Los brasileños vienen de la selva

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Las tan criticadas declaraciones del presidente Alberto Fernández esta semana sobre la procedencia de algunos pueblos, fueron acertadas en cuanto al pueblo brasilero. Aunque hoy quede muy poco de eso, en el primer siglo del descubrimiento europeo, la Mata Atlántica cubría un área de más de 1,3 millones de kilómetros cuadrados, que iba desde lo que hoy es Río Grande do Norte hasta Rio Grande do Sul en Brasil, a esa vegetación de la costa los europeos del Renacimiento le llamaban selva.

Los brasileños SÍ vienen de la selva

El presidente argentino Alberto Fernández, dijo que los brasileños vienen de la selva, pero hay que ser muy culto para entender esto.

En el primer siglo del descubrimiento europeo de Brasil, la Mata Atlántica cubría originalmente un área de más de 1,3 millones de kilómetros cuadrados, que iba desde lo que hoy es Río Grande do Norte hasta Rio Grande do Sul en Brasil, a esa vegetación de la costa los europeos del Renacimiento le llamaban selva.

Pero de esa selva costera que veían los europeos del Renacimiento hoy queda muy poco, la extracción del árbol Brasil, después la plantación de la caña de azúcar y del café, con el crecimiento urbano, eliminaron en gran parte a este paisaje verde costero que veían los descubridores europeos.

Aquí en Brasil los habitantes se autodenominan ’’ brasileiros’’ y no brasiliensis, la terminación ’’ero’’ en castellano y ’’eiro’’ en portugués, es para oficios, trabajos o profesión.

El sufijo -ero,eiro -eira, era: procede del latín «-arius» y puede significar: profesión u oficio.

En el año 1500 la expedición portuguesa, que viajaba para la India, vio en la costa de Bahía indígenas que llevaban el cuerpo pintado con un colorante rojo extraído de la madera de un exótico árbol, al que los indios llamaban ibira-pitanga (rojo en lengua tupí).

Los exploradores quedaron fascinados por el pigmento rojo, la razón de ese entusiasmo estaba en los lucrativos negocios de las telas en Europa.

La madera del ibira-pitanga tenía gran parecido con otra madera exótica importada de la India por los venecianos, de gran valor entonces en Europa para fabricar tinte rojo.

De hecho se trataba de una especie de la misma familia y género, la Caesalpinia sappan, conocida en el mercado por diversos nombres: brasilere en español, brazil, bresil, verzino, etc. en otras lenguas.

Todos estos términos procedentes de la palabra latina, brasa, relativa a la semejanza del color encendido de la madera con las brasas enrojecidas.

Cabral y sus hombres llamaron al árbol pau brasil en portugués, palo brasil en español.

La tierra virgen estaba llena de árboles y, a la vista de tal abundancia, los exploradores en seguida enviaron un barco a Portugal cargados con mucha madera de este palo brasil para su rey.

Después se estableció la rutina de buscar por parte de los franceses y los portugueses el palo brasil en las costas de este continente. Pero cuando llegaban los barcos a la costa de Brasil, la comunicación era dificultosa, los portugueses llamaron con el genérico ’’brasileiro’’ a estos nativos que muchas veces demoraban para aparecer.

Muchas veces había que esperar días para que salieran de la selva los indios para hacerlos trabajar, de ahí la idea europea de que los brasileños salen de la selva.

Era un trabajo duro y costaba mucho convencerlos para trabajar, se lo engañaba con espejos y otras baratijas.

Además los indios debían tener un buen estado físico para la dura tarea, porque talar los árboles, quitarles la corteza y la albura a los troncos (pues el pigmento está en el duramen), después serrucharlos en troncos que pudieran llevarse en los hombros, y transportarlos desde el lugar donde el árbol fue cortado hasta los barcos, siempre en frágiles canoas por el mar, pues estaban distanciados de la playa los barcos de madera, no era un trabajo fácil.

La madera tintórea de la Caesalpinia sappan, el brasilere, le dio el nombre a estos indígenas trabajadores explotados de »brasileiros» en portugués.

Brasil es el único pueblo que se autodenomina como cortador de palo brasil, es decir, por como fueron denominados por los europeos estos indígenas americanos en los tiempos del Renacimiento.

Pero lo que más irritaba a los europeos era la larga espera en la costa, porque ellos no estaban dispuestos a trabajar en ese oficio de cortar árboles, por eso había que esperar que los brasileros vinieran de la selva.

Los brasileños del color rojo, no eran buscados en la selva, porque entrar esa vegetación era muy peligroso, había que esperar que ellos salieran por su propia iniciativa de la selva. Además entrar a la selva generaba pánico en los europeos, muchas tribus eran antropófogas.

Explicar esto a una sociedad que ya no reconoce al árbol Brasil en una plaza, y que usa en su bandera los colores verde de la monarquía portuguesa de Bragança y el amarillo de los Habsburgos de Austria, hoy es muy difícil.

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