La siempre vigente hipótesis de terroristas en la Triple Frontera

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Expertos estadounidenses en el combate a las armas de destrucción masiva capacitaron la semana pasada a miembros de las Fuerzas Armadas y funcionarios argentinos con un “ejercicio teórico de inteligencia”. En el piso 13 del Edificio Libertador,  la instrucción se concentró en interpretar al Litoral de nuestro país como posible teatro de operaciones anti-terroristas: un camión con armas químicas terroristas fue la hipótesis. Nuevamente, el gobierno nacional suscribe a la tesis nunca comprobada del Comando Sur sobre la existencia de células fundamentalistas islámicas en la Mesopotamia. No hubo aprobación del Congreso, porque no ingresaron tropas.

En la exitosa serie Homeland la trama replica en tiempo real las tesis y los fantasmas de la CIA. Son conocidos los puentes narrativos y financieros que unen al complejo militar industrial de Estados Unidos con la factoría Hollywood. En el programa mencionado, la dupla protagónica -un doble agente y una funcionaria inestable en su psiquis- intenta interceptar planes terroristas elucubrados en los territorios señalados como el eje del mal por los teóricos del Pentágono: Irán, Afganistán, Venezuela. Uno de los capítulos resolutorios de sus primeras temporadas se desarrolla, incluso, en Caracas. El guión se adentra en edificios comunitarios bolivarianos. Ahí, los cabecillas del régimen chavista transaccionaban drogas, armas, cobertura militar a jerarcas iraníes.

Los films de la exitosa directora de cine Kathryn Bigelow también son una esponja del Pentágono. En sus taquilleras películas -como “La noche más oscura”, donde una aguerrida y sexy agente recrea el asesinato de Osama Bin Laden-, las misiones de los marines son espectacularizadas con maestría. Bigelow estuvo a punto de rodar en Misiones una producción que llegó a promocionarse como “La Triple Frontera”, donde los héroes iban a la caza del Hezbollah en la tupida selva misionera. Finalmente, el proyecto quedó en el camino. Pero, no feneció esa fantasía en las mesas teóricas del Pentágono. Incluso, está semana una escena de esa búsqueda se “rodó” en Argentina gracias a la aquiescencia de la coalición Cambiemos con los planes del Comando Sur.

La escueta información oficial es la siguiente: cuatro expertos estadounidenses en armas de destrucción masiva y tres funcionarios de la embajada de ese país en Buenos Aires capacitaron a miembros de las tres Fuerzas Armadas, del Ministerio de Salud, de Seguridad, la Cancillería y la Aduana en un trabajo teórico para impedir el eventual tráfico de armas de destrucción masiva. “El ejercicio militar de Estados Unidos y Argentina consistirá en el traslado de un camión en una provincia del Litoral argentino que supuestamente lleva armas químicas y de destrucción masiva. La intención es poner en marcha un operativo conjunto en el que se evalúe con las fuerzas norteamericanas, los militares argentinos y las fuerzas de seguridad nacionales todos los posibles mecanismos de accionar conjunto para evitar una catástrofe. Por razones de seguridad de Estado no se dará a conocer el lugar específico del país donde se realizarán estos ejercicios conjuntos entre ambas naciones”, dejó trascender en off el ministerio de Defensa al portal Infobae.

Un titiritero de la Justicia, nuevo embajador de EE.UU.

Cataratas y Hezbollah

Adriana Rossi es la Directora del Observatorio Geopolítico de los Conflictos (OgeoC). Experta en militarismo, narcotráfico y geopolítica, Rossi le pone subtítulo a Nuestras Voces a un ejercicio conjunto que, a priori, parece desmesurado en su hipótesis de conflicto. ¿Pueden ser las rutas de la mesopotamia de la cuenca del plata un ducto de gas sarín?  “El relato de los Estados Unidos tiene mucha incongruencia. Se propone hacer un ejercicio de detención de ese tipo de armas en territorio argentino. Claro, esa hipótesis de riesgo requiere, previamente, de la existencia de otro hecho tan tremebundo como el anterior: la presencia de un grupo terrorista en la región adepto a ese armamento letal y homicida porque, obviamente, no hay ningún gobierno latinoamericano implicado en ese tipo acciones. Me parece contradictorio que se plantee la necesidad de realizar este ejercicio en América Latina sin especificar qué tipo de actor no estatal podría utilizar, por ejemplo, un arma letal gasífera. Pero, claro, también es peligroso la mención cada vez mayor, tanto en la narrativa del Pentágono como de  las agencias estatales argentinas, sobre la existencia de un terrorismo mapuche en la Argentina, o de un terrorismo islámico ligado a Hezbollah en la Triple Frontera”, específica la experta consultada.

