Cifuentes, otra víctima de extorsión que denuncia al trío Stornelli-D’Alessio-Santoro

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En abril de 2018, el periodista de Clarín, Daniel Santoro presentó a Daniel Cifuentes como “el nuevo Lázaro Báez”. ¿Quién le dio ese título? Su amigo, el presunto agente de los EE.UU., Marcelo Sebastián D’Alessio, que está preso junto a los comisarios Ricardo Bogoliuk y Aníbal Degastaldi. El juez Ramos Padilla citó a indagatoria al fiscal Juan Ignacio Bidone. Y en Dolores están #EsperandoAStornelli, aunque el cuestionado fiscal presentó un nuevo escrito cuestionando la causa. Se complica la trama judicial que conecta al periodista Santoro con la red regional de espionaje paraestatal. ¿Quién es el abogado del encuadernado Manzanares?

Entre fines de marzo y abril de 2018, el dúo dinámico de Marcelo Sebastián D’Alessio, presunto agente norteamericano, y Daniel Santoro, periodista de Clarín, realizó una operación que contó con su habitual correlato judicial y periodístico. En aquella ocasión, Santoro presentó al empresario Mario Cifuentes como “el nuevo Lázaro Báez”. Debía, según publicó, unos 800 millones de pesos al Fisco. Cuatro días después, el mismo diario republicano pero de los republicanos de EE.UU., denunció al gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck. “El hermano del empresario Mario Cifuentes -el ‘Lázaro Báez’ de Neuquén-, Jorge Cifuentes acusó al gobernador peronista de Río Negro, Alberto Weretilneck, de haber recibido ‘bolsos con dinero’ en 2011 para su campaña política”, redactó el cronista nacido en Chile, Claudio Andrade, de excelente trato con la Gendarmería Nacional y el sello de prensa FOPEA, que lo premió por su cuestionada cobertura de la desaparición y muerte de Santiago Maldonado en 2017.

¿Qué escondían estas notas sobre Cifuentes? ¿Por qué salieron en sucesión en Clarín por dos “plumas” de la compañía mediática?

Lo que Santoro, el amigo de D’Alessio, y Andrade, el amigo de los gendarmes, no dijeron fue que Mario Cifuentes habría sido  extorsionado y amenazado por Marcelo Sebastián D’Alessio y que luego de esa coacción sobrevino la crónica del emérito periodista, confidente de la Libertadora Elisa Carrió, quien logró salvarlo del programa de los “Animales” en la señal América, y lo asiló en la redacción de Clarín a resguardo de su estado de pánico.

En el informe preliminar que completó la Comisión Provincial por la Memoria (CMP) a pedido del juez federal Alejo Ramos Padilla sobre los soportes electrónicos de D’Alessio que contenían 19 informes de inteligencia y contrainteligencia, se aclaró un punto nodal que llevó el título “Frontera fsa 2016”. Esa carpeta contiene 48 elementos con información sobre Formosa y sobre el candidato a presidente Alfredo Olmedo, que incluyó todas sus llamadas telefónicas de agosto y septiembre de 2018, más otra carpeta llamada “interna” en la que había información sobre estas personas y/o operaciones. A saber:

  • Fernando Héctor Andujar
  • Mario Víctor Cifuentes
  • Alejandro Fantino
  • Alfredo Olmedo
  • Operación Jaitt (referido a Natacha Jaitt)
  • Caso Isla
  • Peruano
  • Informe doctor Stornelli (referido a Gas Enarsa)
  • Síntesis de investigaciones actuales (que contiene un racconto exhaustivo con clara terminología de inteligencia vinculadas a supuestas investigaciones realizadas por Marcelo D’Alessio).
  • Operativo Pérez Corradi.
  • Raúl Martins (ex espía de la antigua SIDE, amigo de Antonio Horacio “Jaime” Stiuso y denunciado por su hija Lorena por supuesta trata de personas).
  • Israel Feler S.A.

Como vimos, hay un informe de inteligencia y espionaje sobre el empresario Mario Víctor Cifuentes. ¿Con qué objetivos? Lograr que se “ablande” como hicieron con Gonzalo Brusa Dovat, el ex gerente de Logística de PDVSA Argentina entre 2010 y 2014, al que D’Alessio coaccionó para que se presentase primero ante Santoro en el restaurante Sarkis de Palermo y luego con el fiscal Carlos Stornelli en la Gestapo de Comodoro Py.  En ambos casos se dio el mismo modus operandi: primero la nota en Clarín y luego la declaración judicial.

