¿Quién cuida a quienes cuidan?

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Luego de años de lucha del movimiento de mujeres llegó la respuesta por parte del Estado. El Programa integral de reconocimiento de períodos de servicio por tareas de cuidado que la ANSES dio a conocer contempla por primera vez las tareas de cuidado y crianza como años de servicios previsionales. 155.000 mujeres de entre 59 y 64 años que no cuentan con los treinta años de aportes registrados accederán a este derecho este año, y otras 30.000 podrán hacerlo el próximo.

Las tareas de cuidado constituyen habitualmente un trabajo silencioso que se lleva a cabo puertas adentro y del que hasta hace poco tiempo casi ni se hablaba. Sin embargo, en los últimos años y gracias a una lucha de larga data, la visiblización –esa labor de hormiga que crece con fuerza– logra finalmente manifestarse en medidas concretas para un cambio real en la vida de las miles de mujeres que ejercen esta tarea.

Es por esto que el Programa integral de reconocimiento de períodos de servicio por tareas de cuidado que la ANSeS dio a conocer en mayo se convirtió en una noticia importante: por primera vez se reconocen las tareas de cuidado y crianza como años de servicios previsionales. En este marco, unas 155.000 mujeres de entre 59 y 64 años que actualmente no cuentan con los treinta años de aportes registrados podrán acceder a este derecho durante este año, y se estipula que otras 30.000 podrán hacerlo el año próximo.

«El Programa integral de reconocimiento de períodos de servicio por tareas de cuidado es justicia social. Permite un nuevo piso de derechos y refuerza el principio de solidaridad. Da un puntapié para reconocer el valor de las tareas de cuidados», señaló la titular de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses) Fernanda Raverta en el marco del ciclo de encuentros que organizó el espacio de la Revolución de las Viejas (LRDV) de manera virtual para dar a conocer el alcance del programa.

Fue en ese mismo espacio, del que también participó la directora del PAMI Luana Volnovich y la diputada nacional del Frente de Todos Gabriela Cerruti, que Raverta expresó el valor de una medida que intenta reparar desigualdades que han padecido las mujeres económicamente activas o no, según el caso, y que se verán saldadas en relación al tiempo que viene después: el tiempo de la jubilación.

“Reconocer las tareas de cuidado como trabajo es una parte fundamental para cambiar el paradigma que hoy nos rige. El Programa integral de reconocimiento de períodos de servicio lo hace. Construimos el cimiento para dar los pasos siguientes”, señaló por su pate Cerruti y alentó: “No perdamos el momento de agradecer y hacer carne lo que hoy está sucediendo. Este programa es parte de las marcas sobre las que luego, las generaciones que vienen, podrán plantarse para seguir construyendo”. También Volnovich celebró la iniciativa y manifestó que trabajar sobre estos derechos “nos permitirán abordar una nueva etapa de la vida con más felicidad: la vejez”.

 

El reconocimiento tan esperado

En detalle, el programa reconoce a los fines jubilatorios un año por hijo e hija para mujeres y personas gestantes con hijos nacidos vivos o adoptados siendo menores de edad. Al mismo tiempo, a las mujeres que hayan sido titulares de la Asignación Universal por Hijo (AUH), y el niño o niña haya percibido este derecho por lo menos durante 12 meses, se les computarán dos años adicionales. Es que, como quedó de manifiesto en la exposición, solo una de cada diez mujeres llega a los 30 años de aportes para poder jubilarse, siendo las mujeres de sectores populares las que tienen menos años de aportes a la seguridad social: el 70% de las mujeres que recibieron la AUH tiene 5 o menos años de aportes y solo un 12% tienen 10 o más años, contra un 33% de las mujeres sin AUH.

Igualmente, contempla a las trabajadoras registradas que hayan hecho uso del período de licencia por maternidad y por excedencia, a las que también se les reconoce dicho plazo a los fines de acceder al derecho a una jubilación.

“Es un triunfo muy importante del movimiento de mujeres y del Estado, que decide darle voz a una demanda que el feminismo viene poniendo en evidencia desde hace mucho tiempo”, señaló Cristina Oroño, psicóloga con perspectiva de género, quien integra el espacio La Revolución de las Viejas, y recordó cómo las tareas de cuidados siempre han sido una batalla y un derecho a adquirir. “En algún momento todas y todos vamos a ser cuidados o tenemos que cuidar, esto nos atraviesa a lo largo de nuestras vidas. Que el Estado proponga este programa para las mujeres que les faltan años de aportes es empezar a visibilizar que el cuidado tiene un valor económico y que afecta nuestras vidas”. No es un dato menor que sea justamente este segmento el que menos tiempo puede dedicarle al desarrollo profesional, lo cual se traduce a su vez en un menor acceso al mercado laboral formal.

