Casa Activa | «Un nuevo paradigma de vejeces»

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El Estado toma la demanda de un cambio hacia una vejez activa y autónoma. El programa “Casa propia – Casa activa” presentado por el presidente Alberto Fernández construirá a través del Ministerio de Desarrollo Territorial y Hábitat 3.200 viviendas para mayores de 60 años en barrios con servicios y espacios comunes para vivir a pleno esta etapa. Hablamos con Luana Volnovich, Directora Ejecutiva del PAMI, sobre esta ampliación de derechos que asume una nueva forma de habitar las vejeces.

«Casa propia – Casa activa” es la primera acción pública en Latinoamérica de hábitat integral para adultos mayores. La iniciativa conjunta del Ministerio de Desarrollo Territorial y Hábitat y del Instituto de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados (PAMI), en alianza con los gobiernos locales, tiene por destinatarias a las personas mayores de 60 años quienes podrán recibir una vivienda permanente en comodato.

Durante la presentación del programa, el presidente Alberto Fernández dijo: «Uno busca la felicidad en todo momento de la vida, también en la madurez. Hoy la expectativa de vida se ha extendido mucho y genera nuevos desafíos. Parte de la felicidad es tener un lugar donde vivir, y estar rodeado de gente que esta en la misma etapa que uno». 

El proyecto presentado incluye la financiación por parte del Estado nacional de los primeros 100 proyectos de hábitat y viviendas colaborativas, que incluirán 3.200 viviendas con una inversión de 20 mil millones de pesos. Los barrios incluirán centros de días, actividades, sociales recreativas y de cuidado. De la presentación participaron justamente numerosos gobernadores e intendentes, además de jubilados y autoridades nacionales, como el ministro de interior Eduardo De Pedro.

«Estamos dando un paso que a la política le hace bien. Este es un paso ético de la política, ocuparse de resolver el problema de los que llegan a la madurez y no tienen un lugar dónde vivir. Además generamos una comunidad de esos hombres y mujeres, que pueden tener un lugar dónde vivir y además dónde encontrarse. Me pone muy contento que demos este paso en época de pandemia, en este momento trágico estamos pensando en ese futuro. para que todos encuentren la felicidad».

 

 

A su turno el ministro de Hábitat y Desarrollo Territorial, Jorge Ferraresi, aseguró que «Casa propia-Casa activa atiende una dolencia que no está en ningún catálogo de medicina, que es la soledad. La primera que habló de la ancianidad fue Eva, que junto a Perón trabajó en sus derechos. Durante sus gobiernos, Néstor y Cristina le dieron el derecho a cientos de miles de argentinos mayores a la jubilación. Y ahora nosotros estamos incorporando el derecho a la vivienda digna».

En diálogo con NuestrasVoces Luana Volnovich, Directora Ejecutiva del PAMI, explicó en detalle la iniciativa: «Se trata de un programa de viviendas insertas en una comunidad que propone la vejez activa, que pretende mantener la individualidad y la autonomía«.

-¿Por qué PAMI participa del programa Casa Propia-Casa Activa?

-Nosotros somos una obra social que tenemos una competencia relacionada como prestadores de salud. Pero hay un aporte que desde acá podemos hacer en diferencia al resto, y es cambiar la visión sobre el rol que tienen los adultos mayores en nuestra sociedad. Cada vez vivimos más tiempo. Hoy a los 60 y 70 años una persona tiene la oportunidad de empezar una nueva etapa de su vida. El Estado tiene que empezar a aggiornarse, a pensar en nuevos dispositivos y políticas acorde a ese fenómeno. A eso le agregamos el tema de la pandemia, que puso en agenda a este grupo. Nos permitió ver la angustia que genera envejecer en esta sociedad. Mirar la vejez dentro de este sistema capitalista, es entrar en una sociedad que opera desde el descarte, dónde ser adulto mayor es un disvalor, y no un valor. Y es paradójico, porque es rechazar un espacio por el que todos y todas vamos a transitar. 

Con algunos antecedentes privados en Europa y los EE.UU., las viviendas colaborativas se asimilan al concepto de co-housing, que en nuestro país tienen sus inicios entre los propios actores involucrados: los viejos y las viejas. Parte de estas discusiones sobre cómo vivir una vejez lejos de la edadismo y discriminación, dio origen al grupo “La Revolución de las Viejas”, que viene trabajando en la promoción de viviendas colaborativas y en la lucha por de desgeriatrizar las vejeces incentivando su autonomía, sus derechos y posibilidades para esta etapa de la vida. 

A nivel mundial las sociedades son cada vez más viejas. Argentina es hoy uno de los países más envejecidos de la región. Según las proyecciones del INDEC, la población de 60 años y más ascendió a 7.279.394 en 2021, lo que representa el 15,7% de la población total. En términos de déficit habitacional, hay un 18,8% en condición de inquilinos. 

Con Casa Activa, por primera vez el Estado toma la demanda de un cambio de paradigma.  Según describe la resolución 152/2021 publicada en el Boletín Oficial para «una política de hábitat innovadora, resulta necesario implementar un nuevo modelo de vecindad y desarrollo humano, a través de (…) ‘CASA PROPIA – CASA ACTIVA’, que incluya soluciones habitacionales complementadas con espacios comunes para la realización de actividades educativas, deportivas y recreación, y un centro de día para la atención de salud primaria y enfermería para personas mayores de 60 años de edad, combinando la intimidad e independencia del espacio doméstico y la vida social activa desarrollada en espacios comunes acondicionados».

El programa busca brindar una vivienda permanente «fortaleciendo el envejecimiento activo, de modo tal que continúen siendo miembros partícipes de la sociedad».

-¿Cómo surge y por qué sería una propuesta revolucionaria?

