La parte por el todo

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La educación sin intercambio, sin reflexión y crítica no tiene sentido de ser. La docente de la Matanza deberá responder a las autoridades que intervienen en el asunto, pero de ninguna manera merece el ataque mediático desmedido, porque es la punta de lanza al ataque contra la educación en general, un ataque que busca seguir calando en un imaginario, donde el mal de todo es la política. 

Hace tiempo que la vida se convirtió en una picota fragmentaria para bien o para mal.
Los sábados juego al fútbol y, aunque le lleve mucho trabajo, si contrato un buen editor podrá juntar 5 o 6 buenas jugadas en un año, armar un lindo video para luego ofrecerme a un club con cierta profesionalidad, si me quiere destruir podrá hacer lo mismo y seguro será más fácil, el problema es que esta forma de entender la realidad se traslada a todas las esferas de la sociedad.
No hay dudas que la incorrección de la docente de la Matanza es evidente, desde lo que se ve y desde las representaciones Señorita maestra que aún persisten en nuestro imaginario, y es ahí donde los medios y quienes ocupan lugares predominantes de la opinión pública sentencian que en las escuelas hay adoctrinamiento, que la militancia es casi una herejía, que “está loca” y muchas conclusiones tajantes más.
Insisto, no estoy de acuerdo con el proceder de la docente, pero no la conozco y sería de una pedantería berreta erigirme con una moral superior para juzgar y establecer si algo está bien o mal.

Sin embargo, trabajo en educación hace más de diez años y a partir de mi experiencia y de compartir con muchos/as colegas es que tengo en claro dos cosas: en primer lugar que los medios hegemónicos no tienen ningún interés en la educación más allá de sus intereses (siempre ocultos, claro) electoralistas por los/as candidatos/as que aseguran la concentración económica y el predominio de los grandes grupos (incluidos para quienes ellos/as trabajan), y que (para colmo) cuando tuvieron que gestionar cerraron escuelas, dinamitaron el salario docente, no mejoraron las condiciones edilicias y hasta eliminaron programas tan necesarios (más en estos tiempos) como conectar igualdad.

Además, son los mismos que lograron instalar en parte de la sociedad que el rol docente sea deslegitimado y respetado, a tal punto de fomentar y dar a entender que cualquier persona puede llevar a cabo esa tarea. En segundo lugar, que no les interesa pensar la educación, porque ahí podrían llegar a conocer la forma en que cada docente (hoy y siempre) se compromete con una tarea que siempre, pero siempre excede sus tiempos, sus posibilidades económicas y su propio cuerpo y salud.

Y es justamente por ese atravesamiento que la educación (como cada esfera social) ES NECESARIA E INEVITABLEMENTE POLÍTICA. No pueden ni quieren pensar la educación y valorarla porque no saben de los agradecimientos que reciben los/as docentes, no conocen la satisfacción de saber que parte de lo que hicimos en nuestras vidas es parte de la vida de otros/as, y lo que es peor, creen que quienes defienden sus ideas buscan adoctrinar, cuando en realidad son ellos quienes no aceptan cualquier pensamiento y la adhesión a políticas que cuestionen el poder dominante, entonces no tienen mejor idea que anularlos/as hablando de fanatismo.

La educación es una piedra angular de un futuro que sin intercambio, sin reflexión y crítica no tiene sentido de ser, y es ahí donde radica la imposibilidad de que los medios hegemónicos se permitan una reflexión real.

La docente de la Matanza responderá como corresponde a las autoridades que intervienen en el asunto, pero de ninguna manera merece el ataque mediático desmedido, porque es la punta de lanza al ataque contra la educación en general, un ataque que busca seguir calando en un imaginario, donde el mal de todo es la política y un sector en particular, porque de no ser así todavía estaríamos hablando del “Sí se puede” del expresidente ante estudiantes de escuelas primarias.

Lo que pasó con la docente de la Matanza excede el video, y ojalá sea un punto de partida para reconocer la función de los medios, de la política y del rol fundamental que tiene la educación. Si ese debate no se da manera real y profunda, seguiremos estando a merced de intereses que de ninguna manera son los nuestros.

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