Endeudadores seriales

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El Gobierno sigue adelante con su política de endeudamiento sistemático y suma ahora 2.500 millones de euros al total de deuda contraída hasta agosto, que según especialistas alcanza los 50.000 millones de dólares, equivalente al 15% del PBI. La operación repite el opaco entramado entre funcionarios que provienen de corporaciones financieras, la intervención de bancos investigados por lavado de dinero, el pago en un banco con sede en una guarida fiscal y la intervención de un estudio de la city especializado en emisión de deuda.

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Fotos: Joaquín Salguero

A través de la Resolución Conjunta 17-E/2016, publicada ayer en el Boletín Oficial, las Secretarías de Finanzas y Hacienda resolvieron endeudar al país por hasta 2.500 millones de euros, la primera emisión en esa moneda desde 2010. Firmaron el secretario de Finanzas, Luis Caputo, un alumno del JP Morgan –tal como lo calificó la agencia Bloomberg, al igual que su jefe Alfonso de Prat Gay– que tambien pasó por el Deustche Bank, y el secretario de Hacienda, Gustavo Marconato. La nueva deuda de 2.500 millones de euros se reparte en partes iguales a 5 y 10 años de plazo. A 5 años a una tasa del 3,875% y a 10 del 5% y se emitieron bajo la ley del estado de Nueva York. Lo extraño es que se tomen euros y se emitan bajo ley de Estados Unidos, lo cual marca alguna diferencia con la legislación de Londres, usualmente usada para estas operaciones. La deuda se toma en función del decreto 594 firmado por Mauricio Macri el 18 de abril, que establece que el Ministerio de Hacienda puede determinar las condiciones de emisión de deuda y “renuncia a oponer la defensa de inmunidad soberana”, es decir, a resolver cualquier controversia en tribunales argentinos.

La deuda se toma en función del decreto 594 firmado por Mauricio Macri el 18 de abril, que establece que el Ministerio de Hacienda puede determinar las condiciones de emisión de deuda y “renuncia a oponer la defensa de inmunidad soberana”, es decir, a resolver cualquier controversia en tribunales argentinos.

En los fundamentos de la nueva emisión de deuda el Gobierno reconoce que “se ha aceptado la oferta enviada por un grupo de entidades financieras que resulta conveniente en razón de que le permite a la REPÚBLICA ARGENTINA restablecer una relación financiera con inversores europeos lo que contribuye a diversificar sus fuentes de financiamiento incorporando nuevos mercados e inversores, retornar al mercado europeo con una emisión luego de más de QUINCE (15) años y crear un instrumento de referencia que permita al sector privado acceder al financiamiento a través de dicho mercado”. Por un lado, este párrafo omite que tanto en 2005 como en 2010 se emitió deuda en el mercado europeo. Pero además revela que la iniciativa de este nuevo endeudamiento provino de los bancos y supuestamente al endeudarse el Estado esto va a permitir que los privados también accedan a crédito en Europa. En teoría, claro. Pero en la práctica lo concreto es que crece la deuda de todos los argentinos.

La elección de los bancos que van a colocar esta deuda muestra, una vez más, los opacos vínculos con el sistema financiero. Según la letra de la resolución, “las entidades financieras seleccionadas son adecuadas a los fines precedentemente indicados, en razón de que se trata de TRES (3) instituciones líderes en el mercado europeo, con amplia trayectoria, reconocimiento y prestigio internacional, particularmente en dicho mercado, así como en la relación con los inversores”. Lo que no dice es que se trata de bancos denunciados por maniobras de lavado de dinero y evasión impositiva, fundamentalmente a través de sus sistemas de banca privada. El primero de ellos es el Banco Bilbao Vizcaya Argentaria, más conocido como BBVA Banco Francés, que acarrea multas de la Unidad de Información Financiera (UIF) desde 2010 por tal motivo. El BBVA fue señalado por el ex banquero del JP Morgan Hernán Arbizu como una de las entidades que participaron de la fuga de dinero del país, en este caso por aproximadamente 8.000 millones de dólares. El segundo es el BNP Paribas, cuyos ex directivos en Argentina fueron procesados este año por lavado de dinero y embargados por más de 12.000 millones pesos. Según reconstruyeron los fiscales Carlos Gonella, Sandro Abraldes, Horacio Azzolin y Paula Asaro, la operatoria del BNP Paribas en Argentina contaba con una oficina clandestina en el piso 25 de Leandro Alem 855 donde funcionaba la la sección de Banca Privada, desde la cuál se fugaron casi 1.000 millones de dólares a guaridas fiscales. Entre los clientes de esa oficina clandestina estaba el ex vicecanciller y actual funcionario macrista Roberto García Moritán, con depósitos en el ING Bank NV de Suiza y en el BNP Paribas de Luxemburgo por montos de 364.000, 509.000 y 530.380 dólares depositados entre 1999 y 2008. El tercer banco involucrado en la nueva deuda en euros es el Credit Suisse, también señalado por Arbizu por fugar cerca de 10.000 millones de dólares. Este banco también tiene vinculaciones con el macrismo a través del ex ministro de hacienda porteño y actual intendente de Lanús, Néstor Grindetti. Según revelaron los Panama Papers, Grindetti obtuvo un poder para operar una sociedad offshore a través del Credit Suisse casi en simultáneo a la emisión de unos bonos en la ciudad de Buenos Aires por las cuales el banco recibió una comisión muy superior a la usual.