En declaraciones a la cadena Telesur, el sociólogo y periodista argentino radicado en Caracas Marco Teruggi interpretó el trabajo conjunto entre Argentina y los Estados Unidos en clave geopolítica regional: “Los ejercicios hay que verlos como partes de un rompecabezas continental. Sí observamos la línea histórica de la última década, Estados Unidos viene neutralizando varios gobiernos a los que ellos consideran adversos vía golpes blandos, o ensayando otros mecanismos para recuperar presencia política y comercial. La dimensión militar viene, entonces, a reforzar esa escalada geopolítica sostenida que viene ganando Washington en los últimos años gracias a sus victorias vía impeachment, o con el consentimiento y subordinación de administraciones como el actual gobierno argentino. (Mauricio) Macri, evidentemente, es el alumno modelo del continente para el gobierno de Donald Trump. Por eso, no sorprende la elección de Argentina por parte de los Estados Unidos para hacer un trabajo teórico de guerra”.

Macri, soldado regional de los EE.UU.

Adriana Rossi agrega otra línea interpretativa para ver cuál podría ser el posible horizonte operacional del ejercicio de “mesa teórico” que se desarrolló estos días en el Edificio Libertador. “Otra hipótesis señala que se están dando este tipo de capacitaciones pensando en cumplir el acuerdo suscripto con Washington durante la estancia de (Barack) Obama en Buenos Aires; ahí los dos mandatarios (Obama y Macri) hablaron sobre la posibilidad de que militares argentinos puedan participar en algunas misiones extraterritoriales, por afuera del radio latinoamericano. A Estados Unidos le interesa gestar coaliciones para operar, fundamentalmente, en África porque para los teóricos del complejo militar ese continente será escenario de grandes tensiones en el corto plazo, algo similar a lo que ocurre ahora en el Pacífico Sur. Entonces, el entrenamiento en el Litoral podría ser una escala previa formativa de un desembarco posterior en África”, conjetura la Directora de OgeoC.

El decreto militar de Macri, en sintonía carnal con EE.UU.

El gobierno argentino viene reforzando el vínculo militar y en seguridad con los Estados Unidos. El año pasado hubo un ejercicio aeronaval conjunto con la potencia del norte en la Patagonia. A principios de este año, la ministra de Seguridad Bullrich anticipó la elección del litoral argentino como nuevo “portaaviones estadounidense” y anunció la cesión de espacio territorial en Posadas para que la agencia antinarcóticos DEA instalará una Task Force en la capital misionera. Ahora, la novedad pasa por la capacitación teórica.

Ahora bien, ¿Por qué no intervino el Congreso argentino en monitorear un trabajo multilateral de defensa y seguridad con una fuerza extranjera? “El actual ejercicio conjunto no requiere, en este caso, de una aprobación parlamentaria porque no habrá desembarco de tropas. El ingreso de técnicos en inteligencia militar está exento de un monitoreo legislativo, lo cual me parece muy peligroso. Es decir, hay un contexto, tanto doméstico como zonal, muy sensible en la cesión de soberanía en el capítulo de defensa. La presencia de bases estadounidenses en la región viene creciendo de forma exponencial y justificadas en motivos de los más variados: ya sea climáticos, antinarcóticos, o de investigación científica. También es muy fuerte la presencia de tropas norteamericanas en Perú, el año pasado circularon más de tres mil marines en el país andino. Considero que en el horizonte del Pentágono está la intención de plasmar un ejército multilateral del sur, lo que supondría una homogeneización doctrinaria espeluznante, ya sea en defensa como seguridad”, concluye Adriana Rossi.

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Emiliano Guido

Emiliano Guido

Periodista especializado en política internacional. Ganador del Premio José Martí (2006) otorgado por la agencia Prensa Latina.

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