Nacional y popular

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Después de la crisis y desgarro que sufrimos en el 2001 , pudimos ver lo que en principio parecía una ilusión y tras una década se convirtió en una realidad que nos incluía y hacía felices a todos. Pero el bienestar personal y el odio de clase del 51%, superó ínfimamente a quienes votamos por profundizar el proyecto. En aquel cuarto oscuro, ante esas dos únicas fotos, la que nos hubiese llevado al futuro la sepultaron por cuatro años para devolvernos al pasado.

No esperaba de este gobierno otra cosa. Ya sabíamos, que cuando la clase media se siente segura, se siente más alta que media y vota en su contra.

Lo más desgraciado de la situación es que tenemos todavía fresco el recuerdo de sufrir y desgarrarnos como país, en 2001 y todo lo maligno y atroz que nos pasó. Desde la gran debacle económica hasta la muerte de compañeros en las calles del país, pasando por los comedores en escuelas, las ollas populares, el trueque, los precios inalcanzables, los trabajos inexistentes, los sueldos magros, los bonos y lecop, la estrategia de las familias para comprar a bulto cerrado porque se suponía que era más barato así, y después tenías jabón y aceite para todo el mes pero, para el resto ya no alcanzaba. Así recuerdo esos días.

Después, pudimos sentir el nacimiento de algo que al principio parecía una ilusión. Esa ilusión se fue prolongando en el tiempo y llegamos a convencernos que había llegado el momento de disfrutar para muchos.

Si bien eran momentos de tensión como toda  lucha de igualdad genera, los resultados eran inmejorables. La causa nacional y popular a veces transitó momentos amargos para luego saborear un triunfo y, entonces llegaron los mayores logros Aerolíneas, YPF, la AUH, los planes, Crecer, Ahora12, Conectar Igualdad, Procrear, Procreauto, y todos los beneficiados por las moratorias de jubilaciones, las becas para deportistas , nuevas escuelas y universidades  gratuitas, tantos logros y tantos beneficiados.

Mientras estábamos en la lucha por sobrevivir, todos pertenecíamos al movimiento nacional y popular ¿éramos Kirchneristas-Cristinistas? ¿Y ante la nueva seguridad económica, pudimos sacarnos el peso de pertenecer, y mostrarnos como somos, individualistas y sin sentido solidario?

Evidentemente no me equivoqué tanto, hubo un gran porcentaje de ciudadanos, compañeros, trabajadores y gente del pueblo que hubiese querido continuar profundizando el proyecto de país vigente al 2015, pero no fuimos los suficientes. El bienestar personal y el odio de clase del 51%, superó ínfimamente a quienes promovimos votar por el bienestar de todo nuestro país.

En aquel cuarto oscuro, ante esas dos únicas fotos, la que nos hubiese llevado al futuro la sepultaron por cuatro años para devolvernos al pasado.

Ahora, nuestra responsabilidad es decidir si nos quedamos en actitud contemplativa mientras vemos el regreso del 2001 y perdemos día a día un poquito más de dignidad o nos esforzamos por poner nuestro espíritu y fortaleza al servicio del país y dentro de la reglas revertir en las próximas elecciones esta conjunción de resentimiento y equívocos.

Por último, hago un esfuerzo muy fuerte para no caer en la demonización de quienes con su voto sumaron al 51%, porque el otro 49% es un alto y sumamente convencido componente del país que deseamos, pero no puedo olvidar que dentro del 51% hay algunos que nos desean la extinción, para ellos, mi mayor esfuerzo en sobrevivir y multiplicar.

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