas que beneficia a las élites económicas que suelen tener su fortuna en paraísos fiscales donde trasladan continuamente su activo financiero”, alerta la mencionada periodista.

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Emiliano Guido

Periodista especializado en política internacional. Ganador del Premio José Martí (2006) otorgado por la agencia Prensa Latina.

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