Foto https://cristinaoroño.com

Mucho de esto quedó en evidencia con más fuerza durante la pandemia, momento en el que la suma de tareas que se daba puertas adentro era imposible de enumerar. Mujeres pulpo resolviendo todo tipo de quehaceres: escolares, domésticos, laborales, en un círculo que se volvió extenso y que una vez más cayó con fuerza sobre ellas por las formas en que los cuidados se organizan y distribuyen dentro de la sociedad de una manera desigual. Según un estudio del Observatorio de Género del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), durante el aislamiento social y obligatorio, la cantidad de horas que dedicaron las mujeres a tareas de cuidado aumentó en promedio un 70,7 por ciento: pasó de 6,9 a 11,8 horas diarias. “Los límites de estos espacios que hasta ahora estaban más diferenciados, del trabajo y de lo privado, ahora se volvieron más difusos. Al mismo tiempo, se hizo más clara la sobrecarga que eso implica principalmente para las mujeres. Como si el cuidado solo fuera una potestad femenina. Por eso también este programa sirve para sacudir un poco los estereotipos, mandatos, roles que se construyen culturalmente”, continúa Cristina.

Así, coincide en que es un puntapié más para avanzar sobre otros derechos y poner en agenda un tema que hasta ahora se consideraba que no era discutible. “Al ser una política de Estado ya empieza a estar en la agenda social”, concluye.

 

Distribuir las tareas de cuidado es justicia social

 

No hago nada

—¿A qué te dedicas?

—A nada, soy ama de casa.

—¿Y hoy que estuviste haciendo?

—Nada, limpiando.

Alicia Zubiría trae a colación un diálogo que todavía resuena en múltiples ecos. No solo por la falta de reconocimiento de un otro hacia las tareas domésticas y de cuidado, sino del propio reconocimiento a la labor que implica sostener un hogar. Ingeniera Agrónoma ya jubilada, Alicia se sumó al encuentro organizado por LRDV, espacio que integra, desde Amaicha del Valle, Tucumán. Así, desde el lugar que habita reflexiona: “El programa implica un gran avance, porque todo lo que se hace adentro de nuestra casa es un trabajo. Muchas mujeres ya están en edad de jubilarse pero no tienen los años de aportes por distintas razones, en gran parte porque dejaron de trabajar para dedicarse a cuidar a sus hijos”, dice y vuelve sobre esta falta de reconocimiento: “Nosotras mismas teníamos metido ese mandato de que estar en la casa y ayudar a los chicos en la escuela no era un trabajo, sin embargo demanda muchas horas. Como señaló Raverta en la presentación del programa, a las mujeres trabajar ocho horas fuera de su casa les implica cuando vuelven al hogar seis horas o más de trabajo. Entonces, celebramos que de una vez por todas se empiece a reconocer esa labor que muchas tomamos como una especie de mandato que nos ha impuesto el patriarcado. Si lo tenés que delegar en otra persona implica dinero, entonces por qué no reconocerlo de esta forma”.

En esta misma provincia, Celia se levanta todos los días a las cinco de la mañana. Atiende sus cabras, sus ovejas y vuelve al hogar para dedicarse a sus hijos y llevarlos a la escuela. Sigue trabajando en la huerta hasta que vuelven. Y las tareas en el hogar continúan como un espiral. “¿Eso no es trabajo?” se pregunta Alicia. “Esas mujeres hasta ahora no podían contabilizar sus años de empleo porque estaban adentro, en sus casas, haciendo todo lo que hacen, que no es menor”, continúa.

Así, el lanzamiento del Programa es un paso más. Todas coinciden en que las tareas de cuidado abarcan también otros espacios y rangos etarios. Pero se establece una base importante para seguir avanzando en la conquista de derechos postergados. “Cuando llegás a cierta edad ves todo lo que hiciste y todo lo que no se te ha reconocido y te das cuenta de que hay que seguir luchando por los derechos. Por más que estemos jubiladas, estamos organizadas, reclamando por los derechos de todas. Este un gran paso que va a ayudar a muchas a lograr su jubilación”, concluye Alicia.

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Violeta Moraga

Violeta Moraga es periodista y Licenciada Comunicación Social. Escribe en Canal Abierto e integra el equipo de comunicación popular Al Margen.

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