Piden apartar a Mahiques, camarista gracias al dedazo PRO

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Mahiques pasó de un cargo en la Justicia Nacional a funcionario de María Eugenia Vidal para luego ser designado a dedo en la Cámara Federal de Casación Penal, la máxima instancia penal del país. La presentación la hizo la abogada Graciana Peñafort en una causa en la cual Mahiques interviene y Martín Sabbatella está acusado junto a Andrea Conde por su gestión en el AFSCA.

La acordada de la Corte Suprema que la semana pasada le puso un freno al festival de traslados judiciales del Gobierno de Mauricio Macri empieza a tener consecuencias. Si bien los cortesanos se refirieron al Tribunal designado a dedo que iba a juzgar a CFK y otros por la denuncia del fallecido fiscal Natalio Alebrto Nisman, su decisión tiene impacto en otros casos. Uno, de gran relevancia, es el de Carlos Alberto Mahiques, cuyo traslado es paradigmático de la intromisión del Poder Ejecutivo en el Judicial. Mahiques pasó de un cargo en la Justicia Nacional a funcionario de Maria Eugenia Vidal para luego ser designado a dedo en la Cámara Federal de Casación Penal, la máxima instancia penal del país.

Tras la decisión de la Corte, la abogada Graciana Peñafort presentó un escrito en donde solicita que se informe si Mahiques va a integrar la sala III de la Cámara de Casación, en la cuál, en los papeles, figura como presidente. Es en el marco de una causa donde el Gobierno de Macri los denunció a Martín Sabbatella y Andrea Conde por supuestos desmanejos en el otorgamiento de fondos de fomento para medios de comunicación durante su gestión en la Autoridad de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA).

“Resulta evidente entonces que el magistrado no puede intervenir en la presente causa, ni en ninguna otra que sea sometida a consideración de la Cámara Federal de Casación Penal”, resume Peñafort. “Esta defensa solicita el inmediato apartamiento del Dr. Carlos Alberto Mahiques del conocimiento de la presente causa”, reitera.

La SIDE paralela de los jueces

Mahiques llegó a integrar la Cámara Federal de Casación Penal por expresa decisión de Macri. Su nombramiento legal es desde 2013 en la Cámara Nacional de Casación en lo Criminal y Correccional de la Capital Federal. En diciembre de 2015 pidió licencia para sumarse al equipo de Vidal como ministro de Justicia bonaerense. Su parcialidad respecto al macrismo no precisa más pruebas. En mayo de 2016 renunció a su cargo al lado de Vidal y volvió a la Justicia Nacional, pero no por mucho. Los buenos oficios de su hijo Juan Bautista, representante de Macri en en Consejo de la Magistratura, rindieron frutos.

Tras la renuncia del juez Pedro Rubens David a su puesto en la Cámara de Casación Penal, Mahiques solicitó su traslado a ese tribunal. El 4 de mayo de 2017, el Consejo de la Magistratura le recomendó a Macri el traslado. Firmaron los jueces Leónidas Moldes y Luis María Cabral, el macrista Pablo Tonelli, el radical Gustavo Valdés, los abogados Adriana Donato y Miguel Piedecasas y el académico Jorge Candis. En la resolución 129/2017, los consejeros dejaron por escrito que incluso ignoraron a propósito el requisito de 4 años de antigüedad que se requiere para un traslado.

A poner y sacar jueces

Ni lento ni perezoso, el 11 de mayo Macri decretó el traslado de Mahiques. Una de las excusas para avalar este traslado fue que la Cámara Federal de Casación Penal tenía vacantes 5 de sus 13 cargos. Eso es cierto. Pero tan cierto como que 4 de ellos están en pleno concurso y que Mahiques accedió al puesto en el máximo tribunal del país salteándose tanto el concurso como el paso por el Senado.

