EL VIRUSNAUTA (ACOTACIONES)

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El 14 de marzo de dos mil veinte, con las escasas informaciones conque se contaba, le di forma a esta nota en la que detallaba mis pareceres sobre lo que luego se convertiría en la pandemia que hoy está azotando (y quién sabe por cuánto tiempo más) a todo el planeta. A más de diez meses de la misma, y a la luz de todo lo que nos va infligiendo a diario, he decidido agregarle algunas acotaciones.

A lo largo de -aproximadamente- cinco décadas he moldeado notas pretendidamente sesudas, supuestamente inteligentes, algunas con ínfulas risueñas, con apetitos atrapantes, pero nunca me aboque a la redacción de una tan fantasiosa o disparatada como la que ahora estoy comenzando a pergeñar, donde en algún momento de la misma confluirán la realidad con la ficción junto a algunos personajes políticos, haciendo la salvedad que la pienso desde el más absoluto desconocimiento médico, sin negar la actualidad, sin querer herir susceptibilidades, sin ironías, asumiendo el riesgo de aparecer como un descolgado y anhelando que al momento de su difusión la pesadilla haya acabado o esté en vías de hacerlo.

“Lamentablemente, la realidad, que nos muestra día tras día facetas más crueles, me desmintió lo disparatado o fantasioso de estas líneas, ya que, lejos de lograrse una remisión de la peste, la misma muta permanentemente y dilata su expansión”.

El seis de febrero, apenas a días de darse a conocer incipientes noticias sobre el coronavirus, intercambiamos con Miguel, un amigo que la vida me regaló a través del correo de lectores de Tiempo Argentino, algunas ideas sobre la aparición de esta peste justo en… CHINA, en el exacto momento en que el gigante asiático expande su capacidad y hegemonía y es prácticamente acreedor de todo el mundo.

“A causa de la juventud acumulada que porto, no me fue difícil colegir que esta no era una “gripeciña”, tal como declamara el lamentable gobernante vecino, sino que se convertiría en la pesadilla que hoy nos azota”.

Este virus, sin omitir su gravedad es -desde mi perspectiva- una nueva forma de dominación y mediante su uso han implantado el miedo y el terror generalizados y a través del cual va a haber –indudablemente- perdedores y ganadores, contándose entre los primeros miles de millones de personas expuestas y amedrentadas, que ya han visto hasta cuadruplicarse los precios de defensas médicas básicas, elementos de higiene y, fundamentalmente los alimentos, y entre los segundos los laboratorios, ya que cuando asome –Libertadora- la vacuna embolsarán inimaginables sumas de dinero.

“Suele decirse que las “crisis” son oportunidades de crecimiento, y en el caso de los propietarios del mundo, ¡vaya si lo fue! Evidentemente, dada la urgencia de la situación, infinidad de laboratorios abordaron una -no inocente- desenfrenada carrera en pos de la vacuna, algunas de las cuales ya se han inoculado millonadas de personas, debiéndose acotar la guerra comercial y política que las mismas han desencadenado, y en donde el papel de la puta prensa gorila y sus personeros, (entre nosotros las bandas terroristas de Clarín y La Nación, con legiones de cientos de amanuenses alquilados) jugó un papel esencial a favor de aquellas procedentes de países “Occidentales”, vilipendiando “la Rusa y la China” e incluso sin ocuparse siquiera de las originadas en Cuba. A esto agreguémosle las inmorales riquezas que embolsaron –por ejemplo- las plataformas digitales”.

Se me ocurre que esto no casual. Hace pocos años, se produjo un inesperado rebrote del virus Ebola en África y su posterior diseminación mundial donde no se descartó la “Mano negra” de EEUU, a través de su laboratorio de armas biológicas de Fort Detrick, o cuando (en 2014) liberaron la bacteria Ántrax. Tampoco es casual que detrás de todos estos episodios esté (cada vez mas desembozadamente) dicha mano.

Entre nosotros, la situación logró que todos pasemos a ser sospechosos de todos: vecinos con vecinos, empleados con clientes, futbolistas o artistas con el público, compañeros de labor con el resto (ahora virtuales, licuando así eventuales protestas gremiales o reivindicaciones laborales), docentes con sus alumnos; que miremos con insidia o temor a alguien que estornuda, tose o escupe, ocurriendo lo mismo en cualquier transporte público, e incluso, entre los integrantes de nuestras familias, alarmándonos hasta frente a un natural carraspeo de algún miembro. A todo esto, al margen de recibir ríos de correos o WhatsApp –indudablemente- bien intencionados con “soluciones” cuasi atinadas, disparatadas, creíbles, increíbles pero de los que se desconoce quién los preparó, rigor científico, origen o naturaleza, no debiéndose descartar un feroz (pero no original) control poblacional mundial tal como ocurriera –por ejemplo- con innumerables personas esterilizadas durante la Alemania nazi, en Estados Unidos por motivaciones eugenésicas, en India, Japón, Méjico, o más recientemente en Perú, con alrededor de doscientas mil mujeres nativas sometidas a esta práctica durante la segunda presidencia de Alberto Fujimori, a quien le fuera ratificada la condena a 25 años de prisión.

