La otra brecha: empresarios vs laburantes.

Compartir

El neoliberalismo cuenta con un éxito en su haber y es el de haber impuesto una serie de valores acerca del consumo, de las marcas y de la idea de felicidad que consiguió deslumbrar a unos y otros. ¿Quiénes son los “unos” y quiénes los “otros”? Los que están de un lado y del otro de la brecha. Los que detentan el poder y quienes son sometidos por ellos. Sin embargo, y esta es la cuestión, muchos o al menos unos cuantos de los que votaron a Macri son los instalados en el sector de la brecha de los “laburantes”. Es decir que se da la circunstancia por la cual “votamos al enemigo”.

La historia de la humanidad es la historia, también, de la disputa por el poder. Las guerras son tan viejas como la violencia y la violencia es irremplazable para arrebatar al otro el territorio, los productos del territorio y acceder a la dominación de los que lo habitan. El enemigo, es el “otro”.

Los empresarios, los que emprenden la tarea de disputar el encuentro entre pares para dilucidar quien se queda con la mayor parte del botín, quién acapara más, quién la “tiene más larga y más ancha”, solo pueden valerse, entre diferentes variables, de la producción, del trabajo, del sudor, de la inteligencia, de los brazos, de los laburantes. Es decir de los que producen la riqueza que es de los otros, de los que emprenden.

La famosa frase del presidente Macri “para producir hay que bajar los costos y el salario es un costo más” simboliza con frialdad y certeza como piensa un empresario. Y además un empresario que llega a ser presidente de la nación.

¿Cómo encarar esta diferencia abismal entre la ideología del neoliberalismo y la ideología del socialismo? Es decir como encarar la verdadera brecha, la que va más allá de las diferencias políticas banales, la diferencia entre los que tienen el poder de someter y los sometidos.

Como muchos dicen y piensan, el marxismo, el socialismo, ¿es una concepción perimida o apenas si está suspendida y malinterpretada? Ni una cosa ni la otra. El neoliberalismo cuenta con un éxito en su haber y es el de haber impuesto una serie de valores acerca del consumo, de las marcas y de la idea de felicidad que consiguió deslumbrar a unos y otros. ¿Quiénes son los “unos” y quiénes los “otros”? Los que están de un lado y del otro de la brecha. Los que detentan el poder y quienes son sometidos por ellos.

Sin embargo, y esta es la cuestión, muchos o al menos unos cuantos de los que votaron a Macri son los instalados en el sector de la brecha de los “laburantes”. Es decir que se da la circunstancia por la cual “votamos al enemigo”.

La Argentina, para bien o para mal, el campo, los productos primarios como la soja, el trigo, el maíz y la carne, han sido las principales fuentes de ingresos para el país, pero especialmente para los dueños de las tierras, los latifundistas, los “pools sojeros”. Son pocos que ganan mucho y monopolizan la riqueza de exportación. Empresas como Carguil, Bunge y Dreyfus o Los Grobo. Las ganancias son inmensas, pero la repartición con quiénes trabajan es mínima.

En 2016 los Bancos ganaron 75.000 millones de pesos (5 mil millones de dólares). El grupo Techint, del empresario Paolo Rocca, tiene activos por 18.000 millones de dólares y una fortuna personal del orden de los 3.500 millones de dólares.

De los 7 millonarios argentinos que figuran en el ranking de la Revista Forbes, uno de ellos, Alejandro Bulgheroni figura con 3.300 millones de dólares (59.500.000.000 millones de pesos). Eduardo Eurnekian, lo sigue con apenas 2.300 millones de dólares. Alberto Roemmers, del Laboratorio que lleva su nombre, sólo 2.000 millones de dólares.

El blanqueo que estableció el gobierno de Mauricio Macri y por el cual se beneficiaron familiares y amigos, sin necesidad de traer el dinero al país, sumo la cifra de 116.800 millones de dólares. Cifras imposibles de imaginar. Cifra que resulta impensable para un jubilado que cobra $6900 por mes, o una empleada doméstica que apenas gana 69 pesos la hora.

El blanqueo que estableció el gobierno de Mauricio Macri y por el cual se beneficiaron familiares y amigos, sin necesidad de traer el dinero al país, sumo la cifra de 116.800 millones de dólares. (1.985.600.000.000 – Casi dos billones de pesos)

Cifras imposibles de imaginar. Cifras que resultan impensables para un jubilado que cobra $6900 por mes, o una empleada doméstica que apenas gana 69 pesos la hora.

Fútbol para Todos gratis, una pequeña gran ilusión para el pueblo, costaba 2300 millones al año, menos de 200 millones por mes, para que disfrutaran millones de ciudadanos, que sólo de IVA pagaron en el mes de septiembre de este año más de 68.000 millones de pesos.

Esta cifras y muchas otras (un juez de primera instancia gana más de 150.000 pesos al mes y no paga impuestos), demuestran que la grieta no es otra que la desigualdad. La desigualdad es la que pocos tienen muchísmo y muchísimos tienen poco o nada.

La grieta no la soluciona un aumento de sueldo. La grieta no la soluciona un doble aguinaldo. La grieta se soluciona con acciones drásticas que signifiquen que los que más tienen resignen un poco de lo extraordinario que tienen para que los más tengan algo justo.

La grieta se profundiza con gobiernos como los de Macri, Temer, Piñera, Rajoy.

Mandá tu nota

Comentarios

Comentarios

Mi Voz

Los artículos de nuestros lectores. Porque Nuestras Voces no es un medio, es una comunidad. Para escribir tu artículo ingresá al menú Mi Voz, opción Escribí tu nota.

Apoyan Nuestras Voces

NuestrasVoces.com.ar - 28/11/2021 - Todos los derechos reservados
Contacto