Hijos de Pauta

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Un ejército de escribas y de alternativos locuaces dirigen sus ditirambos hacia su único y definitivo Dios, cuyo único atributo es el irrenunciable emolumento con el que estos charlatanes satisfacen su razón de ser. El periodismo analítico, inteligente, racional, desaparece, trastoca su íntima significación por la verborragia y el estilo impúdico que se establece de manera procaz a cambio de una importante satisfacción monetaria.

“El periodismo es la primera versión de la historia”

Es realmente improbable que podamos hablar de seriedad y ecuanimidad al referirnos a los sucesivos abordajes periodísticos orales o escritos elaborados por los miembros de los más importantes Medios de Comunicación masiva. Sin necesidad de un exhaustivo análisis, se puede advertir en cada uno de ellos la animosidad demostrada en la falta total de objetividad y en el impulso irrefrenable y mordaz de orientar subjetivamente las conclusiones y las afirmaciones a las que se arriba.

El ejército de escribas y de alternativos locuaces dirigen sus ditirambos hacia su único y definitivo Dios, cuyo único atributo es el irrenunciable emolumento con el que estos charlatanes satisfacen su razón de ser.

El periodismo analítico, inteligente, racional, desaparece, trastoca su íntima significación por la verborragia y el estilo impúdico que un sector no menor de sus mentores establece de manera procaz a cambio de una importante satisfacción monetaria.

Es que los propios Medios de Comunicación han crecido tanto que irrumpen con su voz en el centro de las decisiones políticas y en muchos casos las fagocitan, amparados en la capacidad que poseen de ser agentes de presión sobre la opinión pública.

Entonces, son los Medios de Comunicación con su luz propia quienes se apoyan en la labor de sus adláteres, que como peones en un tablero de ajedrez avanzan con la palabra empuñada como espada que defiende la postura de sus líderes.

Los verdaderos factores de Poder Económico, tanto en nuestro país como en el resto del mundo se han sintetizado, hoy son muchos menos y más poderosos. Las grandes empresas internacionales, los grandes Bancos, las robustas compañías financieras, a los que hay que agregar los Medios de Comunicación, que se expanden por el mundo fortalecidos y se afianzan.

En nuestro país, el multimedios Clarín posee hasta Bonos de la Deuda Externa. Es improbable que algún representante multimediático de esta empresa mencione al aire o redacte alguna opinión que como raro sortilegio se oponga a los intereses del mandamás.
A todo lo dicho agreguemos que los grandes empresarios del país condicionan el libre albedrío y las opiniones de los analistas a través de su jugoso aporte pecuniario.

Las empresas pautan en las emisiones de los Medios de Comunicación y también en los propios Medios. Los conductores de los programas periodísticos son hijos y dependen de esos emolumentos. Más de uno resolvió todos sus problemas económicos fruto de esta alquimia.

Una vía de solución a todo este embrollo hubiera sido la consecución de la Ley de Medios, pero como se ha visto esa Ley no alcanzó a ver la luz en su totalidad a raíz de una zancadilla que los propios Medios hicieron al Poder Político con la colaboración del Poder Judicial. En la actualidad, esa relación entre Poder Judicial y Medios de Comunicación Masiva con la anuencia del Poder Económico real, persiste.

Como verá: tutto è lasciato in famiglia

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