Tres mentes brillantes sobre Latinoamérica

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No hay nuevas derechas, ni nuevas izquierdas. Las preguntas, las respuestas, los avances y retrocesos son los mismos que a lo largo de la historia. Los tres intelectuales tal vez más lúcidos de los actuales procesos políticos latinoamericanos analizan las causas de las derrotas de los proyectos nacionales y la nueva estrategia de restauración conservadora. Alvaro García Linera, Emir Sader y Eduardo Rinesi: lecciones que no se pueden dejar pasar.

“Estamos en un momento difícil pero no es el peor” comenzó diciendo Álvaro García Linera, ayer, en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA. El vicepresidente del Estado Plurinacional de Bolivia participó junto al catedrático y periodista brasileño, Emir Sader y al filósofo y politólogo Eduardo Rinesi del lanzamiento de la “Fundación Germán Abdala: Estado, Políticas públicas y relaciones del trabajo”. La misma nace en el seno de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) y la Unión de Trabajadores de la Educación (UTE) con el fin de crear un espacio en donde se piensen, se diseñen y construyan proyectos y programas que sirvan para la formación política y profesional de distintos actores del ámbito de la vida privada y pública del  país y de la región.

El aula magna, con capacidad para 700 personas, estaba colmada a tal punto que los organizadores tuvieron que poner una pantalla gigante para que la gran cantidad de gente que se había trasladado hasta allí y no había podido ingresar, pudiese seguir la charla en vivo, desde el comedor de la facultad. También el comedor se colmó de jóvenes y adultos ansiosos de escuchar al panel.

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Foto: Joaquín Salguero

Además, la Tupac Amaru se movilizó hasta Santiago del Estero 1029, en apoyo a García Linera. “Queremos acompañar a la mano derecha del presidente que más ha hecho por el hermano pueblo de Bolivia” dijeron. Así, cerca de las 16hs la calle de ingreso a la facultad tuvo que ser cortada por la policía ante la llegada de más de 300 tupaqueros con banderas, bombos y platillos.

El evento contó también con la presencia del ex Ministro de Educación, Daniel Filmus; el presidente de Parlasur y ex Canciller, Jorge Taiana; el líder de la CTA, Hugo Yasky; el líder de ATE capital, Daniel Catalano; el secretario general de UTE y CTA capital, Eduardo López; el legislador y ex Ministro de Trabajo, Carlos Tomada, el Diputado Edgardo Depetri y el secretario gremial de ATE Capital, Luciano Fernández, entre otros.

Concepciones de democracia

Pasadas las 17hs, Eduardo Rinesi comenzó con su disertación señalando que las “nuevas izquierdas” o “nuevas derechas” no lo serían tanto ya que si se comparan los discursos de quienes asumieron el gobierno a través de un golpe de Estado en la Argentina en el año 76 y quienes lo asumieron a través del voto en 2015, los ejes conceptuales son los mismos: combatir el desorden, la corrupción, los populismos.

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Foto: Joaquín Salguero

“En los ochenta vivimos la democracia como utopía” dijo Rinesi y fue imposible no rememorar aquel discurso inaugural de Alfonsín en el que señalaba “con la democracia se come, con la democracia se cura, con la democracia se educa”. Más tarde, en los noventa, el país vivió una la democracia “como rutina, (…) ya desangelada, desencantada” explicó. Hasta que “todo eso estalló por los aires” en 2001, donde tuvo origen “la democracia como espasmo participativo”. Eran esos momentos de democracia “intensa, vigorosa, asambleística”, pero eso también fue mutando. Rinesi dijo que, a partir del 2003, “no pensamos la democracia como orden, ni como rutina, ni como espasmo, sino que empezamos a pensar la democracia como democratización”.

Neoliberalismo vs antineoliberalismo

Es “muy bueno” que centrales de trabajadores “vengan a la universidad” dijo Emir Sader en el inicio de su exposición, que se centró en la cruda actualidad de Brasil. La oposición de los gobiernos  de Lula y Dilma “perdieron cuatro elecciones consecutivas” y ahora, a través de “un atajo” buscan “sacar a Dilma” denunció.

Como parte de una autocrítica, Sader indicó que el principal error del gobierno de Dilma fue haber llevado adelante una política económica errónea, “de ajuste”. Al hacerlo, Sader señaló que el PT minó su principal base de apoyo, lo que significó ser una “víctima más fácil” y  débil ante la embestida de “medios de comunicación, el poder judicial y la mayoría parlamentaria” de la que goza actualmente la derecha.

