PAMI, la punta del iceberg

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El mes empezó con malas noticias para los jubilados: un recorte en las facilidades para obtener medicamentos, anunciado con cinismo y oscuras explicaciones por Carlos Regazzoni. El recorte PAMI sería una punta de iceberg en la tarea constante de acostumbramiento a la pérdida, imprescindible para seguir inculcando en la opinión pública la ineludible necesidad del ajuste modernizador.

El mes empezó con malas noticias para los jubilados: un recorte en las facilidades para obtener medicamentos, anunciado con cinismo y oscuras explicaciones por Carlos Regazzoni. Pocos días antes había habido zozobra entre los mayores porque muchas farmacias se negaban a atender a los afiliados de un PAMI deudor y moroso. Todo, claro está, en el marco de una desilusión mayúscula, la Reparación Histórica, mísera y abusiva, creada al sólo efecto de ligarla al blanqueo.

Volviendo al PAMI de Regazzoni, con más de trescientos nuevos cargos jerárquicos creados en 2016 para CEOs militantes, no sería baladí pensar que estos anuncios forman parte de una amplia red de cuestionamientos y llamados al realismo y la modernización, ligados al Sistema Previsional, el FGS, la ANSES, la SRT, la Salud Pública y la Educación.

El recorte PAMI, entonces, sería una punta de iceberg en la tarea constante de acostumbramiento a la pérdida, imprescindible para seguir inculcando en la opinión pública la ineludible necesidad del ajuste modernizador.

El recorte PAMI, entonces, sería una punta de iceberg en la tarea constante de acostumbramiento a la pérdida, imprescindible para seguir inculcando en la opinión pública la ineludible necesidad del ajuste modernizador.

Desde los medicamentos hasta la edad jubilatoria, desde los programas de prevención y mejora de la salud hasta la sustentabilidad del Sistema Previsional, toda posta intermedia se filtra en el discurso sacrosanto del autodenominado periodismo independiente: gonzalezfraguismo y racionalidad, sacrificio y comprensión, AFJP difamadas, desmesurado costo argentino.

En fin, todo lo que implique descenso en los niveles de vida e inequidad llegará inexorablemente. Es cuestión de prepararse, de ir aceptando poco a poco una lógica parecida a la del señor de clase media, con sueldo medio, que votó el cambio pensando que vivía en una crisis absoluta que, sólo por casualidad, aún no había demolido su bienestar.

La idea es ir sondeando, por un lado, las reacciones de los ciudadanos —ahora devenidos en gente/vecinos— o ver si algún desprevenido periodista cacarea independencia; por el otro, preanunciar y acostumbrar, diferir y esperanzar con lluvias de futuro bienestar que, tal vez, hagan un poco menos arduo el sinceramiento.

La idea es ir sondeando, por un lado, las reacciones de los ciudadanos —ahora devenidos en gente/vecinos— o ver si algún desprevenido periodista cacarea independencia; por el otro, preanunciar y acostumbrar, diferir y esperanzar con lluvias de futuro bienestar que, tal vez, hagan un poco menos arduo el sinceramiento.

Sangre, sudor y lágrimas sin guerra, pero anunciados. Regazzoni hizo punta. Total, con la expectativa de vida actual, hasta el jubilado puede esperar el derrame que le dará una ancianidad opulenta.

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