La bancarización educativa de Soledad Acuña

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La visión educativa del macrismo es una “educación bancarizada” término acuñado por el pedagogo y filósofo brasileño Paulo Freire. Sistemas educativos de la derecha donde se buscan palabras lindas y atractivas pero sin fuerza de transformación donde se disciplina y se los forma pasivamente adaptados a un mundo que no buscarán transformar sino que aceptaran las opresiones directamente de los sectores que la educación estratificó, el lugar de los que ordenan y los que obedecen.

Después de sus discriminatorios anuncios, Soledad Acuña, Ministra de educación de la Ciudad de Buenos Aires, sigue con su encarnizada insistencia de denunciar que hay militancias en la educación argentina dentro de las aulas y estuvo bastante lejos de disculparse con los docentes. Asegura que la polémica tiene la intención de “sacarla de su foco” y volvió a la carga contra los maestros. Nadie se asombra del trato que el macrismo le da a la educación si hasta en un momento pusieron en funcionamiento una línea telefónica para que los padres realicen denuncias si detectaban que a sus hijos en el colegio le hablaban de Santiago Maldonado. En su última conferencia de prensa sólo reparó en aclarar que “no se trata de la mayoría de los docentes pero hay un grupo de personas que lo usan como un espacio de militancia». Estamos frente a una ministra que trató de “fracasados” a los maestros y profesores, no solo eso, sino también los describió como que tienen “poco capital cultural” ya que argumentan que este sector de trabajadores provienen de estratos sociales bajos.

Soledad Acuña pertenece a un sector social que se encargó a través de la historia Argentina de demarcar cómo tenemos que pensar. Este séquito que viene de la más rancia aristocracia tilinga juegan a los comisarios del saber en nuestra sociedad. Forman parte de los que piensan que la universidad no es para pobres, que los hijos de obreros también tienen que ser parte de los sectores oprimidos. Sería muy curioso poder ubicar a la exlegisladora del PRO a través de la historia Argentina. ¿Cuál podría haber sido su postura ante “las maestras indeseables” del siglo XIX? Juana Manso abordaba la idea de que las bases donde debía asentarse la educación eran “las búsquedas del placer y el alejamiento del dolor”. Bregaba por la educación mixta, un cuerpo libre, y estimulaba los recreos, las clases de gimnasia, los patios de juego y las aulas abiertas y aireadas. Sus posturas pedagógicas eran consideradas inmorales y pecaminosas, y fue acusada de loca, machona, indecente, histérica y enferma. -Maestras indecentes (No todas quisieron ser la “segunda mamá”)-

Detrás de todo proyecto educativo hay un adoctrinamiento, está en lo pedagógico de qué manera se aplica. Lo que busco decir es que se pueden formar personas pensantes y con sentido crítico pero por lo contrario se intenta crear depósitos de información que solo serían recipientes con cosas que están ahí pero que no se cuenta con la practicidad para su uso, como un galpón lleno de trastos, pero es justamente esto lo que se trata de resaltar, el conocimiento no es un montón de objetos, el conocimiento debe formar parte del sujeto y no pensarlos por separados. Si bien tampoco se debe dejar de tener en cuenta que desde la educación se estratifica, con propósitos de dividir y separar.

El fin siempre es determinar en escalafones a la sociedad, preparar a quienes serán los opresores y moldear a los que serán los oprimidos. Los constantes encontronazos de los sectores de la educación del siglo XX fueron muy resonantes ya que delinearon una postura en la enseñanza y generó una lucha de clases, o bien, con el peronismo como propulsor de medidas, buscar la “convivencia entre clases”, que la educación sea gratuita, laica, que el hijo del obrero pueda estudiar en la universidad, “mi hijo el dotor”, que no se produzca esa brecha entre sectores estratificados y que todos tengan las mismas posibilidades. Ahora, mirando a ciertos funcionarios de la educación dela actualidad ¿en qué lugar de la historia se ubicaron?

Pensamos la enseñanza como algo que parte de un individuo, atraviesa un salón y llega a otro individuo, alguien que sabe y alguien que ignora. Quizás un simplismo de lo que es “enseñar” pero la educadora Becker Soares estableció en la didáctica que “el objeto del estudio es la enseñanza” de manera que ésta propone una actividad que como resultado genera el aprendizaje y que el proceso es totalmente del alumno. El concepto de “enseñanza” también puede pensarse desde el lado de que al mismo tiempo exista un aprendizaje, de no caber este último no se cumpliría con la acción de enseñar tal como afirma Gary Fenstermacher en sus enfoques básicos de la enseñanza. Toda esta teoría le es ajena al macrismo cuando de poner en práctica políticas educativas se habla ya que su visión educativa es una “educación bancarizada” término acuñado por el pedagogo y filósofo brasileño Paulo Freire. Este catedrático lo que describe es que en los sistemas de educación de la derecha se buscan las palabras lindas y atractivas pero sin fuerza de transformación, una enseñanza repetitiva y de represión, guardar información constantemente y no analizarla, sin posturas críticas formando personas como depósitos y no como pensantes. Un sistema donde se disciplina y toma a los estudiantes como objetos pensados y cuanto más se los forme pasivamente más adaptados estarán a un mundo donde no buscarán transformarlo sino que todo lo contrario, aceptaran las opresiones directamente de los sectores que la educación estratificó, el lugar de los que ordenan y los que obedecen.

Sin duda lo que se debe buscar es una educación que estimule un pensamiento auténtico y crítico, que esté prevenido de los que solo quieren mostrar una realidad parcial, contar con las herramientas para unir cabos y encontrar el problema. La contienda cultural es larga y tediosa y se da a través de generaciones pero lo que se busca desde la docencia inclusiva es que se pueda transformar la situación por la que atraviesan aquellos que son oprimidos y no embestir su intelectualidad para dominarlos. La docencia es una actividad con vocación que deja en evidencia los nefastos comentarios de Soledad Acuña los cuales son totalmente mentira. Dice que se elige la profesión después de haber fracasado en otras cosas o que se tiene poca capacidad socio cultural cuando la verdad es que se decide estudiar y prepararse para enseñar a pesar de los míseros sueldos que el Estado paga.

La satisfacción de aprender se logra junto a estudiantes en una dinámica de ida y vuelta, ya sean niños, adolescente o adultos y es entendible desde la falta de empatía de la ministra porque no cumple su función como una institución política sino como una empresa dejando de lado la herramienta de transformación social con la cual chocan constantemente porque ellos nos quieren transformar nada, quieren que todo sea estático y cristalizado. Seguirán con el mismo argumento de que se quiere adoctrinar a los alumnos en un acto defensivo de sus intereses ya que al adquirir conocimientos y pensamiento crítico es fácil dilucidar de qué lado está cada uno y descubrir que ellos forman parte de una casta que siempre saquearon la Argentina, que apoyaron golpes militares, que precarizaron a los sectores obreros, que no quieren que los pobres estudien y puedan progresar económicamente y tienen tan poca representación política que si los docentes quisieran adoctrinar a los alumnos no lo harían implícitamente, simplemente se les propondría formar parte de un movimiento político y listo. El problema que tienen los de la derecha es que piensan todo desde su punto de vista que es el de disfrazar, mentir y mostrar una falsa modestia diferente a la docencia que entiende que está tratando con gente que siente y piensa.

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