“Con el correr de los meses, tales ríos de mensajes fueron lentamente reemplazados por las premisas de prestigiosos científicos, que aportan desde sus conocimientos todo aquello que estuviera a su alcance, colisionando con un puñado de “médicos televisivos” que buscan minutos de aire en pos de sus billeteras, sin contar con los “panelistas” que opinan de todo sin saber absolutamente de nada”.

Muchos no podemos dejar de rememorar la gesta de Juan Salvo y sus acompañantes (protagonistas de El Eternauta), insuperable obra de Germán Oesterheld, (asesinado junto a cuatro hijas y tres yernos por el genocida Videla) cuando advierten –atónitos-, interrumpiendo una partida de truco, la caída de una nieve mortal que aniquilaría a gran parte de la humanidad.

“Los años demostraron que las bombas atómicas arrojadas por el Gran Satán del Norte sobre Japón, los feroces bombardeos con napalm en Vietnam, gas mostaza durante la segunda guerra mundial o fósforo blanco en 2004 en Irak, o más acá, en nuestras tierras, el glifosato –fundamentalmente- sojero sobre sembradíos, personas y animales representarían cabalmente los mortales copos”.

A los copos le siguen los Cascarudos, enormes insectos aniquiladores de aquello que se cruce en su derrotero, comparables –se me ocurre-, con los Macri, Bolsonaro, Iván Duque, Lenin Moreno, la derrotada dictadora boliviana Jeanine Añez, el represor Sebastián Piñera o el derechoso recientemente asumido Luis Alberto Lacalle Pou en Uruguay.

“De los lacayos foráneos que se ocupen los habitantes de aquellos países, yo quiero poner el foco en la banda amarilla, con MM a la cabeza, destructor, pernicioso, vomitivo, que desde el día posterior a su derrota electoral sólo raspan, obstruyen y destruyen, ejecutando a diario un libreto excelentemente pautado que no da respiro y sacan provecho de una cierta inacción (en algunos aspectos) de nuestra parte”.

Luego, tras cartón, irrumpen en escena los Manos, controlantes de los Cascarudos, que en la realidad podrían ser situados en los estados más desarrollados conjuntamente con los EEUU, no agotándose en éstos las peripecias de Juan y su grupo de resistencia puesto que a continuación aparecen los Gurbos, animales que arrasan con todo tras su paso, y en este punto que se me ocurre enlazarlos con el FMI o cualquier otro grupo económico mundial, impiadosos y sojuzgantes.

“Tal como invoca la nota original, Los Manos SON verdaderamente los EEUU conjuntamente con la UE, insensibles y angurrientos acaparadores de vacunas a despecho de las insuficiencias del resto del universo. Los Gurbos desempeñan fehacientemente el papel del FMI, maléfico organismo que aún en tiempos de miseria y pérdidas generalizadas, continúa con sus implacables políticas de ajuste sobres sus países victimizados”.

Por último, tras éstos, tal como en nuestra realidad, aparecen los ELLOS, seres a los que los humanos jamás llegaron a ver sus rostros, como ocurre –por ejemplo- con los fondos buitres o con los directores ejecutivos de cuanta multinacional ruede por el mundo.

En una de sus estrofas el tema Presente, de Ricardo Soulé, –ícono de los 70’- interpretado por Vox Dei reza “Todo tiene un final, todo termina”, y la última etapa de este extraño escrito (hasta para mí), me lo brindó Daniel, otro querido amigo Tiempoargentinista, cuando me aconsejó leer Apocalipsis, y a partir de allí comprendí muchas cosas.

Final, y apostaría doble contra sencillo: yo, a Emanuel Macrón, Vladimir Putin, Ángela Merkel, Xi Jinping, Mateo Renzi, Benjamín Netanyahu, Jair Bolsonaro o a Donald Trump los veo con pocas o escasas posibilidades de contraer la enfermedad.

FE DE ERRATA: Algunos de los aludidos Sí padecieron (o fingieron) la enfermedad.

Carlos Galli.- Original, 11-03-2020.-
Acotaciones, 03-02-2021.-

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