Memorandum, Lawfare y mentiras

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Los laberintos de la justicia durante el gobierno macrista. Memorandum de entendimiento y Lawfare. Periodistas, jueces y fiscales involucrados en el armado de una causa sin asidero que sólo sirvió para perseguir a ex funcionarios del gobierno kirchnerista como la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner y el Canciller Héctor Timerman.

Memorandum con Irán. Surge después de una acusación de Nisman de “traición a la patria” a Cristina Fernández por este intento de acuerdo. ¿Cómo es la cuestión? Hay algunos iraníes acusados del atentado a la AMIA; se los quería juzgar pero este país nunca hizo caso a los llamados. Pasó tanto tiempo sin investigarse que Cristina propuso que una comitiva, con el juez, fiscal y demás fuera hacia ese país a interrogarlos. Los iraníes dijeron “vamos a hablarlo cada uno con nuestro congreso”. La entonces presidenta se lo propone al congreso nacional, dicen que sí y la otra parte dijo que NO. Ya esto es raro ¿si era algo a favor de los Iraníes porque dijeron que no? Por lo tanto, el Memorándum nunca avanzó. ¿Cuál era la inculpación? Era decir “CFK está liberando a los iraníes”, “buscaba levantar las alertas rojas”, que es la señal que Interpol tiene para perseguir delincuentes a nivel mundial. En el momento que Nisman hace esta acusación salió el jefe de ese entonces de  Interpol, Ronald Noble, a desmentir estos cargos.

Simultáneamente al hacerse conocidas estas declaraciones de Noble también se intentó buscar una relación turbia entre este último y Cristina Kirchner. El ex jefe de Interpol informó que nada de eso había sucedido. Reiteradas veces lo hace público debido a las continuas difamaciones y denuncias que se hacían desde los poderes mediáticos y políticos de la Argentina. Remarca que nunca se pidieron el levantamiento de las alertas rojas.

Lo que buscaba este método de persecución era juzgar de cualquier manera. Esto se comprende claramente si se busca cómo trabaja el sistema de levantamiento de alertas rojas. El gobierno no podría haber hecho esto ya que esta gestión funciona mediante un pedido del juez, en ese período Canicoba Corral, y tampoco Ronald Noble puede hacerlo, porque quien lo decide es el comité de Interpol.

Pero no todo esto es un engorro diplomático entre dos naciones, sino, que entra otro actor conocido en el armado de causas contra Cristina Fernández de Kirchner, el periodista de Clarín, Daniel Santoro. La denuncia de Nisman llega a las manos del corresponsal, que parece que solo cumple la función de perseguir a CFK, por medio de una compañera de trabajo ya que Santoro no lo conocía al fiscal. Cuando se entera que Nisman ataca a Cristina ahí se acerca, “hasta ese momento no tenía contacto con el fiscal que hacía diez años que llevaba la causa”, según testimonios que están en el libro de Pablo Duggan: ¿Quién mató a Nisman?

Las denuncias que se hacen son dos, en primer lugar por la firma del Memorandum, que tenía Canicoba Corral y después aparece la de Nisman que es “como se pretendió encubrir a través del memorándum el atentado a la AMIA”. La primera el juez Rafecas la desestimó por inexistencia de delito, junto con la Cámara y Casación. Después de unas publicaciones de Santoro y en parte por el cambio de gobierno califican al memorándum como inconstitucional, estas notas del periodista promovieron un nuevo hecho hurgando reabrir la causa.

Digamos que: Un Juez desestima la causa, apelan, la cámara dice que no, apelan, va a casación y el fiscal Javier De Luca dice lo mismo que las dos anteriores: “acá no hay ningún delito” y queda todo ahí. Más tarde se reabre, Rafecas rechaza nuevamente, la Cámara en segunda instancia hace lo mismo y al llegar a Casación se logra interceder con una nueva querella para reabrirla, lo que impulsa a que se la saquen a Rafecas dejando al azar, típico de Comodoro Py, que la causa termine en manos del juez Claudio Bonadío. La misma llega al juez, hoy fallecido, por una denuncia de Daniel Santoro, la que incluye audios ilegales, típicos del macrismo, y que no se aceptaron por ser de esa calaña. Con toda esta farsa armada se sostuvo la causa para acusar por traición a la patria y encubriendo a los Iraníes.

Mediante estas maniobras Bonadío se queda con la denuncia de Nisman y con la de traición a la patria procesando a Cristina Fernández por “encubrimiento agravado”,” estorbo de un acto funcional” y “abuso de autoridad”. Con todas estas cosas que no se sostenían Bonadío logró perseguir y procesar a la actual vice presidenta con la ayuda incondicional del brazo armado de los medios de comunicación hegemónicos sin olvidar los cuatro años de macrismo, que propiciaron un escenario fundamental para establecer una postura en una gran parte de la sociedad Argentina.

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