Foto: Joaquín Salguero

El periodista, experto en integración regional, advirtió también que el campo político actual se divide en “neoliberalismo-antineoliberalismo” y que los sectores populares deben tenerlo en cuenta para no caer en lo que llamó “ultra izquierdismo” que, según Sader, rechaza la “pluralidad en nombre de la pureza” y termina siendo “campeón de los balances de las derrotas y nunca una alternativa real de poder”.

Respecto al  gobierno de Temer, Sader lo describió como “un gobierno de bandidos, sin ofender a los bandidos”. Un gobierno donde “ocho ministros cuentan con denuncias de corrupción en el tribunal federal”. Y apuntó que lo que vivimos actualmente “no es un fin de ciclo, ya que la salida de ellos es hacia atrás, por eso hablamos de restauración”.

Más adelante, Sader dijo que el objetivo de los latinoamericanos es “construir parlamentos con los rostros de las sociedades”, reflejando allí toda las diversidades de nuestros países e hizo un llamado a continuar evaluando las equivocaciones y errores que nos llevaron a esta situación. Todo esto, sin dejar de señalar que “Lula volverá a ser Presidente”.

Pesimismo en la reflexión, optimismo en la acción

Álvaro García Linera fue el último de los panelistas en tomar la palabra. Su discurso fue claro y ordenado y tuvo una cuota de optimismo que se reflejó en los rostros de los asistentes al finalizar el evento. “No es un gran momento, pero tampoco es el peor”, indicó. El avance de gobiernos progresistas en latinoamérica vive distintas situaciones en los países de la región. En  algunos el proceso de avances “se detuvo”, en otros “se retrocedió” y en otros aún está “en duda”.

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Foto: Joaquín Salguero

García Linera señaló que la región vivió una “década dorada”, a la que describió como el momento “de mayor autonomía y construcción de soberanía” en la vida de los Estados Nacionales en latinoamérica. El vicepresidente de Bolivia indicó que estos procesos políticos de entre 10 y 15 años de duración, tuvieron cuatro características en común:

1- El ascenso de clases sociales y fuerzas populares: “Las clases subalternas superaron el debate de manera práctica”. Se volvieron diputados, senadores, tomaron gestión estatal, modificaron presupuestos, etc.

2- Fortalecimiento de sociedad civil: Se rompió “la apatía, la simulación democrática” en que se vivía y, por medio de asociaciones, sindicatos, redes comunitarias, se potenció la sociedad civil.

3- Potente redistribución de la riqueza: A través de fuertes medidas económicas se ampliaron las clases medias, la capacidad de consumo. “En diez años, en Bolivia, el 20% de la población se incorporó a la clase media” indicó García Linera. Entre las propuestas post-neoliberales que ensayaron estos gobiernos, el Estado retomó un fuerte protagonismo mediante la estatización o la creación de empresas públicas, el aumento del peso de su presencia en la economía y mediante la promoción y el fortalecimiento del mercado interno.

4- Fortalecimiento de la integración política: En política externa, hubo “una suerte de internacional progresista”, que se alejó de lo planteado por Estados Unidos y dio vida a la CELAC y la UNASUR, donde los Estados latinoamericanos fortalecieron su articulación política.

Sin embargo, en los últimos meses se han estancado estos procesos. “¿Por qué?” se preguntó García Linera. “¿Qué ha sucedido?¿Qué no hemos hecho bien?¿Dónde estuvieron nuestros límites y debilidades?” y ahí señaló cinco límites y/o contradicciones que han aflorado:

1- Importancia de la economía: al interior de estos procesos no se le ha dado suficiente importancia al tema económico. “Como oposición uno lanza propuestas de país, pero no gestiona. Importan más las ideas, los discursos, la movilización.” En cambio, “cuando uno se vuelve Estado, la economía se vuelve lo decisivo. La base de cualquier proceso revolucionario es esa.” Por eso, indicó Linera, el principal objetivo debiera ser “cuidarla, ampliar los procesos de redistribución, mantener el poder político en manos de los trabajadores”, garantizar una base económica que brinde “estabilidad” para “resistir a los mercados mundiales”.

En la economía nos jugamos nuestros destinos”, aseguró y advirtió que “si no somos capaces de generar esas condiciones básicas, nuestros discursos se van a diluir ante la materia de la realidad económica”.

