Suben las importaciones y cae la industria

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La industria manufacturera se encuentra cada vez más debilitada: el aumento de tarifas y combustibles, la caída del consumo y la apertura importadora promovida desde el gobierno, son algunas de las causas de la paralización industrial. Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) señala que, por ejemplo, la importación de indumentaria aumentó 56,5 por ciento a partir de 2016. Además, advierten que los acuerdos de libre comercio que impulsa Cambiemos terminarán de consolidar la desindustrialización de la economía.

Fotos: Joaquín Salguero

La industria manufacturera es un de los sectores más afectados por la política económica de Cambiemos y atraviesa una delicada situación debido a una serie de elementos que configuran un panorama adverso para el desarrollo de la actividad. Entre ellos, se encuentran la retracción del dinamismo del mercado interno (principal destino de los bienes finales industriales) explicado centralmente por la caída del poder adquisitivo de los salarios. Además, se suman los aumentos de tarifas (gas y electricidad) y también de los combustibles que impactan de lleno en la estructura de costos de la industria.

A estos dos factores, se le suma la fuerte apertura importadora impulsada por el gobierno y, como analizaremos en este trabajo, el consecuente aumento del déficit comercial. Se trata de un doble golpe a la industrial nacional, ya que a la caída del consumo interno se le agrega el desplazamiento de producción nacional por las importaciones.

Un informe publicado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) se propuso analizar la evolución de las principales importaciones industriales durante los años 2016 y 2017.

El cinismo de Cabrera

Cuadro 1: evolución de las variaciones interanuales de las importaciones por complejo productivo.

Fuente: CEPA

En el gráfico 1, se puede observar la evolución de las importaciones según los complejos productivos durante los primeros nueve meses de cada año. En el mismo, es posible distinguir tres tendencias de las importaciones según los sectores. La primera, tuvo una dinámica de fuerte expansión de las importaciones en el año 2016 y luego durante 2017, si bien continuaron su crecimiento, lo hicieron a una tasa menor que el período anterior. En este primer grupo identificamos a los textiles terminados, calzado, juguetes y artículos deportivos y marroquinería. El sector de textiles terminados fue aquel cuya variación acumulada fue la más alta de estos cuatro (+56,5%), seguido por el del calzado (+43,4%), el de juguetes y artículos deportivos (+34%) y, por último el de marroquinería (+26,9%).

La destrucción de la industria

El otro grupo de sectores tuvo una dinámica inversa: durante el 2016 tuvieron un crecimiento de las importaciones, pero no tan explosivo como lo fue en el año 2017. Aquí encontramos a la industria del mueble y el complejo automotriz que han tenido un comportamiento similar entre sí, incrementando sus importaciones en 41,5% y 39,9% respectivamente (acumulado).

Por último, el sector de insumos textiles evidenció una dinámica de retracción de las importaciones en ambos años, acumulando una caída del -8,3%.

Como decíamos al principio, el preocupante estado en el que se encuentra la industria nacional se ve profundizado por la voluntad política de abrir las fronteras de manera indiscriminada. En este contexto, se prevé que los acuerdos de libre comercio con la Unión Europea, establezcan una reducción a cero de los aranceles de cerca del 90% de los productos importados desde esa zona comercial. A cambio, se podrá exportar un pequeño puñado de alimentos que ingresarían a la UE con arancel cero, pero bajo pesadas regulaciones sanitarias que en la práctica actúan como barreras para-arancelarias. De esta manera, es esperable que la situación analizada por el informe de CEPA se profundice en el mediano plazo contribuyendo a la desindustrialización del país.

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Débora Ascencio

Débora Ascencio

Periodista especializada en economía. Integrante del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), becaria doctoral de CONICET y docente de la Universidad de Buenos Aires. Es licenciada en Sociología y maestranda en Sociología Económica.

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