Cómplices de las injusticias del capitalismo

Compartir

Cuando hablamos de conceptos sociales, tales como el Estado, cada uno puede teñirlo de significaciones que tiene que ver con su propio sistema de valores. Creemos que son de orden natural, que fueron así y siempre van a hacerlo… y repetimos los modelos que nos enseñaron.

Son ideas que se reproducen y rara vez ponemos en tela en juicio. Los medios de comunicación (cómo otros agentes socializadores) nos bombardean con sus “diseños” de lo que debería ser la realidad, nos construyen la realidad y nosotros la naturalizamos. Así que sin darnos cuenta, los sectores que tienen las herramientas y el poder para hacerlo, nos dicen cómo deberían ser los gobiernos, cómo tendrían que funcionar las instituciones, que se debe considerar como un derecho, y aunque suene un poco loco hasta nos señalan quien es el “enemigo” y a quien debemos “invisibilizar”.

Son generadores de ausencias… Nos quieren hacer creer que ciertas personas no existen, porque no muestran las diferencias; aman la “normalidad”, la norma, lo estándar, tal como lo ama el capitalismo al necesitar consumidores iguales para poder venderte (con la misma propaganda) desde un producto, hasta una idea o plataforma política.

Todas nuestras creencias son recursos y a la vez limitación. Nadie está exento de prejuicios, incoherencias o las trampas del sistema cultural en el cual estamos inmersos. Pero cada vez que elegimos dejar de opinar donde sabemos que tenemos prejuicios, o lo hacemos reconociendo nuestra falta de objetividad se abre la posibilidad de pensar nuevos paradigmas.

¿No creen que es un poco hipócrita hablar de tolerancia cuando de fondo hay cuestiones desiguales? Los valores y la moral deberían estar al servicio de las personas y no para ser cómplice de los mecanismos de exclusión. Hay cosas que no se toleran… Y es acá cuando volvemos a la idea del Estado. Si realmente se trata de una construcción social prefiero empezar a teñirla de adjetivos y valorizaciones que se transformen en exigencia para transformar la realidad.

Podemos equivocarnos en ciertas decisiones y sin querer ser cómplices de las injusticias que promueve el capitalismo, pero tenemos el poder de cortar con ciertos estigmas. No se trata de dar un clase de bondad, porque no existen gurús ni seres perfectos (ni pretendo serlo), todos nos equivocamos; pero si creo que es necesario plantear nuevos debates. Repensar las frases cargadas de odio que van contra los sectores que son disfuncionales a los grandes sectores económicos y que muchos repiten con total impunidad.

Comentarios

Comentarios

Mi Voz

Los artículos de nuestros lectores. Porque Nuestras Voces no es un medio, es una comunidad. Para escribir tu artículo ingresá al menú Mi Voz, opción Escribí tu nota.

Apoyan Nuestras Voces

NuestrasVoces.com.ar - 05/12/2021 - Todos los derechos reservados
Contacto