Lawfare: una “bola de moco”, como diría Stornelli

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El devenir de la casta judicial controlada por Mauricio Macri resolvió que la causa por espionaje ilegal instruida inicialmente desde el Juzgado Federal de Lomas de Zamora y su Fiscalía pase a la máquina inquisitorial de Comodoro Py, donde una jueza macrista, acompañada por un fiscal macrista procesado, juzgarán el espionaje ilegal macrista. Así, la jueza María Eugenia Capuchetti y el fiscal Carlos Stornelli –autor de la frase “bola de moco” en referencia a este mismo expediente judicial en sus manos– serían los encargados de resolver un asunto del que son parte como actores de los sótanos de la democracia y el lawfare

 

El devenir de la casta judicial controlada por Mauricio Macri desde Qatar resolvió que la causa por espionaje ilegal instruida inicialmente desde el Juzgado Federal de Lomas de Zamora y su Fiscalía cuyo jefe es el procurador interino eterno, Eduardo Casal, pase a la máquina inquisitorial de Comodoro Py, donde una jueza macrista, acompañada por un fiscal macrista procesado, juzgarán el espionaje ilegal macrista.

De esa forma la jueza María Eugenia Capuchetti y el fiscal Carlos Stornelli –autor de la frase “bola de moco” en referencia a este mismo expediente judicial en sus manos– serían los encargados de resolver un asunto del que son parte como actores de los sótanos de la democracia y el lawfare.

Capuchetti fue nombrada jueza durante la mini era devastadora de Macri y visitó seis (6) veces la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), que dirigían Gustavo Arribas y Silvia Majdalani antes de ser nombrada magistrada.

Capuchetti jamás aclaró si fue a reunirse con Majdalani para predecir el futuro en las cartas o para pedirle la receta del budín de mandarina. Y el carácter férreo de Majdalani no se caracterizó nunca por la pasión amorosa de la cocina, sino por el amasijo de rencor contra los otros.

La piedad de ex “la señora 8” dura  poco. En eso aprendió de alguien llamado Horacio Antonio “Jaime” Stiuso, quien debe observar esta obra dantesca riéndose por el caldo que eleva su espuma putrefacta.

El caso de Stornelli es paradojal: está procesado por el juez federal Alejo Ramos Padilla en la causa de la banda de Marcelo Sebastián D’Alessio –el falso abogado y presunto agente de la DEA estadounidense y tercerizado de la AFI-, pero continúa ejerciendo el Ministerio Público con el aval del incalificable Casal, la Corte Suprema de Justicia de la Nación, el camarista creador de la teoría de las prisiones preventivas por las dudas, Martin Irurzun, la Casación, y el núcleo duro de Juntos por el Cambio y el grupo servicial de Elisa Carrió, con el sello del ARI. Especie de Hannah Arendt del revés con residencia en Exaltación de la Cruz.

Para mal de males, uno de los camaristas de Casación que dispuso la medida a favor del ejército de Py habría sido un asiduo visitante de Macri y se dice que jugaban al tenis en los años en que se fugó un préstamo completo del FMI. Más de 44 mil millones de dólares que nadie sabe dónde están. Por ese pequeño detalle ningún juez de Retiro movió un dedo. El ex magistrado Rodolfo Canicoba Corral era el Che Guevara en 1959 comparado con algunos togados del Fuero Penal Económico.

El juez de referencia tenística sería Mariano Borinsky, quien al igual que el camarista Gustavo Hornos, solían tomar café en la Casa Rosada durante la gestión macrista justo antes de los fallos contra CFK y las profusas tapas de Clarín.

Claro que todo es pura casualidad.

 

Los operadores judiciales de Macri atacan de nuevo

 

Apriete al ministro

En su edición del 13 de febrero, el diario Página/12 con la firma de Leandro Renou reveló un diálogo que mantuvo el ministro de Economía, Martín Guzmán con Luis Pagani (Arcor), Paolo Rocca (Techint) y Héctor Magnetto (Grupo Clarín, Cablevisión y Telecom). “(…) Cuando éste último (Magnetto) le planteó a Guzmán que no estaba claro quién manejaba el poder, el Ministro le respondió amablemente pero con firmeza que el poder se decidió con los votos obtenidos en las urnas por el oficialismo”, dijo Renou en su texto.

El cruce entre Magnetto y Guzmán no fue desmentido ni por el ministro ni por el Presidente Alberto Fernández, que confía en la gestión de Guzmán ante el FMI por la pandemia económica que la Argentina heredó de Macri. El escenario del poder real (los grandes empresarios que controlan la cadena productiva y la creación de sentido desde sus medios dominantes) deja expuesto su anhelo de un Frente de Todos sin la Vicepresidenta de la Nación. O un Gobierno sin Cristina. Ahí está la matriz de las causas de cartón como la del dólar futuro donde CFK y el gobernador Axel Kicillof serán juzgados el 1 de marzo en una audiencia que coincidirá con el discurso del Presidente ante la Asamblea Legislativa.

