Cuba vencerá

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Por estos tiempos de supuestos “levantamientos populares” en Cuba, aparecen, como mosquitos después de una lluvia, los “progresistas” de todo origen y condición, “defendiendo” la “voluntad de cambio” del pueblo cubano. Apoyados en las noticias emanadas desde las agencias informativas de EEUU y Europa, lanzan sus “análisis” sobre lo que no conocen y sentencian sobre lo que no comprenden.

Por estos tiempos de supuestos “levantamientos populares” en Cuba, aparecen, como mosquitos después de una lluvia, los “progresistas” de todo origen y condición, “defendiendo” la “voluntad de cambio” del pueblo cubano. Apoyados en las noticias emanadas desde las agencias informativas de EEUU y Europa, lanzan sus “análisis” sobre lo que no conocen y sentencian sobre lo que no comprenden. Lanzados con placer al camino de la denostación anticipada de los gobernantes, de su historia, de sus valores, nos anuncian veracidades que parten de las voces gritonas de los eternos apátridas de aquella isla maravillosa, dispuestos a destruir cuanto sea necesario para demostrar lo inverosímil, para saciar su sed de odio a la equidad y la solidaridad, al resguardo de lo soberano.

Los medios que también se autopresentan como “progresistas” en nuestro País, transitan el mismo camino, dándole la palabra a energúmenos de nula capacidad analista para sumarse a la ola de “protestas contra el régimen” lanzadas desde Miami y los trolls que sus ONGs preparan cada vez que necesitan martillar sus armas verbales contra el gobierno cubano. Periodistas, columnistas y lectores “demócratas”, participan de esta fiesta farandulera de desgaste de las autoridades legítimas de la Isla y, sobre todo, de los valores intrínsecos que su historia de resistencia trasunta.

Bobos con patente de “intelectuales” suman sus voces de “libertarios” defensores de sus colegas isleños (que los hay) para ayudar en la supuesta “sublevación” de cuarta que preparan cada determinado tiempo, cuando las circunstancias sociales y económicas les favorecen a sus planes de exterminio de la Revolución. Otros, con pretensiones de “ecuánimes”, adhieren a la vieja fórmula de mostrar “las dos campanas”, manera más que obvia de poner en duda la veracidad de cuanto diga y haga el Gobierno cubano.

Todos tratando de demostrar la inviabilidad del desarrollo de una sociedad distinta, regida por concepciones democráticas que no se conocen ni se quieren conocer. Los mensajes de tantos embobados con la parafernalia consumista de los medios hegemónicos, dan cuenta de la suma ignorancia en la que nos intentan amontonar a los habitantes de este Mundo degradado y miserable, donde la vida de un ser humano vale sólo si puede pagar por ella.

Los mismos que provocan las muertes de miles de africanos en el Mediterráneo, para evitar que lleguen a sus costas e invadan sus “nobles” formas de vida, son quienes ponen el grito en el cielo para defender los asquerosos actos de violencia antipatrióticos de unos cuantos energúmenos de nula moral. Esos europeos que invadieron y colonizaron el continente negro, que violaron, mataron y torturaron para obtener los beneficios inmensos de sus riquezas naturales, mostrándose como “carmelitas descalzas” ante el Planeta mediático, con caras de compungidos funcionarios por los “derechos humanos” en Cuba, mientras guardan a sus odiados “negritos” en chozas miserables de “modernos” campos de concentración, donde sólo falta una visita de Hitler para revivir el holocausto.

El gobierno norteamericanose cree con derecho a decir qué debe hacer el Gobierno cubano, cuando él es capaz de enviar a asesinar a quien le moleste en sus aventuras anexionistas, capaz de arrasar con ciudades enteras, como en Siria e Irak, de justificar sus invasiones brutales con la degradada palabra “democracia”, de someter a los peores martirios, incomprensibles para quienes no los soportamos, a todo un Pueblo, sólo porque éste pretende ejercer su soberana decisión de elaborar su destino y desarrollo con sus propias leyes y sus propios valores éticos.

El asco ha regresado. De nuevo la soldadesca mediática y twitera se ha lanzado a la obscena aventura de derribar la historia cubana en base a la mentira programada, el ataque soez y la violencia verbal y material. No son nuevos estos tipos de acciones. Duran lo que ha durado la Revolución. Persisten en sus intentos desgastantes, sus maniobras delictuales, sus profundizaciones del bloqueo, sus notas dramatizadas escritas en los cómodos escritorios de una oficina miamera. Extorsionan y degradan a miles de idiotizados de las redes que ellos controlan, para intentar imponer su voluntad retardataria de la historia sobre estos valientes de toda valentía.
Apuntan donde les duele, la herida profunda que les asestara hace más de sesenta años unos barbudos que pasaron a la historia, no sólo por sus valentías armadas, sino por sus concepciones éticas, perdurables hasta nuestros tiempos sólo por la claridad de sus ideas. Ponen en la mira a un Pueblo impedido de ejercer su desarrollo por un imperio voraz y sanguinario, que no puede admitir la derrota intelectual y moral que esa pequeña isla le dió. Suenan los “clarines”, gritan los “TN”, se desesperan los “Infobae”, en busca de la derrota más ansiada, la del unico territorio libre de América. Se retuercen las víboras con forma humanoide que se dedican a destruir las esperanzas y matar los sueños de los que no tienen más que eso para sobrevivir.
Ahora es tiempo de solidaridades reales, de poner el cuerpo y el alma por esta hazaña nuestroamericana, de hacer realidad la postergada conciencia colectiva de una Patria Grande que se perdió en el camino de la pobreza intelectual y la miseria politiquera que nos hunde en el conservadurismo y el miedo al cambio real. Ya mismo se debe ejercer la defensa de ese Pueblo maravilloso y heroico, que ya ha soportado demasiado bloqueo y “sanciones” de un imperio tan voraz como decadente, con la convicción de estar construyendo, también, nuestra propia liberación.

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