¿Trump podrá arrebatar la elección?

Compartir

Joe Biden ganó en el voto popular y está muy cerca de conseguir mayoría en el Colegio Electoral, pero peligra su llegada a la Casa Blanca. El presidente Donald Trump inició una guerra judicial, dice que ganó las elecciones con los «votos legales» y pidió que «dejen de contar» los votos. ¿Conseguirá Biden la mayoría necesaria sin Pennsylvania, el estado de los votos más cuestionados? ¿Tiene margen Trump para iniciar una batalla legal? Las diferencias con la judicialización de 2000 en la pelea entre Gore y Bush.

DESDE WASHINGTON. – Estados Unidos amaneció con la esperanza de conocer  al nuevo presidente del país, pero el conteo en los estados de Pennsylvania, Arizona, Carolina del Norte, Georgia y Nevada no ha avanzado lo suficiente para terminar de sellar la carrera electoral más larga de los últimos años.  

Estas elecciones alcanzaron un número récord de votantes desde 1900, con alrededor de 150 millones de personas que emitieron su voto, un 67% del total de ciudadanos habilitados para votar. 

De ellos, casi 81 millones confiaron su voto a Joe Biden, quien ya sería presidente si no fuese por el sistema de delegados de la democracia indirecta del país del norte, y que además se convertiría en el mandatario electo más votado de la historia. 

«Biden ganó las elecciones en el voto popular, aún así podría perder debido al sistema de delegados», explica João Villaverde experto en Administración Pública con pasaje por la School of International and Public Affairs de la Universidad de Columbia. 

El investigador, recuerda que «bajo una percepción lato sensu de democracia, como los Estados Unidos defiende para los demás países, Biden y Hillary ganaron, y de las últimas 8 elecciones presidenciales, los demócratas ganaron 7 en el voto popular». 

Pero a este riesgo se suma otro más inusual. El actual presidente brindó un discurso ya en la madrugada del mismo miércoles post votación diciendo que él sería el ganador y que caso eso no se confirmara, sería por resultado de un fraude masivo. 

En seguida, la campaña de Donald Trump anunció que había presentado demandas para suspender el conteo en Michigan y Pennsylvania, estados clave del Medio Oeste. Los voceros de campaña también dijeron que habían solicitado un recuento en Wisconsin y presentado una demanda en Georgia.

Un elección que podría terminar en la Corte Suprema

El actual presidente estadounidense repitió varias veces durante su campaña que no dudaría en recurrir a instancias judiciales en caso de que sus «sospechas de fraude» se confirmaran, o más bien, en caso de que el resultado no le fuera favorable. El argumento sostenido por Trump es que el proceso de voto por correo, ampliamente empleado en elecciones anteriores, no sería confiable. Además de lanzar sus dudas también por el voto temprano, proceso que tuvo masiva participación ese 2020 en función de la pandemia, con cerca de 100 millones de estadounidenses emitiendo sus votos antes del 01 de noviembre. Estos votos, son aquellos sobre los que Trump reclama ahora, pidiendo que «DETENGAN EL CONTEO».

«Yo creo que el margen para una contestación judicial está muy por debajo de lo que ocurrió en la elección de los 2000 con Gore vs Bush, y creo que está limitado por el caso particular de Pennsylvania. Por eso, y no solo por el punto de vista de Biden, sino de una estabilidad institucional, el mejor escenario sería el que Biden obtenga los 270 delegados sin necesitar a Pennsylvania», dice Villaverde. 

Eso porque, en caso de que haya una contestación judicial, aceptada por la Corte Suprema y que involucre un rediseño de los votos de este estado, la presidencia de Biden podría ponerse en riesgo. La Corte Suprema ya discutió dos veces, la última semana incluso, la situación del proceso electoral en este estado en específico. 

En caso de perder en Pennsylvania, todavía existen escenarios posibles para la victoria de Biden. Una combinación de logros en los estados de Georgia y Arizona elevaría el demócrata a 280 delegados, ó el combinado entre Georgia y Nevada, podría dejarlo con 275. En caso de que fuese confirmada la vitória de Biden en Arizona, necesita apenas de los votos de Nevada para ser elegido, superando los  270 delegados necesarios. 

Siendo la Corte Suprema de mayoría conservadora, tres de ellos nominados por ser republicanos, hay chance de que favorezca al actual presidente. Las consecuencias para el sistema democrático estadounidense serían muy profundas. El sistema ya está bajo cuestionamiento y, cada vez más, por parte de sus propios ciudadanos. 

Eso remite a una erosión institucional que ocurrió en Estados Unidos en los últimos años y que no es poca cosa, como explica João, «cuando George Bush padre perdió para Bill Clinton en 1992, fue una derrota sufrida, pues él intentaba una reelección, lo que suele favorecer al candidato», recuerda Villaverde, pero dice también que «aun así George Bush como presidente, en el discurso de concesión felicitó a Clinton y se puso a disposición para ayudar a realizar una transición pacífica». Lo mismo pasó cuando Al Gore perdió con Bush hijo en las elecciones de 2000, luego de todo el caos judicial y pese a haber ganado en el voto popular: Gore también se puso a disposición de su contrincante.

Entonces, analiza Villaverde, «esta cuestión institucional que era muy saludable y, realmente, ejemplar para el resto del mundo, se interrumpe ahora y el presidente ya empieza a reclamar un fraude antes mismo del fin de los conteos y esto significa un sismo muy grande en el sistema democrático». 

Realidad distópica

Esta carrera electoral confirma que un universo cada vez mayor de personas toma su decisión electoral no basado en la realidad, pero sí con filtros, ya sea el partidario o religioso, de movimientos sociales, como los supremacistas blancos.

«El anticomunismo es fundamental para la derecha estadounidense, y asustar a la gente por el socialismo y el comunismo inminentes es fundamental para la retórica y la ideología neofascistas», explica Jason Stanley, filósofo y profesor de la Universidad de Yale, autor del libro Cómo funciona el Fascismo

Este sería el filtro con que muchos de los votantes latinos resolvieron mirar su realidad y volver a elegir a Donald Trump en el estado clave de la Florida, por ejemplo. 

Ni todo el esfuerzo hecho por Joe Biden para conquistar la mayor minoría votante de los Estados Unidos, los latinos, sirvió para superar 52% de esos votos, inferior a lo logrado por Hillary Clinton en 2016,  quien logró 62% de estos votos.

«Obviamente, el anticomunismo resuena poderosamente entre los cubanoamericanos. Además, el voto latino es, por supuesto, increíblemente diverso e incluye muchas poblaciones diferentes. Algunas de estas poblaciones se identifican claramente como blancas y deben considerarse poblaciones de «etnia blanca», como los italoamericanos o los irlandeses estadounidenses», remarca Stanley.

Según João Villaverde, hay que entender que gran parte del electorado estadounidense es capaz de reconocerse antes como republicano, que como un ciudadano, un padre, una madre, entonces puede terminar votando al candidato republicano a despecho de cualquier cosa. 

«Trump representa la derecha dura de la política estadounidense, y su éxito, incluso en esta elección, muestra que la política de derecha dura seguirá teniendo una gran base de apoyo en los Estados Unidos», concluye Stanley.

Comentarios

Comentarios

Apoyan Nuestras Voces

NuestrasVoces.com.ar - 09/05/2021 - Todos los derechos reservados
Contacto