La Blanca Madre

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Mauricio es Macri, dijo alguna vez Néstor Kichner. Pero lo cierto es que también es Blanco Villegas y ése parece ser el signo de su gobierno: liberal, ultraconservador y ligado a los intereses de la oligarquía y el campo. Oculta por Jaime Durán Barba para que no reivindique la dictadura militar o emprenda con su discurso homofóbico y ultraconservador, la madre del Presidente se coló ayer en las declaraciones públicas y su aparición hizo temblar al equipo de comunicación de la Casa Rosada.

Mauricio es más Blanco Villegas que Macri.

Lo dice y lo repite el jefe del Clan, Franco, cuando tiene que explicar lo que lo enamora y lo distancia de su hijo, como lo enamoró y distancia de Alicia Blanco Villegas, su madre.

Mantener oculta a esa parte de la familia, fue un arduo trabajo de Jaime Durán Barba desde que se hizo cargo de la imagen presidencial. Con todo su entramado de corrupción y causas judiciales, Franco es, al menos, un típico empresario argentino. Los Blanco Villegas son, en cambio, la oligarquía terrateniente y liberal.

Alicia lo dejó claro en su aparición por el día de la madre cuando se quejó por la “falta de cultura y estudio” de los argentinos y retomó la versión de la meritocracia adjudicando los males a la “falta de amor al trabajo”.

Esa mirada y ese modelo de país es el que formó ideológicamente al actual presidente. Si Franco le enseñó a pasear por los despachos oficiales para llevarse bien siempre con los gobiernos de turno, fue su tío José Blanco Villegas el que marcó su impronta sobre el rol del campo y su convicción del modelo agroexportador como único futuro para la Argentina.

Los esfuerzos del equipo de comunicación por tapar este domingo esas declaraciones, recordaron a Marcos Peña lo sucedido en la campaña electoral del 2007. Cuando Néstor Kirchner lanzó aquel recordado “Mauricio es Macri” y los embates de la oposición se comenzaron a centrar en la historia de Franco, Durán Barba sugirió poner en el centro de la escena a la madre, para desviar las miradas. En la casa de Barrio Parque, organizaron un almuerzo para definir con ella la estrategia: en menos de diez minutos, Alicia elogió al dictador Jorge Rafael Videla, arremetió contra los “villeros”, los pobres, los cartoneros y los homosexuales. “Franco es de izquierda al lado de los Blanco Villegas”, suele reconocer el propio Peña.

El abrazo público de Alicia por el Día de la Madre no fue sólo eso. Ocultos por el aparato de propaganda oficial que muestra a Macri en una permanente foto de hombre con bella mujer y pequeña hija, sin historia, ni padres, ni hermanos, ni siquiera otros hijos e hijas, los Blanco Villegas tienen un rol central en la vida del Presidente.

Macri se casó con Juliana Awada en la estancia La Carlota, en una fiesta donde el anfitrión fue su tío Jorge Blanco Villegas en contra de la ya histórica pelea con Franco. En el último fin de semana largo, el presidente volvió a recluirse en Tandil, en las estancias familiares. Durante los ochenta y noventa, en Tandil, la familia era vecina de la estancia de Licio Gelli (líder de la organización mafioso-fascista P2) y amigos de su testaferro, Alberto Vignes (ex canciller de Isabel Perón).

El casamiento con Alicia Blanco Villegas llevó a Franco al corazón de la oligarquía, pero llevó a Jorge al mundo de los negocios de los Macri. Por el acuerdo matrimonial, Jorge pasó a ser gerente general en las empresas del grupo SOCMA y desde allí se encargó de la formación de Mauricio. Contrató economistas de la UCD para su formación, como el mismísmo Alvaro Alsogaray, y disputó con la visión más desarrollista de Franco que pretendía que fuera Gregorio Chodos quien enseñara a su hijo el mundo de los negocios.

Blanco Villegas acrecentó su fortuna a finales de los sesenta instalándose en Marbella para triangular operaciones de venta de ganado en pie desde Buenos Aires y Australia a los países de Medio Oriente. Cuando Franco se divorció de Alicia, Blanco Villegas pasó a administrar el cincuenta por ciento de las empresas. También compartían las acciones en Philco, la primera empresa de televisores argentina que se instaló en Ushuaia. Presidente de la Unión Industrial durante los noventa, Blanco Villegas fue un ferviente defensor de las políticas que hoy lleva adelante Mauricio, con todas sus contradicciones. El ingreso irrestricto de marcas extranjeras para electrodomésticos, fundió Philco que terminó siendo adquirida por la coreana Daewoo.

El tío Jorge fue el encargado también de las negociaciones con la Fiat para que Sevel fuera su licenciataria en la Argentina. Tanto que quedó involucrado en la misma causa por contrabando que su sobrino y fue eje de la mayor pelea familiar con Franco cuando el jefe de Clan entendió que su hijo y su tío estaban intentando quitarle la empresa. Blanco Villegas viajó a Italia a llevar adelante esa negociación y volvió con las acciones de Impresit-Sideco y Fiat a su nombre.

Según recuerda Mauricio, Jorge solía enseñarle que eran preferibles los negocios que no tenían que ver con el estado. “Para los hombres de campo como yo, el honor y el estado no van juntos”, repetía.

El tío Jorge murió en el invierno del 2011, poco después de haber organizado el casamiento de su sobrino preferido en La Carlota. No alcanzó a ver a Mauricio presidente, llevando adelante las políticas liberales que él mismo le había inculcado.

 

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Gabriela Cerruti

Periodista y escritora. Autora de El Pibe (2010), Vivir bien en la Ciudad (2014) y El Jefe (1993), entre otros. Integró el diario Página/12 y la Revista 3 Puntos, entre otros. Diputada nacional electa por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (Unidad Ciudadana).

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