Un presidente en crisis

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En la Argentina presidencialista, tenemos un gobierno surgido de la victoria de un partido personal en débil alianza con un partido tradicional. Los sectores sociales que apoyan este gobierno son los sectores sociales medios y altos, principal aunque no únicamente. Es un país federal: significa esto que las decisiones que los gobernadores tomen en cuanto a apoyar las leyes que se discuten en el congreso son cruciales. Es dable considerar que en este contexto crítico y de minoría parlamentaria, el presidente no cuenta con el apoyo de los gobernadores. Tampoco con ellos/as. Es para sospechar que el ‘gran acuerdo nacional’ no parece ser una salida.

Las bases donde se asienta el poder de un gobierno dependen de factores institucionales pero también de contexto. El tipo de sistema ( si presidencialista o parlamentario) de gobierno, del sistema de partidos (si predominancia de uno, si bipartidismo o multi), que las regiones o provincias sean más o menos autónomas es otro elemento (países federales o centralistas) son factores institucionales.

El contexto también importa. Si hay una parte de la sociedad que lo votó y esa parte es la de más arriba o de más abajo, si esa parte tiene coincidencias religiosas con el gobierno, o si hay identificación étnica, los apoyos al gobierno serán diferentes. Otro elemento es el carácter de la sociedad, si más organizada con sindicatos fuertes y movimientos sociales enraizados o no. El movimiento de mujeres en Argentina ha mostrado su impacto en la definición de agenda política por caso. Pensemos que a Evo Morales lo apoyan los sectores sociales históricamente excluidos que son, además, pueblos originarios y movimientos sociales. Es un sistema presidencial de carácter centralista. Ángela Merkel es elegida gracias a una alianza de partidos en un sistema parlamentario de un país federal.

En la Argentina presidencialista, tenemos un gobierno surgido de la victoria de un partido personal en débil alianza con un partido tradicional. Los sectores sociales que apoyan este gobierno son los sectores sociales medios y altos, principal aunque no únicamente. Es un país federal: significa esto que las decisiones que los gobernadores tomen en cuanto a apoyar las leyes que se discuten en el congreso son cruciales.

En tiempos de crisis, ¿cuáles son las bases que sostienen a este gobierno? Los sectores sociales medios no están organizados como para ofrecer apoyo concreto. Algunos sectores organizados de los estratos altos, sí. Los empresarios de la UIA, la sociedad rural, por ejemplo.

Dicen GAN y nos ajustan

Por último, quedan los/as gobernadores, propios y de la oposición. En la reunión del viernes 11 de mayo con los gobernadores opositores, fue esquivo el apoyo que concedieron al presidente. La relación se viene construyendo como tradicionalmente, mediante arreglos de distribución de fondos para solucionar problemas en las provincias, para obras, etc. A cambio, asistimos a alineaciones de gobernadores, incluso opositores, con el gobierno nacional que en la última elección provocaron serios costos políticos para algunos gobernadores. El caso de Córdoba es paradigmático, gran alineado es el ‘Gringo’ Schiaretti, peronista y perdedor contra Cambiemos en su territorio.

¿Cuál es el basamento del presidente entonces?

Volvamos a los sectores que apoyan al gobierno. No liquidan dólares los sectores altos hasta que consiguen el precio que quieren, los empresarios hacen declaraciones amables pero piden mayor devaluación, remarcan precios, acumulan mercadería y presionan con medidas anti populares como la ley de despido fácil.

Respecto de los gobernadores, para una lectura de los caminos de la relación con los presidentes, un trabajo señero es de Gervasoni y Nazareno de año 2017 en una prestigiosa revista como Política y Gobierno del CIDE México que analiza si los/as diputados obedecen las ‘instrucciones’ de sus gobernadores. Ellos encuentran que un factor que anticipa una mayor tendencia a actuar según la voluntad del gobernador es la antigüedad de éste en el cargo. Gobernadores de más tiempo, son más poderosos y pueden influir con más éxito. Con datos de 2008 pueden captar la realidad política del momento más alto del kirchnerismo.

Respecto al comportamiento de senadores y más recientemente, aunque siempre dentro del período kirchnerista, en otra revista internacional, esta vez impresa en Alemania Kikuchi y Lodola muestran que aquellos senadores cuyas provincias son gobernadas por un copartidario son influidos por éste y que dicha influencia es mayor cuanto mayor es el poder político e institucional del gobernador.

Un estudio del reciente contexto legislativo desde 2015 en Argentina, que debería tener en consideración la ausencia de mayoría propia en diputados, podría anticipar tres alternativas. Diputados/as que votan según les indican sus gobernadores del mismo signo político ( y la etiqueta PJ debería ser considerada en sus variables Peronismo Federal, kirchnerismo y renovadores), diputadas/os que votan en contrario a la posición expresada por el/la gobernador y en tercer lugar, como en estos días, diputados que votan en contra de sus gobernadores aún siendo del propio riñón ( la esposa y el vice gobernador de Córdoba). Es una posibilidad que el voto haya sido planeado de esa manera. En la semana de la corrida del dólar, una reunión convocada para el martes 15 de mayo entre los gobernadores/as peronistas se suspendió. Una interpretación posible es que evitan hacer visibles sus opiniones, esperan que amaine la tormenta.

Qué suceda con el tratamiento de la ley de tarifas razonables en el Senado será la respuesta. La noticia de miércoles 16 cuando Senadores trataron el tema en comisión, es que el jefe de bloque PJ razonable, racional o federal, Pichetto, anuncia que «si el gobierno no acerca una idea razonable y que implique efectivamente una reducción de la tarifas, aprobaremos lo que viene de diputados».

Son días cargados de fotos. El jueves 17, el presidente visitó el distrito de su gobernador opositor clave. Y anuncia en Córdoba que «el déficit lo tenemos que pagar todos» aludiendo a que el Gringo contador- gobernador manifestó antes que «el problema de déficit lo tenía la nación, y no Córdoba» (esto debería analizarlo Chequeado.com, por otra parte).

Entonces, volviendo al planteo a los apoyos de los gobernadores, los hombres/mujeres fuertes de las provincias, es dable considerar que este contexto crítico y de minoría parlamentaria, el presidente no cuenta con el apoyo de los gobernadores. Tampoco con ellos/as. Es para sospechar que el ‘gran acuerdo nacional’ no parece ser una salida.

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