«Noceti me dijo que estaba a cargo»

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Esta semana el nuevo juez que investiga la desaparición de Santiago Maldonando sumó tres testimonios clave. Se trata de un grupo que acompañaba la protesta mapuche, se movilizaba en un auto y fue detenido a la vera de la ruta por Gendarmería. Si bien su versión de los hechos ya había trascendido, ahora quedó plasmada en el expediente. Uno de los testigos es una mujer que habló con el vicejefe de gabinete del Ministerio de Seguridad, Pablo Noceti, en el lugar de los hechos. Allí, Noceti le dijo que estaba «a cargo».


La lupa sobre el operativo de Gendarmería antes, durante y después de la desaparición de Santiago Maldonado. Ésa es la prioridad de la línea de investigación del juez federal Gustavo Lleral, que desde asumió, además de recibir a la familia de Maldonado, sólo se mostró una vez en público: cuando decidió trasladarse dos veces a la comunidad mapuche Pu Lof Resistencia, en Cushamen, para charlar con testigos y tomar una serie de declaraciones. Alrededor del expediente se cierne un profundo hermetismo. Pero todo indica que la hipótesis de desaparición forzada a manos de Gendarmería suma indicios de prueba a su favor y que no hay en el horizonte otra línea de investigación que se pueda constituir en una certeza, siquiera en una probabilidad. Esta semana declararon tres testigos que habían sido detenidos por Gendarmería a la vera de la ruta el día de la desaparición de Santiago. Son dos mujeres y un hombre. Una de las mujeres confirmó que el jefe de Gabinete del ministerio de Seguridad, Pablo Noceti, se identificó y le dijo que estaba a cargo.

Según fuentes de la investigación en estos días se amplió la declaración de tres testigos en un hecho clave: la detención, cerca del mediodía del 1 de agosto, de un auto sobre la ruta 40, que pertenecía a miembros de la comunidad que no viven en Cushamen pero que habían ido hasta ese lugar parar apoyar el corte ruta. El hecho habría desencadenado la represión que terminó con la desaparición de Maldonado.

La prueba es importante en tanto confirma en sede judicial la escena. Y, desde la destitución de Otranto –donde todo había sido relativizado, y como han analizado recientemente la ONU y la CIDH, actuó en una sospechosa maniobra de desvío de Gendarmería en la responsabilidad del hecho-, las querellas creen que probar minuto a minuto el contexto represivo es el marco principal para entender cómo y por qué actuó la fuerza de seguridad comandada por Patricia Bullrich, incluso desde el día previo, el 31 de julio, cuando habían recibido la orden de desalojo de la ruta a través de Otranto.

Radiografía de un ministerio cuestionado

Los tres testigos que viajaban en el auto son dos mujeres y un varón, y no habían sido llamados por la Justicia antes de la asunción de Gustavo Lleral. El juez les tomó declaración y pudo comprobar que:

  • Los tres ven a Santiago esa mañana del 1 de agosto, tomando mate en el campamento. Que había un alerta en la comunidad porque horas antes, en la madrugada, los gendarmes habían desalojado el corte, cuando nadie estaba en la ruta. Entonces, luego de una asamblea, los tres testigos salen en un auto marca Chevrolet Onix para buscar señal y avisar por teléfono a otros compañeros sobre la tensa situación. Eran cerca de las once de la mañana cuando una camioneta de Gendamería, que los había seguido desde el punto del corte de ruta, los detiene a no más de mil metros de allí. Los gendarmes inspeccionan el auto, les toman los datos, avisan a sus superiores del movimiento del vehículo, preguntan a las dos mujeres y un varón qué estaban haciendo en la zona. El auto permanece detenido entre cuatro y cinco horas al costado de la ruta nacional 40, con sus tres integrantes en el lugar.
  • Alrededor de las doce y media del mediodía, llega al lugar Pablo Noceti, jefe de Gabinete del Ministerio de Seguridad. Los tres testigos lo identifican en un auto, a pocos metros de la camioneta de Gendarmería. «Hable con él, le pregunté quién era, y me dijo su nombre y que estaba a cargo. Entonces le pedí explicaciones de por qué nos tenían demoradas desde las 11, por qué nos retenían la documentación, pero se fue», aseguró una testigo mujer, que ya había hablado antes con la prensa pero recién ahora declaró en la causa.

Noceti, la mano ultraderecha de Bullrich

  • El auto es divisado por compañeros del campamento de Cushamen, que desde la clara panorámica que otorga la llanura en el camino, se alertaron cuando vieron que el vehículo fue detenido por un móvil de Gendarmería. De inmediato, un grupo pequeño, de no más de diez personas, volvió a cortar la ruta a las once de la mañana, es decir, al momento de la detención del auto, como forma de protesta. Santiago Maldonado estaba entre ellos.
  • Gendarmería reacciona de forma violenta y desaloja el nuevo corte en pocos minutos. Luego rompe la tranquera del predio y entra a la fuerza, prescindiendo de orden judicial y justificando, horas después, de haber sido atacada a piedrazos por los manifestantes. En la causa, sin embargo, queda probado que fueron los gendarmes los que avanzaron sobre el territorio, con armas de fuego, piedras y con uso desmedido de la fuerza, incluyendo agresión verbal. «En todo momento queda claro que la Gendarmería buscaba algún tipo de contacto para causar la flagrancia», dijo a este portal un abogado con acceso directo al expediente. La represión duró cerca de 20 minutos. Poco tiempo después, cerca del río, y cercado por gendarmes, Santiago Maldonado desaparece. El único testimonio que por ahora reveló haberlo visto es Matías Santana, quien contó que Gendarmería se lo llevó en una camioneta, después de golpearlo. Desde su declaración, Santana fue estigmatizado por un sector de la prensa, luego fue precintado durante horas en el piso en un allanamiento irregular de Gendarmería días después de su testimonio, y por último recibió una denuncia de los abogados de la fuerza de seguridad del Estado por supuesta agresión contra un gendarme.

En otros medios: La interferencia de Noceti con la investigación judicial

  • La querella de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos (APDH) de Chubut pidió un peritaje en “carácter urgente” de los dos teléfonos celulares del funcionario Pablo Noceti, para examinar el listado de llamados entrantes y salientes desde el 30 de julio hasta la actualidad. Se cree que Gustavo Lleral, ya con la escena confirmada de la represión y de la presencia de Nocetti en el operativo, no tardará muchos días más en dictar esta medida que se presume fundamental en la investigación. Mientras tanto, se aguardan resultados de la pericia que la fiscalía ordenó cruzar sobre teléfonos celulares, computadoras y otros artefactos tecnológicos de Gendarmería.

Caso Maldonado: recule en chancletas del Gobierno

Las cuatro querellas del caso -la familia de la víctima, el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS),  la Asamblea Permanente de Derechos Humanos (APDH) de Chubut, y la Asociación de ex Detenidos Desaparecidos- explicaron a Nuestras Voces que el volumen de los dos expedientes de la causa “es tan grande que es imposible estudiarlo de un momento para el otro, el juez necesita el tiempo que considere”, como precisó una de ellas a este portal. Ante la ineficiente tarea del anterior juez, Guido Otranto, se sabe que no hay peor tiempo que el que se pierde en el apuro, en la aceleración de medidas que, sin ser minuciosamente estudiadas –ese parece ser el rasgo de estilo de Gustavo Lleral-, pueden llegar a entorpecer aún más el caso.

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Juan Manuel Mannarino

Periodista. Colabora en este portal, en la revista digital Anfibia y el sitio Cosecha Roja. Es docente de la Facultad de Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata y escribe obras de teatro.

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