Kicillof con las Viejas: «Pasar de la queja a la vocación transformadora»

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El gobernador Axel Kicillof se reunió junto a la diputada Gabriela Cerruti con referentas de La Revolución de las Viejas. “No queremos cambiar la vejez, sino nuestras vidas, queremos seguir luchando contra lo descartable, contra el abuelismo, la discriminación, como mujeres activas, deseantes, feministas y del campo nacional y popular”, le dijeron Las Viejas. Y el gobernador propuso encarar juntos proyectos de políticas públicas.

Fotos Julieta Ferrario

No es ni el grupo, ni la reunión, ni la queja de las viejas, sino que tienen vocación transformadora, con una mirada global, y con perspectiva de género, que le agrega un montón de elementos que para mí están asociados a la explotación. Desde el mercado de trabajo y de los ingresos, el envejecimiento y la extensión de la perspectiva de vida que en las sociedades más avanzadas generan costos. Entonces, se convierte en una problemática asociada al ajuste. Es decir, que interpela por todos lados”, exclamó el gobernador de la provincia de Buenos aires, Axel Kicillof, al escuchar los distintos proyectos que está trabajando el colectivo La Revolución de las Viejas (LRV).

Y se entusiasmó: “Es cierto que cuando aparece una necesidad, una disconformidad , una incomodidad, a veces, eso puede caer en una guerra del mercado y corre el riesgo de ser un producto más de las góndolas. Por eso, no solo es importante que tenga un nombre, sino también haberlo organizado, y me alegra que la iniciativa venga del campo nacional y popular, asociadas a cuestiones de desigualdad, explotación, vínculos con el trabajo, con la conformación de la sociedad y tratar de buscarle la mirada transformadora, por eso el término revolución”.

El gobernador bonaerense se mostró muy interesado en cada una de las propuestas, a punto tal que consideró que “el trabajo para hacer es visibilizar la cuestión política como fue el feminismo contra el patriarcado. Quiero felicitarlas por lo que han hecho en una época tan complicada para soldar colectivos”. 

Y agregó: “Todos los instrumentos de la provincia están para poner esto como una problemática de manera transversal. Hay que construir una agenda con estas perspectivas. Es muy importante para las políticas públicas y para todo lo que podamos hacer desde la provincia”.

El Gobernador se reunió con  la diputada nacional Gabriela Cerruti, impulsora de LRV, y desde allí conectaron de manera virtual con integrantes del movimiento nacional de Las Viejas que le contaron los proyectos en los que están sobre: ? Buen vivir, ? Lucha contra el Edadismo, ? Viviendas colaborativas y ? Sexualidad.

Así la LRV dio un paso muy significativo, a un año de haber comenzado el camino: ahora van por la agenda pública y política.  Las viejas crecen en número y se expanden y también se propusieron comenzar a tener incidencia en las políticas públicas que atañen a esa parte de la vida que ya no tiene, ni tendrá, nada de pasiva.

Se lo expresaron a Kicillof, sin rodeos ni eufemismos, con certeza de lo que estaban diciendo y con la contundencia de que el camino necesita seguir por ese lado. Meterse en la discusión pública no solo por contar con las fuerzas y las ideas, sino -y sobre todo- porque “tenemos nuestras necesidades”. El gobernador, escuchó con mucha atención y tomó la propuesta para comenzar a trabajar.

Kicillof estaba acompañado por la ministra de Gobierno, Teresa García, y Estela Díaz, ministra de las Mujeres, Políticas de Género y Diversidad Sexual de la provincia de Buenos Aires. En la pantalla asomaban cuatro mujeres bonaerenses que conforman el movimiento de la Revolución de las Viejas. Contaron sobre el movimiento y las temáticas que se están enfocando, con detalles y propuestas.

“Estamos tratando de plantear una nueva cosmovisión de cómo vivir las vejeces – arrancó la diputada Cerruti-. Vamos a ser viejas durante muchos años, porque la vejez pasó a ser la mayor parte de la vida: 30, 40 años. Y no tenemos espejos donde mirarnos. Necesitamos políticas públicas y proyectos, de qué manera, con quién,cómo vamos a vivir nuestras vejeces”.

Arrancó Alejandra Luma, de La Matanza, quien explicó la revolución que produjo en cada una de las 31 mil que ahora conforman el movimiento, desde que comenzaron a reunirse febrero de 2020. “No queremos cambiar la vejez, si no la vida, nuestra vida, queremos seguir luchando por las cosas que veníamos luchando pero en esta etapa. Luchar contra lo descartable, contra el abuelismo, la discriminación, como mujeres activas, deseantes, feministas y del campo nacional y popular”.

“Queremos trabajar de una manera circular, reconocernos de esa manera, reconociendo los consensos y sabiendo que no queremos vivir más en el autoritarismo y el patriarcado”, resaltó, como toda definición.

Un movimiento nacional

Actualmente, la Revolución de las Viejas se dividen en 25 zonas en todo el país, con 14 espacios temáticos creados que rondan el lado del trabajo, la soberanía alimentaria, la parte cultural, las viviendas colaborativas y alternativas para habitar la vejez; también hay espacio para debatir y militar el feminismo y para la educación sexual integral. 