La elección de los bancos que van a colocar esta deuda muestra, una vez más, los opacos vínculos con el sistema financiero. Se trata de bancos denunciados por maniobras de lavado de dinero y evasión impositiva, fundamentalmente a través de sus sistemas de banca privada.

Ahora, estos bancos cobran el 0,12% de la deuda que coloquen. Si es por el total de 2.500 millones de euros, su comisión es de 3 millones. Por si fuera poco, los tres bancos colaboraron en la elaboración de los documentos para concretar la nueva deuda.

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Como agente fiduciario, de pago y listado el Gobierno eligió al The Bank Of New York Mellon en el Gran Ducado de Luxemburgo. Es decir, el mismo banco por el cuál se operó el pago a los Fondos Buitre pero que se negaba a hacer la transferencia de los pagos a los bonistas europeos. Pero esta vez será con sede en una guarida fiscal como Luxemburgo. Según la organización Tax Justice Network, Luxemburgo ocupa el sexto lugar entre las guaridas fiscales menos transparentes. El especialista Gabriel Zucman, en su libro “La riqueza escondida de las naciones”, explica que Luxemburgo “es el paraíso fiscal de los paraísos fiscales, presente en todas las etapas del circuito de la gestión de la fortuna internacional, y que las demás plazas financieras utilizan”. Allí se cuecen los negocios del delito financiero trasnacional. Allí se orquestarán negocios en torno a la deuda argentina.

De la operación también participará el estudio Bruchou, Fernández, Madero & Lombardi, que ostenta el segundo puesto del ranking de estudios de la city de la Revista Apertura y desde la asunción de Macri tiene un rol fundamental en las operaciones de deuda pública argentina. Participó del pago de 16.500 millones de dólares a los Fondos Buitre de la que fueron compradores iniciales los bancos HSBC, Deustche Bank, JP Morgan, Santander, BBVA, UBS y Citibank; fue el único asesor legal de la colocación de 2.750 millones de dólares a través del Credit Suisse, Deustche Bank, Bank of America Merrill Lynch y Morgan Stanley; e intervino en las colocaciones de deuda de la provincias de Buenos Aires (2.250 millones de dólares), Neuquén (348 millones de dólares garantizados con regalías hidrocarrburíferas), Salta (113 millones de dólares) y de la ciudad de Buenos Aires (3.300 millones de dólares).

De la operación también participará el estudio Bruchou, Fernández, Madero & Lombardi, que ostenta el segundo puesto del ranking de estudios de la city de la Revista Apertura y desde la asunción de Macri tiene un rol fundamental en las operaciones de deuda pública argentina.

Según la consultora Elypsis comandada Eduardo Levy Yetati, asesor de Macri, con esta nueva deuda el gobierno de Macri ya tomó 22.000 millones de dólares en lo que va de 2016. Sin embargo, la economista Romina Kupelian, en un trabajo de próxima publicación, detalla que “la deuda en dólares contraída hasta agosto fue de 45.332 millones, de los cuales 32.963 millones de dólares corresponden a bonos emitidos por el Gobierno nacional, 5964 millones a bonos provinciales, 1000 millones al BCRA por pases pasivos con bancos internacionales y 5694 a letras del Tesoro Nacional”. Y la propia Kupelian enfatiza: “Es importante aclarar que estos datos corresponden a la deuda contraída en moneda extranjera, dato fundamental en el análisis de la sostenibilidad y sustentabilidad de pago”. El Centro de Investigación y Formación de la República Argentina (CIFRA), en su informa de agosto de 2016, ubica el total de deuda contraída por el nuevo gobierno en 47.212 millones de dólares.

El negocio de la deuda

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Ari Lijalad

Periodista, politólogo y documentalista. Ganó el premio Democracia en la terna Periodismo Gráfico y Digital por su investigación sobre Correo Argentino en este portal (2017). Es columnista en Radio del Plata y FM La Patriada. Compiló los libros La Argentina gobernada por las corporaciones y Plan Macri, ambos en 2016.

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