-Cuando el ministro de Hábitat Jorge Ferraresi asumió nosotros le dijimos: ‘¿Van a hacer viviendas para adultos mayores?’ No queremos solo eso. Pensemos un modelo de vida para adultos mayores. Nosotros tenemos a Mónica Roqué, que es una gran especialista y promotora de la convención de adultos mayores. Todo lo que se plantea en esto implica un cambio de paradigma. Cuando llegamos, para acceder una de las tradicionales “Casa Pami” tenías que ser «marido y mujer». Hoy por hoy hay un montón de tipo de vejeces, podes vivir con tu hermana, con un amigo. Es común la separación, y hay nuevos modelos de familia. En nuestra vivienda pueden vivir dos hermanos, dos amigos, y no hace falta que sean marido y mujer. Y también gente sola. Por eso, nuestro programa de vivienda no es una política habitacional, sino que es un programa de viviendas insertas en una comunidad que propone la vejez activa, que pretende mantener la individualidad, la autonomía la intimidad del hogar propio. Pero también te permite que si vos querés abrir la puerta y compartir con otro que es un par, lo podes hacer.

-¿Qué idea hay detrás de la vejez activa que define a este programa?

-La residencia geriátrica hoy no tiene una alternativa. Este modelo está asociado a un grado de dependencia importante anulando a los adultos mayores que aún están activos y con enormes posibilidades. En un geriátrico conviven personas postradas, y personas en buenas condiciones de salud. Nosotros pretendemos que estos barrios sean un lugar para personas con un nivel de dependencia intermedio, donde lo colectivo te ayude a poder disfrutar de la vida cotidiana. Por otro lado, la ecuación del aporte en años de trabajo activo y a partir de la jubilación ya no da. El Estado tiene que pensar nuevas estrategias para financiar y crear nuevas formas de vivir la vejez de forma activa. Tener 60 años y no hacer nada te destruye el alma. Posiblemente se tienen que hacer cosas distintas a las que hacías antes. Por ejemplo, la solidaridad y el trabajo comunitario pueden ser una forma distinta de organizar la vida en esos años. 

 

 

-PAMI lleva adelante el programa junto a Hábitat ¿Cómo es la realización de éstas viviendas? 

-El Ministerio de Hábitat construye y financia los proyectos de viviendas. Nosotros sostenemos y financiamos los Centros de Día. Los municipios y provincias que cierren convenio con nosotros, son quienes ejecutan las obras, adjudican las viviendas y administrarán luego los espacios comunes. En principio hay una intención de hacer dos por provincia, y una por cada distrito del conurbano. Vamos a empezar en la provincia de Buenos Aires. Recién tuve una reunión con los intendentes de la tercera sección electoral. Uno nombró el proyecto como una “residencia geriátrica”. Yo casi me muero. Le dije que no, y le expliqué que esto es un modelo que no existe en Argentina ni en la región, y que nosotros vamos a ser pioneros en materia de política con respecto a impulsarlo. Incluso que si anda bien va a impulsar emprendimientos privados. 

-¿Crees qué esta propuesta retoma algo del feminismo?

-Retomamos de la experiencia del feminismo de hacer anti-machismo, nosotros consideramos que tenemos que hacer una sociedad antiviejista, esa es nuestra militancia. Del movimiento feminista tomamos la autoestima, el empuje. No tenemos que conformarnos con esta sociedad. No tenemos que construir más una sociedad viejita. El mundo no es el mundo en el que yo nací, se dieron vuelta muchas cosas. Y eso es producto de un fenómeno como el movimiento de mujeres y diversidades. No creo que estemos en condiciones de hacer una gran revolución en este orden, pero sí estamos convencidos de que vamos a trabajar para instalar nuevas dinámicas. Así como el feminismo dijo que este mundo no es el mundo que queremos. Sabemos que la igualad entre hombre y mujer lo hace más lindo, en ese sentido va a ser bueno también poder cambiar la cultura de la productividad que lleva al descarte en la vejez. 

-Este año son los 50 años del PAMI. ¿Crees qué este programa marca cambio en el organismo? 

-Es algo nuevo. Ojalá en el PAMI podamos decir que cuanto más viejo mejor ¿no? Sería simbólicamente correcto. Pero tiene una historia compleja y de mucha oscuridad. Nosotros arrancamos estos 50 años con una política revolucionaria tras la decisión de Alberto de poner los medicamentos gratuitos. Este programa de viviendas colaborativas es un pequeño grano de arena para empezar a pensar y diseñar la vejez activa que buscamos. Arrancamos militando, sumando granitos de arena. Para la política, los adultos mayores son solo abuelos. Nosotros tenemos que promover que tengan una ciudadanía activa y  basada en derechos. 

-Seguimos en pandemia y bajo una nueva ola de casos por covid-19. ¿Cómo continua el plan de vacunación?

-En materia de vacunación estamos bien en el contexto de la dificultad que tiene el mundo, en un escenario hostil. Nosotros tenemos más del 90 % de los adultos mayores ya vacunados, eso baja las tasas de internaciones. Empezás a ver que funciona. Cuando arrancamos pensamos que nunca íbamos a terminar, y hoy tenemos el 100% de las gerencias geriátricas vacunadas. Hay un grado de incertidumbre en esta pandemia que pone de relevancia que el sistema de salud es uno solo, ya sea público o privado. Las camas están contabilizadas. Hoy competimos con los sectores de gente joven. Yo tengo menos internados que el año pasado, pero me cuesta igual conseguir una cama. Los fenómenos de las nuevas cepas hacen que grado de incertidumbre sea muy grande e impiden establecer parámetros concretos o a largo plazo. Pero si hay que decir que estamos muy bien en el rango de adultos mayores vacunados. Arrancar el invierno con todos vacunados es importante. 

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