“Sentimos que este espacio es una herramienta política para transformar. Por eso, queremos formar parte de la agenda pública y de la agenda política. Como dije antes, no queremos cambiar la vejez sino nuestras vidas. Nosotras tenemos la fuerza, las ideas y sobretodo, nuestras necesidades”, concluyó-

A su vez, Gisela Tumini,de Mar del Plata, habló sobre el proyecto de anti edadismo, es decir, la discriminación por la edad que “es la tercera causa de discriminación después del sexismo y el racismo”, definió. “Tenemos en claro, siendo feministas, que la categoría del género funciona como un vector de reproducción de desigualdad, que sumado a la edad, el resultado es la profundización de la desigualdad. Es decir, de la violencia que nos es común a todas y nos atraviesa”, definió.

En términos generales, la propuesta es derribar la mirada peyorativa que tiene la sociedad sobre las vejeces, porque no se sienten representadas en esa mirada. “Queremos contarles cómo somos realmente y cómo nos sentimos: nos autopercimos autónomas, activas, experimentadas, deseantes e independientes, y queremos ir recuperando los espacios que hemos perdido a lo largo de la historia”, definió la marplatense a través de la pantalla del Zoom. 

El proyecto antiedadismo propone acciones -campañas, talleres, concursos, eventos- con el fin de visibilizar los “microviejismos” que están enquistados en nuestra sociedad, invisibilizados por prácticas comunes. Naturalizados de tal manera que normatizan la vida. “Pero no tienen nada que ver con la realidad que vivimos y que sentimos -dijo Gisela-. Será  difícil, lo sabemos, porque lo que nos proponemos es desmontar una matriz que reproduce violencia. Pero, como mujeres, estamos acostumbradas: nunca transitamos caminos sencillos”.

La propuesta es un proyecto de ley que trate la discriminación por edad, esta dimensión que no esta contemplada normativamente. Y lo quieren impulsar a nivel provincial  y replicarlo en la región.

“Necesitamos políticas públicas que allanen este cambio y esta transformación social y política para construir una sociedad menos violenta y con más justicia social”, concluyó.

A su turno, Delia Gallardo, del grupo cissexualidad y vejez, comentó que en la actualidad ambos términos no se unen. “Se supone que una vieja no desea, no coge, no se erotiza. Nuestro trabajo tiene que ver con deconstruirnos nosotras como producto de esta mirada de vejez asexuada”, definió. Y Aída Gotlib, del mismo espacio, remarcó: “No nos busquen infelices porque no nos van a encontrar, ni no nos busquen pasivas porque no lo vamos a ser más”.

Lili Urbina, del Movimiento de Viviendas Colaborativas, como alternativas a los geriátricos y a los cuidados, sostuvo que este tema era un eje central en la Revolución de las Viejas, porque “nos preocupan mucho las alternativas actuales que son envejecer en soledad, en la familia o en geriátricos”.

Casi un 70 por ciento de las personas en geriátricos son mujeres. “Queremos elegir o planificar cómo habitar nuestra vejez con cuidados de acceso universal, territorializados, graduales. La mayoría envejeceremos con autonomía. Y hasta las que necesitan de muchos cuidados hay una gradualidad. Tenemos derecho a elegir cómo, dónde y con quién envejecer”, remarcó.

De esa necesidad, nacen las viviendas colaborativas, donde puedan vivir personas que son autónomas en espacios compartidos. Ya hay varias propuestas que permiten el articulado entre la sociedad civil y el Estado para llevarlas a cabo “porque en general, es difícil el acceso a la tierra y en la vejez es difícil el acceso al financiamiento. Nosotras pensamos que debe ser accesible a todes más allá de la situación socioeconómica de cada persona”.

La ministra Estela Díaz, luego de escuchar las exposiciones de cada una, aseguró que se trata de una “propuesta política muy potente”. Y contextualizó en que  “viviremos más tiempo siendo grandes y esto se va a profundizar con el tiempo. Recuperar un nombre mal visto -vejez, vieja- por estar ligado a los procesos neoliberales como producto del mercantilismo. Esta propuesta que traen es ponerle sujeto político y eso es un cambio significativo. Encarnar ese sujeto que requiere política pública”.

Finalmente, el gobernador Kicillof, agradeció por haberles acercado todas esas propuestas. “Esto es una pegada. Y lo que uno primero piensa es por qué a nadie se le ocurrió antes. Hay que ponerle un cuerpo político. Es algo pendiente de canalización y ya está hecha una parte del aporte. Pero, hay que convertirlo en un programa de trabajo, en un colectivo y en la organización política. Me parece un acierto inmenso”.

El horizonte de la revolución de las vejeces se abrió un poquito más. 

Y como dijeron, por difícil que sea el desafío, son mujeres, saben de qué se trata salir a pelearla.

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Alba Piotto

Alba Piotto es periodista y Licenciada en Comunicación Audiovisual (UNSAM). Además, tiene una diplomatura en Sociedad y Ambiente (UBA) y es cofundadora de la Asociación Periodistas por el Planeta. Escribió dos ensayos: Cuerpxs equivocadxs. Hacia la comprensión de la diversidad sexual (Paidós, 2012) y Pantallas (Letras del Sur, 2016). Colabora en Nuetras Voces, es editora en la agencia GO Noticias y forma parte del equipo de asesores en el Ente Nacional de Comunicaciones (ENACOM).

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