Resumiendo diría Joaquín Sabina: mientras Macri está en Qatar viendo fútbol, bebiendo tragos exóticos con jeques que juegan al fútbol con los diamantes –diría Maradona- CFK es acosada por la mesa judicial macrista y los operadores de los sótanos de la democracia. Algo no está bien.

Por eso la defensa de Cristina apeló la decisión de Casación y el pase de la causa a Py ante el Juzgado de Juan Pablo Augé. Por encima de todos ellos están Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti que quieren evitar convertirse en mármol como el otrora súper magistrado Sergio Moro por el desastre del Lava Jato con diálogos de Moro incluidos y la persecución tenaz contra Lula y Dilma en Brasil.

La solución sería el apartamiento por juicio político de la mayoría de la Corte que está compuesta por un juez designado por Macri a dedo, una jueza en edad jubilatoria, un magistrado que violó la Constitución y otro que empoderó la cacería de funcionarios de Néstor y Cristina Kirchner en sintonía con el deseo de la embajada de Estados Unidos y el Departamento de Estado.

 

La asonada judicial

El trío Los Panchos

Al analizar el escrito de Casación de 33 páginas que le arrebató la competencia al juez Augé y a los fiscales federales, Cecilia Incardona y Santiago Eyherabide, lo primero que se lee es que la operación comenzó con un escrito de la defensa de Darío Nieto (secretario privado de Macri) y el aval para pedir el cambio de jurisdicción de dos de las víctimas del espionaje ilegal macrista: el alcalde porteño, Horacio Rodríguez Larreta y la ex gobernadora provincial, María Eugenia Vidal.

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Lo que se ve en la página 9 –no hace falta ser un lector kafkiano- es que la movida tuvo cierta coordinación de falsa demencia. La Fiscalía actuó como un trío paupérrimo ante la soberbia de los acusados en las indagatorias. El tartamudeo del juez Augé ante Arribas tendría una lectura psicoanalítica imposible de definir. Además, los fiscales no se opusieron a que Majdalani se fuera de vacaciones a Miami –algo que sí hizo Ramos Padilla- y no pidieron el procesamiento de Nieto, que aprovechó el viento para su proa jurídica. De esa forma se ejecutó el plan de la mesa judicial que logró que Capuchetti y Stornelli, dos funcionarios macristas deban enjuiciar el espionaje ilegal macrista. Insólito.

Por estas horas, los fiscales Cecilia Incardona y Santiago Eyherabide acusaron a Karina Eva Moyano –hija de Hugo Moyano- y al juez Federico Villena, por una causa delirante donde actúa el fiscal predilecto de la embajada de Estados Unidos y la DEA, Diego Iglesias.

¿De qué los acusan? De la restitución de 500 mil dólares en el marco de un allanamiento con jurisdicción en ese distrito. Del asunto se ocupó nada menos que el periodista de La Nación Hugo Alconada Mon que aún no logró explicar en sede judicial por qué dijo que Cristóbal López y Fabián De Sousa (accionistas de C5N) habían evadido al Fisco vendiendo combustibles al público. Cosa que es mentira.

 

Confirmado: Stornelli y Bonadio violaron la ley del arrepentido

 

Epílogo

La muerte evitó que el juez Bonadío se convirtiera en el cuestionado Moro, pero en su lugar quedó –bolilla de Py mediante- otro vinculante de la vieja SIDE y el aparato de Magnetto, Julián Ercolini. El mismo que cerró la causa Papel Prensa que luego la Corte archivó con media carilla haciéndole pagar las costas a la víctima Lida Papaleo.

Platón decía que la obra maestra de la injusticia es parecer justo sin serlo. La Corte es un ejemplo de ello. El mayor problema no está en los bordes de la pirámide judicial, sino en sus cimientos. Una casta que cobra más de medio millón de pesos al mes, no paga Ganancias, y se jubila con el 82% móvil en cargos que muchas veces son vitalicios con acomodos de familiares y amigos. Dos ejemplos: la DaJuDeCo (Dirección de Asistencia Judicial en Delitos Complejos y Crimen Organizado) que realiza las escuchas judiciales y depende de la Corte y la Procuración General de CABA, donde recalaron ex funcionarios de la AFI macrista en cargos directivos.

La “bola de moco” de Stornelli.

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Juan Alonso

Juan Alonso

Juan Alonso, periodista, escritor y docente de la Facultad de Peridismo de La Plata. Jefe del área de Investigación periodística de Radio Nacional.

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