Aquí la nota de Santoro con Brusa Dovat. Y aquí la nota que le realizó este cronista a Brusa Dovat el pasado 18 de marzo en exclusiva para Nuestras Voces:

Habla Brusa Dovat: los aprietes de D’Alessio para declarar con Stornelli y la entrevista de Santoro

El abogado que representa a Cifuentes es José Manuel Ubeira, otra de las supuestas víctimas de Stornelli y D’Alessio, ya que quedó demostrado que ambos habrían planeado realizarle una cámara oculta con el abogado Rodrigo González. Ubeira denunció la maniobra, se constituyó como querellante y acusó a su ex amigo Stornelli –quien visitaba su casa, conocía a su mujer y a sus hijas- de instigar un potencial homicidio múltiple, porque D’Alessio anotó “Operación Ubeira, a sangre fría”, en referencia al libro de Truman Capote que narró el asesinato de una familia en Estados Unidos en 1959. Por eso, Ubeira está convencido de que D’Alessio habría intentado poner en riesgo de muerte a su familia y se presentó como asesor legal de Cifuentes. Lo cual no es un buen síntoma para Santoro. Es sabido que Ubeira junto al abogado y ex fiscal federal, Maximiliano Rusconi presentaron sendos pedidos de nulidades en las causas de gas licuado y los encuadernados con la foto de un cuaderno de un chofer presumiblemente memorioso. El inframundo de Py no paga traidores.

En estas horas casi otoñales, Ubeira también presentó un pedido para que otro cliente suyo, Oscar Thomas, abandonase la cárcel encuadernada por los encuadernadores desde septiembre de 2018 y lograse estar al fin bajo prisión domiciliaria por cuestiones de salud. Aunque el juez Claudio Bonadío, alias “Harry el Sucio” por el personaje de Clint Eastwood, y Stornelli fingieron una conveniente sordera conceptual sobre el asunto.

Las pruebas de aprietes de D’Alessio y Stornelli que el juez lleva al Congreso

Manzanares baila por un sueño

Los diarios de la hegemonía financiera, Clarín y La Nación, salieron el último fin de semana con notas sobre el contador patagónico, recientemente encuadernado, Víctor Manzanares. ¿Quién es el abogado defensor del presunto testigo estrella? Roberto Herrera, criado en la zona de Villa Madero en una familia humilde con muchos problemas –el autor de esta nota omite los asuntos personales y familiares-, que no le impidió a Herrera lograr en muy poco tiempo, llevar una vida de nuevo rico arriba de un Porche último modelo color negro y deambular en una audiencia muy cerca del despacho del fiscal Stornelli, en diálogo extenso con el agente caído en desgracia Marcelo Sebastián D’Alessio. Sucedió cuando el falso abogado llevó de la nariz bajo coacción a Gonzalo Brusa Dovat y una cámara filmó la escena donde se vio a Brusa Dovat sentado y a su lado D’Alessio, quien habría conversado un largo rato con el abogado Herrera en la antesala de la oficina de Stornelli. Así lo dejó reflejado por escrito la abogada penalista Elizabeth Gasaro, ex socia de Herrera, quien fue testigo de la charla entre D’Alessio y Herrera y testimonió ante el juez Ramos Padilla a comienzos de marzo. Cuentan sus allegados, que Gasaro habría prestado su matrícula para que Herrera pudiese ejercer la profesión en un estudio jurídico con el siguiente acuerdo: Herrera llevaba los clientes y Gasaro los defendía con el Código Penal. Claro que se trataba de otros tiempos. Todavía Herrera no se había recibido en Morón y las noticias los mostraban defendiendo a los hermanos Cristian y Martín Lanatta (con dos T) y al presunto clan de Modesto Mamani, de quien en febrero de 2017 se escribieron artículos como si fuese Pablo Escobar Gaviria.

¿Pero cómo fue que el doctor Herrera pasó de defender a un líder narco que hablaba pestes de Milagro Sala -presa política de Gerardo Morales y Mauricio Macri-, a erigirse como paladín de la ley en la Revista Caras en representación del encuadernado Manzanares?

Herrera tendría un padrino judicial con presuntos  contactos en sectores residuales del submundo de los servicios de inteligencia y en comisarías de la  Bonaerense. Se trataría del ex juez Luis Irimia, quien acercó el estudio de Herrera a los Lanatta y a esa fantochada siniestra que declararon contra Aníbal Fernández en 2015, con la invalorable ayuda del periodista Jorge Lanata y la dirigente Libertadora Cívica, Elisa Carrió, que ahora quiere cerrar la AFI. Pregunto: ¿si cierran la AFI quien entregaría las presuntas escuchas ilegales a presos políticos, que habrían llegado a las manos del ARI presuntamente a través de los agentes “D” y “P” de la agencia de desinteligencia que no investigó la red de espías paraestatal encarnada por D’Alessio, Bogoliuk y Degastaldi?