En el escrito, la abogada Peñafort retoma los puntos centrales de la acordada 4/2018 con la que la mayoría de cortesanos integrada por Ricardo Lorenzetti, Juan Carlos Maqueda y Horacio Rosatti establecieron límites a los traslados discrecionales de jueces. Los supremos, cita el documento, plantearon que “el ‘traslado’ de un juez constituye en rigor un ‘nuevo nombramiento’”, que para nombrar un juez hay que “cumplir estrictamente en cada caso con el debido proceso constitucional para perfeccionar la designación de los jueces, exigiendo la participación del Consejo de la Magistratura, del Poder Ejecutivo y del Poder Legislativo de la Nación mediante el acuerdo del Senado”. Los cortesanos enfatizaron en que el Congreso hace un nombramiento para un cargo determinado, por lo que no puede realizarse un traslado de un cargo a otro sin pasar por el Senado, tal como pretende Macri.

Fue el propio Mahiques el que pidió y, obviamente, consintió el traslado. Peñafort recuerda que dijo la Corte al respecto: “el consentimiento del juez no suple ni puede obviar la intervención del Senado o del Poder Ejecutivo, porque si así fuera, bastaría la concurrencia de la voluntad del juez con uno de esos dos poderes para saltear el control en las designaciones que deben efectuar -por mandato constitucional- en conjunto”.

«El Poder Judicial formalizó el estado de excepción»

Una de las justificaciones del traslado de Mahiques fue que, según el Consejo de la Magistratura, al integrar la Cámara Nacional de Casación en lo Criminal y Correccional de la Capital Federal podía pasar a la Cámara Federal de Casación Penal ya que tenían igual jerarquía, mismo “asiento territorial” y que la Cámara Nacional es subrogante legal de la Cámara Federal. En su escrito, Peñafort cita que la Corte, por el contrario, plantea que “no corresponde equiparar a los tribunales nacionales ordinarios con los tribunales federales que tuviesen asiento en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires» y esto por cuanto, «mas allá de la innegable pertenencia al Poder Judicial de la Nación de los tribunales ordinarios de esta ciudad, la justicia nacional criminal no posee competencia en materia federal”. 

De lo aquí expuesto resulta claro que el traslado del Dr. Carlos Alberto Mahiques desde la Cámara Nacional de Casación en lo Criminal y Correccional de la Capital Federal, a la Cámara Federal de Casación Penal no se ajusta a los criterios expuestos por la Corte Suprema”, concluye Peñafort en su escrito. Enumera luego que Mahiques concursó y fue designado para un cargo en la justicia nacional y no federal, que se trata de organismo judiciales con competencias diferenciadas, que, según la Corte Suprema, el traslado que decidió el macrismo equivale a una nueva designación, que se saltearon para esto la intervención del Senado, que el visto bueno del propio Mahiques no justifica evadir la Constitución.

En definitiva: que este juez puesto a dedo no puede juzgar ni a Sabbatella ni a Conde ni a nadie.

Varias manchas

El caso de Mahiques tiene otros flancos que revelan su irregularidad. Su nombramiento fue denunciado por el Centro de Estudios para la promoción de la Igualdad y la Solidaridad (CEPIS) y por Abogados por la Justicia Social (AJUS). Ambas causas tramitan en el fuero contencioso administrativo. La de AJUS tiene presentado un recurso extraordinario ante la Corte Suprema.

Rafecas paga caro desestimar a Nisman

En medio de este escándalo por el traslado de Mahiques, el Consejo de la Magistratura convocó a un concurso para el cargo que dejó vacante en la Camara Nacional de Casación en lo Criminal y Correccional. Lo insólito es que el propio Mahiques figura en como jurado del concurso.

Mahiques es un claro ejemplo de la familia judicial. No sólo su hijo mayor, Juan Bautista, es funcionario de confianza de Macri y punta de lanza de sus operaciones judiciales. Ignacio, el menor de los Mahiques, es fiscal de instrucción porteño pero hace casi dos años que trabaja junto al fiscal federal Gerardo Pollicita y fue parte de la acusación contra CFK en la causa Hotesur.

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Ari Lijalad

Ari Lijalad

Periodista, politólogo y documentalista. Ganó el premio Democracia en la terna Periodismo Gráfico y Digital por su investigación sobre Correo Argentino en este portal (2017). Es columnista en Radio del Plata y FM La Patriada. Compiló los libros La Argentina gobernada por las corporaciones y Plan Macri, ambos en 2016.

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