Un poco de historia, los mismos nombres

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Durante las décadas de 1880 y 1890 los Estados argentinos y chilenos concedieron la mayor parte de las tierras de la isla a terratenientes y empresas explotadoras, la mayoría de ellas de capital británico. Dueños absolutos de la isla, los grandes estancieros llevaron a cabo la mayor parte de las matanzas contra el pueblo selk’nam. A la sociedad Braun-Menéndez le podemos atribuir el título de “autores intelectuales” del genocidio. Ellos fijaron un precio por cada indígena asesinado.

Cuando escuchamos hablar de los Selk´nam, los Qawasqar o Alakalufesques, intentamos hacer memoria si alguna vez los escuchamos, allá por los 70 u 80, seguro algún éxito pasajero han pegado. Sin embargo , los SelK´nam, Qawasqar y Alakalufesques, no eran bandas canadienses ,eran tribus autóctonas del sur americano, (ni Argentino, ni Chileno). Ellos pertenecían al extremo sur del continente.

¿Y por qué no sabemos casi nada de ellos? Porque fueron MASACRADOS, para ocupar sus tierras.

Las primeras masacres contra los selk’nam fueron llevadas a cabo por las expediciones mineras, que llegaron luego de que en 1879 se descubrieran yacimientos auríferos en los principales ríos fueguinos.

Es emblemático el caso del minero rumano Julius Popper, que en la década de 1880 comenzó a buscar oro en la isla y protagonizó varios enfrentamientos con los selk’nam a los que persiguió para matarlos y robar sus pertenencias con las que formaba colecciones. La perversidad de Popper llegó hasta el punto de realizar un álbum fotográfico en donde puede observarse la secuencia completa de una masacre perpetrada junto con un grupo de hombres armados contra un poblado en la Bahía de San Sebastian. Algunas de estas fotografías fueron dedicadas al presidente argentino Miguel Juárez Celman.

Popper llegó a formar un verdadero Estado en la isla, que contaba con monedas de oro de 1 y 5 gramos acuñadas de manera artesanal. Más tarde esas monedas fueron impresas en la Casa de la Moneda de la Nación. Mientras en el territorio argentino regía el Peso, en Tierra del Fuego se utilizaba el “Popper”. Cuándo emitió estampillas por valor de 10 centavos el Estado Argentino le realizó un juicio. Sin embargo nunca fue juzgado por el asesinato de los selk’nam.

Contemporánea a la presencia de Popper se produjo una expedición a cargo del oficial argentino Ramón Lista en 1886, que llevaría a cabo la primera masacre documentada. El 25 de noviembre los hombres de Lista encontraron a un joven selk’nam armado con un arco y lo mataron de 28 balazos. Más tarde se toparon con un grupo al que intentaron capturar, pero al resistirse Lista ordenó a sus hombres que abrieran fuego. Como resultado fueron asesinados 27 selk’nam. Tras esta masacre Lista fue premiado por el Estado argentino con el cargo de Gobernador del Territorio Nacional de Santa Cruz, que le fue otorgado al año siguiente. También lleva su nombre una localidad santacruceña.

Durante las décadas de 1880 y 1890 los Estados argentinos y chilenos concedieron la mayor parte de las tierras de la isla a terratenientes y empresas explotadoras, la mayoría de ellas de capital británico. La Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego (SETF) fundada por José Nogueira y Mauricio Braun llegó a tener más de 1,3 millones de hectáreas del lado chileno. Braun también se asoció con su suegro el asturiano José Menéndez para obtener las mejores tierras de pastoreo del lado argentino.

Debido a la capacidad productiva de estas estancias y las inversiones que llegaban desde Gran Bretaña, el Estado quedó anulado, y la SETF se convirtió en la principal proveedora de tierras, alimentos, insumos, obras públicas y comunicaciones. La Policía pasó a cumplir el rol de guardianes de los establecimientos y los conflictos se resolvían con la intervención de los propietarios.

Para 1894 todos los lugares históricamente ocupados por los selk’nam (paraderos de caza, haruwen, lugares de ceremonia y tránsito) estaban en manos de estancieros. Al producirse la disminución de guanaco (cazado por los estancieros para que no compitieran por las pasturas con las ovejas) los selk’nam comenzaron a cazar “guanaco blanco” (ovejas) lo que significó la agudización de los enfrentamientos entre pueblos originarios y “koliot” (expresión selk’nam para referirse a los invasores de sus territorios ancestrales).

Dueños absolutos de la isla, los grandes estancieros llevaron a cabo la mayor parte de las matanzas contra el pueblo selk’nam. A la sociedad Braun-Menéndez le podemos atribuir el título de “autores intelectuales” del genocidio. Ellos fijaron un precio por cada indígena asesinado. Pagaban una libra esterlina por cada oreja de adulto y media libra por orejas de niños.

Dueños absolutos de la isla, los grandes estancieros llevaron a cabo la mayor parte de las matanzas contra el pueblo selk’nam. A la sociedad Braun-Menéndez le podemos atribuir el título de “autores intelectuales” del genocidio. Ellos fijaron un precio por cada indígena asesinado. Pagaban una libra esterlina por cada oreja de adulto y media libra por orejas de niños. Pero al ver vagando indígenas sin orejas comenzaron a cotizar por cabezas, testículos y corazones.

Uno de sus capataces, el escocés Alexander Mc Lennan, a quién apodaban “Chancho Colorado”, fue famoso por sus “cacerías humanas”. En una ocasión encontró una ballena muerta en la Playa de Springhill y la envenenó con altas dosis de estricnina. Luego de alimentarse de ella, murió la mayor parte de una comunidad selk’nam.

En otra ocasión hizo creer a la comunidad que cesarían las persecuciones y les devolverían parte de sus tierras. Para sellar el acuerdo les ofreció un banquete en la Playa de Santo Domingo. Luego de la comida, en donde se sirvió abundante alcohol, los hombres de Mc Lennan los tirotearon matando a 300 personas.

A partir de entonces otras estancieros -Rodolfo Stubenrauch, Peter Mc Clelland- copiaron los métodos de Braun-Menéndez. A comienzos del siglo XX una comunidad resistió en Punta Alta el asedio de los estancieros y sus matones durante un día hasta que sucumbieron. En otra oportunidad un buscador de oro italiano encontró el cadáver de 80 selk’nam que había sido tiroteados.

Hubo algunas voces de misioneros salesianos que reclamaron el fin de las matanzas ante los gobiernos argentino y chileno. En los juicios realizados en la provincia de Magallanes se comprobó que las matanzas eran una práctica sistemática, pero las condenas recayeron solo sobre sus ejecutores directos que quedaron libres a los pocos meses. Esto muestra la complicidad de los poderes de ambos Estados con los estancieros en la consumación del genocidio.

Otros testimonios relatan que entre la segunda mitad del siglo XIX y las primeras décadas del XX se realizaban “prácticas de tiro” desde los barcos usando como blanco los selk’nam que se divisaban en la costa. Se ignora cuántos pudieron haber muerto de esta forma.
Habras leido un nombre conocido,Braun Menendez, hoy su chozno nos da clase de moral….

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