En días, “el señor 5” Gustavo Arribas deberá presentarse en la Comisión Bicameral de Control y Fiscalización de los Organismos de Inteligencia. Será una buena oportunidad para que los senadores y diputados pregunten, sobre las supuestas visitas del comisario Bogoliuk al piso 9 de la AFI donde trabaja Darío Biorci, familiar directo de Silvia Majdalani, la número dos en línea, que habría regresado de Medio Oriente con tres agentes especiales, después de un viaje extenuante en Primera Clase. Todo mientras el kilo de carne cuesta 300 pesos, el pan 100, con salarios a la baja, el valor del peso depreciado, y el consumo interno destruido por Macri, Nicolás Duijovne y Marcos Peña Braun.

Stornelli acusado por espionaje ilegal

Fiscales indagados

Hoy el juez Ramos Padilla citó a declaración indagatoria al fiscal Stornelli bajo el apercibimiento de declararlo en rebeldía si no concurriese. El fiscual respondió con un escrito cuestionando la causa. El juez tiene la semiplena prueba de que Stornelli sería parte de la red paraestatal dedicada al espionaje, el armado de causas federales, que incluiría la supuesta extorsión de empresarios exiliados como Pedro Etchebest y tantos otros que aún no se revelaron. “Mañana (por hoy) es un día trascendente. En principio estamos yendo para allá”, le dijo el defensor Roberto Ribas al periodista Mauro Viale. “Lo que estoy diciendo es que en principio vamos para allá. Es lo que te digo. A este momento estamos con lo que estoy diciendo. Vamos para allá”, remarcó Ribas. En tanto, desde el sector de libertadoras cívicas y militantes de comandos civiles adyacentes, unos 30 legisladores liderados por Graciela Ocaña, insistieron en un escrito ante el Procurador, Eduardo Casal, que no sancione a Stornelli. La nota habla en términos de una supuesta “persecución” por medio de citaciones judiciales a los representantes del Ministerio Público. Allí denunciaron que formaría parte de una “maniobra que intentan sectores involucrados en los delitos investigados para apartarlos de la causa y anular toda la investigación, buscando impunidad a toda costa”.

Curioso argumento: la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, votada por millones de personas como diputada y senadora, resulta constantemente obligada a justificar hasta el estado de salud de su hija Florencia, y asistió una mañana completa a Comodoro Py para ser indagada en ocho causas diferentes. Pero el fiscal Stornelli, que no fue votado ni por su tía y está en su cargo por una componenda político-judicial, se dio el gusto de eludir al menos dos citaciones del juez federal Ramos Padilla, con argumentos de competencia que fueron rechazados por la Cámara de Mar del Plata y la Corte Suprema de Justicia.

Stornelli no será el único fiscal indagado. El miércoles el juez Ramos Padilla citó al fiscal Juan José Bidone, suspendido de sus funciones por el procurador provincial, luego de que confesó que era el informante de Marcelo Sebastián D’Alessio sobre las llamadas telefónicas y los movimientos migratorios de Pedro Etchebest, víctima  del presunto agente de la CIA, y denunciante de D’Alessio. En su declaración voluntaria, Bidone detalló que quien le presentó a D’Alessio, a fines de 2016, fue Rolando Barreiro, agente de la AFI, y confirmó que el presunto agente de EE.UU., se presentaba como un agente de la DEA y de la NSA. “D’Alessio se jactaba de trabajar con organismos de seguridad como la AFI, con jueces, con fiscales e incluso con personas del Ministerio de Seguridad de la Nación, a quienes les llevaba alguno de sus proyectos relacionados con temas de narcotráfico”, dijo Bidone, apuntando directamente a Patricia Bullrich.

“Está chapita”, dijo la ministra.

“Lo vi dos o tres veces”, dijo Carrió.

“Fui engañado, usó mi nombre”, dijo Santoro.

“Lo vi cuatro o cinco veces”, dijo Stornelli.

Se sabe que Marcelo Sebastián D’Alessio espió hasta la vida privada de la gobernadora María Eugenia Vidal y puso el foco sobre una cifra en dólares, que le habría entregado al productor de América TV, Gabriel Hochbaum, quién habría invertido dinero en dólares en acciones de la familia Vila. ¿Será por eso que D’Alessio aparecía tan seguido en el programa de los “Animales”? ¿Quién informó sobre los movimientos de Vidal? En la carpeta de espionaje “Operación Fantino-CFK”, ordenada por un sector de la AFI  a D’Alessio por el encuentro en off the record, que organizó el dirigente Eduardo Valdés en uno de sus domicilios, el principal “informante” sería Daniel Santoro del diario Clarín.

Santoro hizo el camino inverso de los periodistas Bob Woodward y Carl Bernstein en el escándalo Watergate, que produjo la caída de Richard Nixon. En vida, el gran editor Ben Bradlee hubiese echado a la calle a un periodista como Santoro. Pero Héctor Magnetto lo protege por la cruz invertida de Lilita.

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Juan Alonso

Juan Alonso, periodista, escritor y docente de la Facultad de Periodismo de La Plata. Recibió el Premio Walsh por su trabajo periodístico en 2017.

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