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Foto: Joaquín Salguero

2- Haber minado el propio bloque: García Linera indicó que uno, desde el Gobierno, debe gobernar para todos, pero con el debido cuidado para que al hacerlo, no se adopten medidas que afecten al bloque revolucionario y potencien al bloque conservador.

“Gobernar para todos no significa entregar los recursos o delimitar el poder de tu base, la que te dio vida y te da sustento” advirtió.

¿Cómo nos movemos en esa dualidad? Balanceándonos, parece decir García Linera: los sectores empresarios no son leales, sólo se logra neutralizarlos “cuando ven que lo popular es fuerte”, de lo contrario, no dudarán en “clavarnos un puñal”.

“Un poder político no va a ser duradero” sino que debe ir acompañado de un “poder económico de sectores populares” dijo García Linera y aclaró que “el Estado no puede sustituir a los trabajadores” sino que tiene que concentrarse en “crear capacidad asociativa-productiva” y, a su vez, politizar la sociedad. Porque “si redistribuimos la riqueza sin politización social, habremos creado clase media, sí, pero portadora de sentido común conservador”.

El gran reto es acompañar el mejoramiento de la calidad de vida y de la ampliación de la capacidad de consumo con “un nuevo sentido común”, ya que “no hay revolución verdadera, sino hay revolución cultural, ideológica y espiritual”.

Y agregó “es ahí donde nos ganó la derecha porque se metió con las universidades, los medios de comunicación, las editoriales, las ONGs, las redes sociales, los espacios vacíos y los llenó de sentido común”. De esta forma, Linera concluyó “Muchas veces es más importante ser un dirigente de base, un comentarista de radio que ser un dirigente profesional”.

3- Débil reforma moral: Linera señaló que hay una feroz campaña de moralismo en los medios de comunicación y que, sin embargo, sólo es una faceta de una campaña de desprestigio político. Para ejemplificar se preguntó: ¿Qué ministro (ndr: de Bolivia) tiene una compañía en Panamá Papers? ¡Ninguno! Aunque sí podemos enumerar diputados, senadores” de la derecha que sí las tienen. “Ellos son los corruptos, ellos son los sinvergüenzas”. Además, invitó a reflexionar sobre la acepción de la corrupción ya que “el neoliberal agarra la cosa pública y la transforma en cosa privada”, y denunció que ésta es una forma de “corrupción institucionalizada”.

4- Continuidad: García Linera señaló que las constituciones de los países de la región imponen límites de ocho, diez, doce o hasta quince años para los cargos ejecutivos, y que ello, sin dudas, ha implicado (e implica) una traba a estos procesos a los que muchas veces se denomina peyorativamente como “caudillismos”. Sin embargo, el vicepresidente boliviano retomó el concepto de caudillo para advertir que “ninguna revolución la hacen las instituciones. Las revoluciones las hacen los sujetos, las subjetividades”, aunque aclaró que es de vital importancia la creación de “liderazgos colectivos”.

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Foto: Joaquín Salguero

5- Débil integración económica continental: Pese a los avances que se lograron a nivel de integración política regional, no pudo hacerse lo mismo a nivel económico, advirtió Linera. Este es uno de los puntos centrales de cara al futuro ya que “ningún país va a sobrevivir aislado” aseguró. La revolución debe ser “regional o mundial” o será “caricatura de revolución”. Y agregó:

“Estoy convencido de que América Latina solo va a poder convertirse en dueña de su destino en el siglo XXI si logra constituirse en Estado continental plurinacional que respete las estructuras nacionales de cada país, pero que, a la vez, se tenga un segundo piso de instituciones continentales en lo financiero, legal, cultural, político y comercial”.

Hacia el cierre de su ponencia, García Linera señaló que las revoluciones se dan por oleadas y que lo que actualmente vivimos en la región no es más que la llegada a su fin de la primera ola. “Estamos en el fin de la primera; a prepararse para la segunda (…) los revolucionarios nos alimentamos de los tiempos difíciles, venimos desde abajo, y si ahora, temporalmente, tenemos que replegarnos, bienvenido, para eso somos revolucionarios”.

@mpsosa88

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Martín Sosa

Periodista. Escribe sobre educación, política y economía. Colaboró en Página/12 y Le Monde Diplomatique. Forma parte de la Fundación Germán Abdala y del staff de comunicación de la Universidad Nacional de Hurlingham (Unahur)

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